Ciudad de México, marzo 26. El Cártel Jalisco Nueva Generación ya cuenta con perros entrenados para detectar explosivos, una capacidad que, según documentos del Centro Nacional de Inteligencia, le permitiría localizar minas antipersonales de grupos rivales e infiltrarse en territorios en disputa, especialmente en la franja entre Jalisco y Michoacán.
La información apunta a una nueva fase de sofisticación operativa dentro de esa organización criminal.
De acuerdo con información original publicada por Milenio, las imágenes analizadas por autoridades federales muestran a integrantes del CJNG acompañados por perros adiestrados como parte de binomios caninos, es decir, la unión entre un humano especializado y un can entrenado para tareas de detección.
En una de las fotografías aparece un pastor belga malinois en posición de alerta, raza utilizada de forma habitual por policías estatales, Guardia Nacional y Fuerzas Armadas por su capacidad para detectar bombas, drogas, cadáveres y dinero en efectivo.
A diferencia de los perros entrenados por corporaciones oficiales, el animal identificado en ese material porta un arnés con parches del CJNG y de las Fuerzas Especiales Grupo Delta, incluida la subdivisión Máximo Delta 1, lo que sugiere que el grupo criminal lo considera parte activa de su estructura armada.
La imagen fue acompañada en redes sociales por un mensaje en el que se describía al perro como en alerta máxima, y el entorno en que aparece fue ubicado por analistas en una zona árida del Pacífico mexicano.
Milenio reportó que la subdivisión Máximo Delta 1 de las Fuerzas Especiales Grupo Delta respondía a Armando Gómez Núñez, El Delta 1, identificado como jefe de sicarios del CJNG y señalado por autoridades por crímenes de alto perfil, entre ellos el asesinato del exgobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval. Fuentes del gabinete de seguridad consideran que el uso de estos perros dentro de esa célula podría tener al menos más de un año, pues El Delta 1 conservó el mando de ese brazo armado hasta enero de 2026, cuando fue enviado a Estados Unidos junto con otros 36 líderes criminales.
Una segunda fotografía muestra a un joven con uniforme apócrifo de la Secretaría de la Defensa Nacional y una gorra con insignias similares a las usadas por el cártel, mientras mantiene pegado a sus piernas a otro pastor belga malinois. El reportaje añade que esta raza volvió recientemente a la conversación pública por el caso de Togo, perro del Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México que ayudó a localizar dos de los tres cuerpos recuperados tras el derrumbe de un edificio en San Antonio Abad.
La tercera imagen revisada por analistas muestra a otro malinois con arnés táctico, complexión atlética y orejas erguidas, rasgos asociados a perros de trabajo en operación. A su lado aparece un hombre armado, vestido con ropa táctica y con el rostro cubierto, que lleva en la espalda un parche con la leyenda Gente del Jardinero, en alusión a Audias Flores Silva, El Jardinero, identificado por Milenio como exjefe de seguridad del abatido Mencho.
El reportaje explica que entrenar a un perro para detectar explosivos requiere un adiestrador profesional con acceso a reactivos y compuestos específicos, como ciertos tipos de pólvora, azufre y salitre. Por ello, este tipo de formación suele estar en manos de personal con preparación especializada en corporaciones policiacas o militares, o bien de personas que pasaron por instituciones de seguridad y luego migraron al sector privado. En la Guardia Nacional, por ejemplo, los entrenadores pueden tardar hasta tres años en capacitación constante, mientras que en Estados Unidos un adiestrador que aspire a trabajar para la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos puede pasar hasta cinco años de escrutinio antes de ser elegido.
Milenio también subraya que no todos los perros sirven para estas tareas. Aunque el pastor belga malinois es la raza estándar, también se utilizan pastor alemán, pastor holandés y labrador retriever. Algunos animales se acoplan de inmediato a su manejador y otros no, por lo que el proceso debe reiniciarse. Si el entrenamiento comienza desde cachorros, puede durar un año y perfeccionarse después de dos años. El experto en seguridad privada Gonzalo Senosian advirtió al medio que se trata de una innovación preocupante y de mediano plazo, pues la eficacia de un binomio depende de la relación entre humano y perro.
Hasta ahora, las autoridades federales no han podido determinar si quienes entrenan a los perros del CJNG son civiles con capacitación privada o expolicías o exmilitares que desertaron de instituciones del Estado para unirse al crimen organizado. Una fuente del gabinete de seguridad consultada por Milenio advirtió además que, sin entrenamiento riguroso ni reactivos adecuados, los perros quedarían en grave riesgo al cruzar campos minados en busca de explosivos.
La investigación recuerda que ya en 2021 Milenio había documentado que autodefensas de Tepalcatepec, Michoacán, localizaron tubos de plástico galvanizado que después fueron identificados como bombas caseras utilizadas como minas terrestres. Desde entonces, esos artefactos también han sido hallados en Jalisco y Tamaulipas, entidades donde se ha reportado la presencia de grupos especializados del CJNG.
El texto añade un contexto histórico sobre la relación entre el crimen organizado y los binomios caninos. Desde al menos 2010, los perros detectores de la entonces Policía Federal comenzaron a ser blanco de amenazas por su capacidad para localizar drogas, rifles y fosas clandestinas. Milenio menciona como antecedente el coche bomba detonado en 2010 en Ciudad Juárez con 10 kilos de explosivo C4, cuyo peritaje se fortaleció gracias al trabajo de una golden retriever llamada Lucy y su manejador, el suboficial A. Aldape.
Hiram Zaragoza, entonces encargado de Operaciones y Planeación de la Unidad Canina de la Policía Federal, relató que en Ciudad Juárez los criminales llegaron a poner precio a los ejemplares caninos. Desde entonces, esos binomios han enfrentado riesgos en operativos que van desde detección de drogas en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México hasta búsquedas relacionadas con los estudiantes normalistas de Ayotzinapa. Milenio señala que, pese a ello, no hay registro de muertes violentas de perros del Estado, sino fallecimientos naturales o en cumplimiento del deber, como el del pastor alemán Proteo, rescatista de la Defensa Nacional que murió en Turquía en 2023 durante una misión tras un terremoto de magnitud 7.8.
El reportaje cierra con una idea de fondo: los binomios caninos se han convertido para el crimen organizado al mismo tiempo en objetivo y en herramienta. En palabras retomadas por Milenio del escritor Roberto Saviano, los perros son víctimas y soldados de una violencia que los arrastra a conflictos que no entienden, pero en los que son usados por su fidelidad y capacidad de trabajo.
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