Editorial

TAPANDO HOYOS


Por Horacio Cárdenas Zardoni


Por un lado tenemos la publicidad oficial, que nos dice que Saltillo es la capital más segura del país, la que menor incidencia delictiva tiene en crímenes de alto impacto; que también es la ciudad más competitiva, donde más y mejores negocios se pueden hacer, y más pronto que en ningún otro lado; que es un ‘referente nacional’, con todo lo que nos choca esa expresión, dudo que alguien diga, sí, hay que hacerle como allá en Saltillo que les está yendo a todo mecate en lo que toca al manejo de las pensiones de sus extrabajadores; que tenemos una deuda más o menos manejable, y una calificación difícilmente mejorable, y que a muchos otros municipios del país les ha de causar envidia, de la única que hay. Ese es el Saltillo de la versión oficial, literalmente el mejor sitio para vivir, no solo de México sino del mundo.


Pero luego a alguien se le ocurre mencionar el otro lado de la moneda, y es entonces que vemos que no estamos tan bien como nos quieren hacer creer las autoridades. No es que estemos mal, pero no estamos tan bien, libres de amenazas, libres de realidades complicadas, de las cuales por supuesto, se nos informa poco y mal, si es que acaso las autoridades que nos gobiernan aceptan algo, por lo general nos dan información parcial, o nos dan largas, o dejan que se nos olvide, y sí, termina por irse de nuestra mente, ocupados como solemos andar, en cosas mucho más inmediatas.


Concretamente nos preocupa a nosotros la situación económica del municipio. Es patente la incapacidad de emprender grandes obras de infraestructura, realmente no sabemos si están en este trienio las cosas peor que en el anterior, pero si hasta Chema Fraustro se las arregló para organizar tres maratones de obras públicas… en los cuales se incluía un puentecito vehicular, uno que otro peatonal, pavimentación… y en este trienio si hay obras, estas son menos notorias, resistiéndonos a decir que no las hay.


Lo que nos hace sospechar que las cosas andan mal de dinero es lo que podríamos calificar con el lugar común de ‘la danza de los millones’, ¿a qué nos estamos refiriendo con esto?, a que efectivamente, la administración municipal habla de mucho dinero, pero para mi que ni es tanto, y lo están usando para cubrir el expediente aquel de destapar hoyos y luego taparlos, y que así parezca que se está moviendo mucho la economía del municipio.


Por principio de cuentas está el famoso Aquí vamos Gratis. El transporte colectivo concesionado en la capital de Coahuila costaba cero pesos con cero centavos, y sí, era una porquería, pero porque las sucesivas administraciones lo habían dejado convertirse en eso, ante la desidia de meter en cintura al pulpo concesionario. La gran idea del municipio fue que lo que costaba nada, ahora va a costarnos a nosotros los ciudadanos una millonada, alrededor de ciento cincuenta millones, y eso no sabemos por cuanto tiempo, pues si se va a mantener así por siempre, la carga será permanente y creciente con cada año que pase, en mi opinión en peor negocio que pudo emprender nadie, salvo claro, quien se llevó la concesión, DM Control, postor único en la licitación.


Mal negocio ese, según el municipio, lo financiará con el dinero que dejará de gastar en la planta tratadora de aguas residuales, no porque la planta ya opere en números negros, sino porque olímpicamente decidieron que para qué le meten dinero bueno al malo, mejor no le meten nada… ya luego verán cómo resuelven ese asunto, seguro cuando la Comisión Nacional del Agua venga a inspeccionar y vea que la tal planta, dejó de operar por decisión de la autoridad municipal, con lo que mínimo, nos van a recetar tremenda multa, que será igualmente recurrente, pues repararla, rehabilitarla o como aquí se las gastan, hacer otra en vez de esa, saldrá muchísimo más caro que si la hubieran tenido funcionando como se debe todos estos años.


Todavía falta otro, el asunto de la condonación del adeudo que tiene, o tenía el municipio de Saltillo con el Hospital Universitario. Tan sencillo como que: si hubieran tenido dinero o la decencia o la responsabilidad, hubieran pagado mensualmente, no hubieran dejado que se acumulara el adeudo hasta hacerse impagable. Como suelen ‘arreglar’ esas cosas, a ‘alto nivel’, se negoció la condonación, con lo que por un lado el ayuntamiento adquiere cierta liquidez para sus cosas, y crea un problema en el Hospital Universitario, que ya está resintiendo protestas, quejas, acusaciones, que necesariamente se están traduciendo en mala atención y ojalá no, en agravamiento de enfermedades y muerte de pacientes.


Total que quitan dinero de aquí, lo ponen allá, al rato se requerirá allá, y buscarán otra dependencia de dónde quitarlo, y así se llevarán todo el trienio. Pero no nos vengan a decir que económicamente está bien el municipio, haciendo negocios que terminarán por empinar la poca viabilidad económica que tenía Saltillo.


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