TRANSPORTE DIGITAL

Por Horacio Cárdenas Zardoni

Seguramente vio usted alguna de las películas de la saga Matrix, o si no las vio enteras, sí habrá visto algún corto, alguna escena o imagen. A muy grandes rasgos la trama es de una sociedad, más o menos como la nuestra, en la que se viven dos realidades: la una es la normal, la cotidiana, caracterizada por unas condiciones existenciales deprimentes, indignas, por no decir sucias y repugnantes, y la otra, la que ofrece la matriz, una realidad virtual en la que todo es bello, elegante, moderno, brillante, sí, nada más que es falsa.

En la película, si no me equivoco en la última, en que se revelan los horrores de la matriz, a las personas las tienen en una especie de colmena, acostados en los harapos en los que visten normalmente, conectados a una especie de casco de realidad virtual, no muy distintos de los visores que hay en el mercado para que uno los compre y se conecte voluntariamente, y allí los tienen días, meses, años enteros, quedando a gusto de cada quien interpretar el porqué o el para qué, ¿la matrix les sorbe la energía, sus ideas, utiliza su capacidad mental como si se tratara de los discos de una computadora?

El mundo está, como no podía ser de otra manera, dividido en dos, no los buenos y los malos aunque también cabría esto, sino en los que están a gusto viviendo esa seudo vida en la matriz, y aquellos que quieren liberarse y liberar a todo el mundo de esa esclavitud tecnológica, aunque el ofrecimiento que hacen los libertadores es el mugroso mundo y la más mugrosa vida de la que huyeron inicialmente, y para la que la conexión a la realidad virtual fue una opción más que bienvenida. Ahora sí que no me ayudes compadre.

Pero lo interesante de la película, para nuestros efectos, es que esos carros en los que se perseguían, esos edificios en los que peleaban, las habilidades para hacer malabares, esas ropas que vestían y las armas que disparaban… no existían más que en la Matrix, afuera todo era un cochinero.

Viene esto a cuento porque en este mismo medio de comunicación se dio a conocer la semana pasada que la administración municipal de Saltillo estará entregando una cantidad de entre 90 y 150 millones de pesos, a una empresa a la que se contrató para desarrollar una “App”, una aplicación, con la que se supone se logrará la modernización del transporte concesionado de pasajeros en la capital, que hoy por hoy es el problema más grave que aqueja a la población y determinante del desarrollo en el futuro inmediato, pues la falta de un transporte público eficiente, cómodo, económico y seguro, ha condicionado la explosión geométrica en el número de vehículos particulares que circulan por las calles, o que lo intentan, porque cada día que pasa es más difícil que lo logren.

La ecuación es muy simple: si hay un transporte colectivo eficaz para satisfacer todas sus necesidades de movilidad ¿para qué invierte una persona o una familia en uno o varios automóviles?, no lo hay… pues allí están las consecuencias un vehículo por cada 1.5 habitantes, que es una proporción increíble, y más para una ciudad de dimensiones medias, y extensión más bien limitada.

Bueno, pues aquí mismo apareció que la tal empresa, Embsoft carece de experiencia en el desarrollo de las aplicaciones para la que se le está contratando, sí, en su larga experiencia de 10 años ha contado con un cliente, uno solo que reporta, el gobierno del estado de Yucatán, y eso le valió para que Saltillo el confíe un proyecto del que, reiteramos y remachamos, depende la viabilidad presente y futura de la región sureste de Coahuila, y no es exageración, ir a trabajar, regresar del trabajo, no debe ser la pesadilla que es en la actualidad, y que empeora día a día.

Sabemos que las “Apps” son caras, pero hay caras y hay de 150 millones de pesos… ya el dato de que oscila entre 90 y 150 millones nos da la idea de que el proyecto está tan bien planeado como el de la refinería de Dos Bocas que va costando el doble de lo originalmente presupuestado, o el Tren Maya, que va en el triple, acá de entrada ya se dan el margen de un 60% de diferencia entre la primera cifra y la segunda, sin un sustento sólido.

Todo el esquema de la NET, un nombrecito pegajoso como el de la Matrix, que corresponde a Nueva Estrategia de Transporte, está centrado en satisfacer la curiosidad, la angustia si prefiere, de los usuarios que se preguntan ¿por dónde vendrá el camión, cuánto se irá a tardar?, acá a nivel de raza, cuando nunca se ha contado con algo así, ¿qué utilidad le significa?, en mi opinión nada, algo de morbo, y simplonamente comprobar ‘oye sí, llegó puntual a las 14:32 como decía la App’, fuera de eso… nada, igual que la conexión neurológica a la matriz.

Nada más para tener punto de comparación, nos metimos a Internet, la otra Matrix, para salir de la curiosidad ¿cuánto cuesta un camión, de los que se usan para ruta?, y en el primer sitio al que entramos, el de Mercado Libre, que ¿Quién iba a saber que se había diversificado tanto que hasta camiones de pasajeros vende ahora?, pues bien, allí en la página de Mercado nos encontramos con que había autobuses de pasajeros, nuevos, de un millón 250 mil pesos, y usados los que quisiera de allí para abajo. Por ejemplo un 2016 con módicos 495 mil kilómetros bajo el cofre, en 795 mil pesos, un 2023 con cuatro mil kilómetros en un millón cuarenta mil, un 2004 en 390 mil, un 2013 en 790 mil con 187 mil kilómetros, un 2020 en 935 mil con menos de 30 mil kilómetros. Todos usados, ya los nuevos, más caros obvio, pero si la Marina compra trenes usados de 40 años para el corredor interoceánico, ¿para que nos hacemos de la boca chiquita?

Esto quiere decir que, con la lana, nuestra lana, que se va a gastar el municipio en la App, que no es absolutamente nada en el mundo real, se podría comprar 150 camiones de a millón de pesos, o 300 de a medio millón. Si en cada camión viajan 40 personas, esto equivale a sacar de las calles ¿le parecen 20, 30 carros?, ya la ciudad luciría otra completamente.

Claro, esto si hubiera los suficientes viajes, una frecuencia adecuada, rutas hasta donde las necesita la gente, que si siguen como ahorita, cualquier esfuerzo termina en nada.

Llámenme anticuado, viejo, retrógrada, pero para mi, un camión, sólido, al que pueda subir 40 pasajeros sentados y diez de pie, es más efectivo para solucionar el problema del transporte en Saltillo, que la más sofisticada App, que esta no va a ser, porque simplemente estos cuates no son expertos en eso.

Pero hay una tercera opción, la física de la compra de camiones y la App, quedarnos cada quien en su cantón conectado a la Matrix, soñando videos de que Saltillo es la ciudad más bonita del mundo, con su Paseo Capital de tres largas cuadrotas, y no necesitamos salir de casa para nada.


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