UN PROBLEMA LLAMADO RAÚL STEEL 

Por Horacio Cárdenas Zardoni

Corre al interior de la Compañía de Jesús, una, no se cómo llamarle, si máxima, análisis, maldición, condicionante, factor motivacional, bomba de tiempo… o todas las anteriores, de que allí donde se juntan dos jesuitas, hay tres opiniones contrarias.
Si usted cree, que la Compañía de Jesús ha sido un dolor de cabeza para la iglesia católica, y de pasada para una buena cantidad de países de los que terminaron expulsándolos nomás con la sotana que llevaban puesta, nomás imagínese la de broncas que ha de ser vivir allí adentro, y todavía más, administrarla para que haya llegado a ser, y siga siendo una de las órdenes más sólidas de la iglesia, de la que echan mano cuando las cosas se ponen críticas, hasta cuando no encuentran a quien poner de papa, por ejemplo.
Guardando todas las proporciones del caso, la izquierda mexicana ha padecido desde que se puede hablar de ella como algo concreto, del mismo problema, la poca capacidad y disposición de adaptarse a las opiniones divergentes de sus integrantes. Que tampoco vamos a decir que esta situación sea privativa de las organizaciones políticas de izquierda, de hecho pueden y de hecho se presentan en cualquier punto del espectro ideológico, en todos los países y todas las épocas, pero mientras que muchos lo logran superar, y hasta les sirve para crecer al interior y al exterior de la organización, la izquierda mexicana, se las ingenia para canibalizarse a sí misma.
Mucho tiene que ver con que, pese a presumir de haber padecido infinitamente a lo largo de sus vidas, de decirse herederos de los maltratos ancestrales… tienen la piel de lo más delicada, no soportan la más mínima crítica, ni del exterior ni mucho menos de sus pares. En eso podrían aprenderle mucho a la ultraderecha, de la que se dice, que les gusta martirizarse y que son demasiado afectos al silicio, oiga, si aguantan esa clase de cosas, lo que les puedan decir de fuera les viene guango.
La gran diferencia entre la izquierda mexicana y, por ejemplo los jesuitas, es que mientras estos tienen férreos mecanismos de control, la izquierda no tiene ninguno. Usted lo sabe, lo de los tres votos eclesiásticos de pobreza, castidad y obediencia, a lo que los integrantes de la Compañía de Jesús todavía le agregan uno más, el de la obediencia incondicional a los mandatos del papado, ¿a ver quien se echa un yugo así a cuestas, y de oquis?
La izquierda mexicana hasta hace muy poco careció de mecanismos de control, y mire lo que son las cosas, con todo lo revolucionarios que se creen y dicen que son, terminaron aceptando el principio del sistema político mexicano sintetizado por El Tlacuache Garizurieta, de que vivir fuera del presupuesto es vivir en el error. ¿Alguien piensa que nadie en MORENA discrepa de las opiniones, decisiones, acciones y procedimientos implantados por Andrés Manuel López Obrador?, por supuesto que hay discrepancias, pero se guardan mucho de cualquier crítica, pues el ampliamente conocida la actitud vengativa del líder morenista. Nadie puede llevarle la contraria, nadie puede sugerir ni recomendar nada a quien siempre envía el mensaje de que no le cambien ni una sola coma a lo que ordena que se apruebe como está, trátese de iniciativas de ley, el presupuesto de egresos de la federación, o lo que sea.
Les ha costado hacerse a la idea de sacrificar su “libertad ideológica”, y sobre todo la de soltar cacayacas a la menor provocación, pero el sueldo quincenal, las prebendas, las influencias, terminaron doblándolos, la mayoría ha entrado en razón, otros no.
Todo este larguísimo rollo viene a cuento porque acá en Saltillo estamos presenciando una de esas revoluciones al interior de MORENA, que el partido ha demostrado que no tiene ni idea de cómo manejar. Nos estamos refiriendo al caso de Raúl Steel Ramírez Garza, activista social y militante político, que se ha convertido en el principal dolor de cabeza de la dirigencia estatal del Movimiento de Regeneración Nacional en su sucursal Coahuila.
Raúl presume, y podemos decir que con todo derecho, que fue de los fundadores de MORENA en el estado. Sea que estuviera en el momento correcto y en el sitio correcto para treparse al tren del morenismo, o que al revés, fue de los que hizo la chamba de base hasta que se consolidó como partido aquí, el hecho es que esa calidad no se la puede disputar nadie, y más de uno de los que le tiene tanta tirria debería presentar sus credenciales, nomás para efectos de comparación.
Más que hablar de lo que ha hecho Raúl en todos estos años por MORENA, que al fin de cuentas es cosa ya pasada, comentemos lo que está haciendo aquí y ahora. ¿Pues no tiene instalada una carpa con una mesa y unas sillas, en la que está haciendo una encuesta ciudadana para que la gente diga si quiere o no quiere la reforma judicial?, al momento de teclear esta columna, llevaba ya como cuatro días de estar haciendo esa talacha concreta, visible, comprobable, nada que ver con las encuestas entre espejo y fantasma que usa MORENA para elegir candidatos y otras cosas, allí están los papeles, allí están los datos y las fotos.
¿Qué la actividad no está autorizada por la dirigencia?, a lo que habría que contestar con la clásica otra pregunta ¿y qué está haciendo la dirigencia, la militancia, los morenistas que cobran sueldo, dieta o prebendas por demostrar que el pueblo respalda esta que es la última cruzada del presidente López Obrador, antes de irse a La Chingada (así se llama su rancho de Palenque, yo no le puse así, fue él)?, y la respuesta para vergüenza colectiva es que… no están haciendo nada.
A Steel no lo han contemplado para puestos partidistas ni para posiciones de elección popular, becas o plazas en oficinas federales, lo han demandado, lo han querido expulsar del partido, lo han llevado a tribunales electorales y estos le han dado la razón… a él, la última, o de las últimas, es que lo han amenazado, y lo que siga.
Y se nos ocurre preguntarle a quienes controlan MORENA en Coahuila ¿y porqué no usan al ÚNICO que está haciendo algo por su partido, por que el partido quede bien con el presidente, que logre un mejor posicionamiento entre el electorado?, ah no, la operación caníbal, acabar con él, si malo es que salió retobón y es él el que se los traga vivos.
A eso que hace la dirigencia se llama soberbia, es pecado por si no lo saben, capital creo. Pero si no lo hacen por reconocer a un compañero, a alguien que fundó el partido en Coahuila, háganlo por conveniencia, a ver si este veinte sí les cae a los diegos y attolinis.

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