Washington, DC, 11/02/26 (Más).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habría solicitado a su equipo que explique por qué su país debería permanecer en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), acuerdo comercial que él mismo impulsó y firmó durante su primer mandato, de acuerdo con reportes de medios estadounidenses que citaron fuentes cercanas al tema.
Según dichas versiones, el mandatario cuestionó la conveniencia de continuar en el pacto en vísperas de la revisión obligatoria que deberá realizarse antes del 1 de julio, proceso que durante años fue considerado un trámite rutinario, pero que ahora se perfila como una negociación compleja en medio de tensiones comerciales en la región.
El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá entró en vigor en julio de 2020 y regula el comercio de bienes y servicios entre las tres economías norteamericanas, cuyo intercambio conjunto supera los 1.5 billones de dólares anuales. El acuerdo contempla disposiciones sobre reglas de origen en la industria automotriz, comercio digital, propiedad intelectual y mecanismos de solución de controversias.
De lograrse un consenso entre los tres socios, el tratado podría extenderse por otros 16 años. En caso contrario, se activarían revisiones anuales durante la siguiente década hasta su vencimiento en 2036. Además, cualquiera de los países puede retirarse con un aviso previo de seis meses.
Durante su primera administración, Trump promovió la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte al considerar que afectaba a los trabajadores estadounidenses, especialmente en el sector manufacturero. El T-MEC fue presentado entonces como una versión modernizada, con mayores exigencias de contenido regional y estándares laborales más estrictos.
Una eventual salida de Estados Unidos del acuerdo podría generar incertidumbre en las cadenas de suministro de América del Norte, particularmente en sectores altamente integrados como el automotriz, energético y agrícola. También abriría la puerta a la reimposición de aranceles bajo las reglas de la Organización Mundial del Comercio.
El planteamiento surge en un contexto de renovadas fricciones entre Washington, Ottawa y Ciudad de México, que en meses recientes han sostenido diferencias en materia comercial y energética. Las disputas incluyen cuestionamientos a políticas industriales canadienses, desacuerdos por reglas de origen automotrices y controversias sobre políticas energéticas mexicanas que favorecen a empresas estatales, lo que ha derivado en consultas formales dentro del propio mecanismo del tratado y ha elevado el tono de las negociaciones rumbo a su próxima revisión.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
