Ciudad de México 20/03/26 (Más).- El internet que conocemos hoy en día está siendo progresivamente «mierdificado», un proceso de degradación en el que las plataformas digitales, en su afán de maximizar las ganancias, terminan explotando y maltratando a sus usuarios.
Lo que comenzó como un servicio con el fin de conectar, compartir y enriquecer la experiencia digital, ha dado paso a una estructura cada vez más manipulativa, invasiva y con un valor mínimo para los usuarios, pero con grandes beneficios para sus propietarios.
De acuerdo con El País, este fenómeno, denominado «mierdificación», hace referencia a la degradación de servicios que una vez fueron útiles y amigables.
A medida que las plataformas como Amazon, Uber, Google, Apple o Twitter (ahora X) logran fidelizar a sus usuarios, empiezan a aplicar prácticas cuestionables, como la manipulación de la privacidad y el bombardeo con publicidad, generando una experiencia negativa para los usuarios a cambio de grandes beneficios para sus accionistas.
El auge de esta tendencia no es solo consecuencia de la avaricia de las grandes tecnológicas, sino también de un entorno político «mierdogénico», en el que las decisiones legislativas han favorecido las prácticas abusivas de estas compañías.
En Europa, por ejemplo, se ha aprobado la Directiva sobre derechos de autor (EUCD) que prohíbe la ingeniería inversa de productos, lo que impide a los consumidores modificar sus dispositivos para hacerlos más accesibles o para evitar prácticas como la obsolescencia programada.
De este modo, los usuarios quedan atrapados en una «cárcel digital» donde las grandes empresas imponen sus reglas sin mayores repercusiones.
El artículo 6 de la EUCD, que prohíbe crear bloqueadores de privacidad o liberar dispositivos para usar alternativas más económicas, ha consolidado aún más el control de empresas como Facebook y Google, que se benefician del acceso a nuestros datos.
Además, los acuerdos de libre comercio impuestos por Estados Unidos han facilitado la expansión de estas prácticas nocivas, permitiendo que las tecnológicas estadounidenses actúen sin restricciones en los mercados internacionales.
La crítica de muchos expertos es que el sistema está siendo cada vez más injusto, favoreciendo la codicia de las empresas a expensas de los derechos de los usuarios. Incluso políticos como el ex presidente Donald Trump han utilizado esta situación para sus propios fines geopolíticos, empleando las plataformas digitales como herramienta de presión.
Sin embargo, existe una oportunidad de cambio: se ha propuesto derogar el artículo 6 de la Directiva sobre derechos de autor para dar libertad a los consumidores y frenar la «mierdificación».
Solo así se podría recuperar la soberanía digital de Europa y sentar las bases para un internet más justo y democrático, donde las plataformas respeten a los usuarios y no solo a sus accionistas.
La pregunta ahora es si los políticos, en Europa y en todo el mundo, estarán dispuestos a actuar para revertir esta degradación y devolver el control a los usuarios.
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