Saltillo, Coahuila 15/12/25 (Más).- El reciente acuerdo entre México y Estados Unidos para liberar alrededor de 249 millones de metros cúbicos de agua como parte del cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944 introduce un escenario de mayor incertidumbre hídrica para Coahuila, uno de los estados que forman parte de la cuenca del Río Bravo, en un contexto marcado por sequía prolongada y bajos niveles de almacenamiento en algunas presas, aunque sin afectaciones inmediatas confirmadas.
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó que las entregas iniciarán a mediados de diciembre y se extenderán hasta el 31 de enero de 2026, y aseguró que el cumplimiento se hará con base en la disponibilidad hidrológica, sin afectar el abasto humano ni a los productores nacionales. No obstante, hasta ahora no se ha hecho público un programa técnico que detalle de qué presas o fuentes específicas saldrá el volumen comprometido.
De acuerdo con reportes recientes de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), las presas internacionales del sistema del Río Bravo —entre ellas las ubicadas en la frontera de Coahuila— se encuentran en niveles bajos, reflejo de varios años de escasas lluvias. Este contexto reduce el margen de maniobra y explica la atención que genera cualquier compromiso adicional de agua en la región.
Posibles efectos en comunidades de Coahuila
Con la información disponible, no puede afirmarse en este momento que habrá cortes de agua en ciudades o comunidades del estado. Sin embargo, se puede prever que el trasvase sí puede traducirse en una mayor presión operativa para los sistemas de agua potable: aumento en costos de bombeo, menor capacidad de respuesta ante fallas y la eventual adopción de medidas preventivas, como llamados al uso racional o restricciones en usos no esenciales, si la sequía se intensifica en esta próxima época de estiaje.
El impacto social dependerá de factores aún indefinidos, como la velocidad de las extracciones, la evolución climática y la forma en que Conagua administre el sistema durante el periodo de entregas.
Riesgos para productores agropecuarios
Para los productores agrícolas y ganaderos de Coahuila, el principal efecto del acuerdo es la incertidumbre sobre la disponibilidad futura del agua. En escenarios de bajo almacenamiento, suelen presentarse ajustes en dotaciones de riego, cambios en calendarios agrícolas y mayores costos de operación. En la ganadería, una menor disponibilidad superficial puede incrementar la presión sobre pozos y abrevaderos, elevando costos y riesgos productivos, efectos que suelen manifestarse de manera gradual, incluso antes de que existan recortes formales, debido a la necesidad de planear con cautela los ciclos productivos.
Aspectos aún indefinidos
Hasta ahora, ni la Comisión Nacional del Agua (Conagua) ni la CILA han publicado un documento que precise qué presas serán utilizadas, ni los volúmenes diarios de extracción. Esta falta de definición impide confirmar el impacto concreto para Coahuila y mantiene el análisis en un plano preventivo, no concluyente.
En conclusión, con lo que hoy está confirmado, el trasvase acordado con Estados Unidos no implica una afectación inmediata para Coahuila, pero sí reduce el margen de seguridad hídrica en un estado ya vulnerable por la sequía. El efecto real para comunidades y productores dependerá de cómo se ejecute el acuerdo, de la transparencia en la operación y de la evolución de las condiciones climáticas en las próximas semanas.
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