Cozumel, Quintana Roo 24/07/2025— La empresa Muelles del Caribe S.A. de C.V. anunció la suspensión temporal de las obras del controvertido Cuarto Muelle de Cruceros en Cozumel, tras una serie de manifestaciones ciudadanas y críticas de ambientalistas que alertan sobre el riesgo al Arrecife Villablanca, uno de los ecosistemas marinos más importantes del Caribe mexicano.
En un comunicado, la desarrolladora explicó que la medida representa una “pausa técnica” en los trabajos de construcción, derivada del diálogo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y otras autoridades ambientales. La compañía aseguró que mantiene su compromiso con la “responsabilidad social, ambiental y empresarial”, así como con el desarrollo económico sostenible de la isla.
No obstante, organizaciones civiles y activistas locales consideran que la suspensión no significa una victoria definitiva.
“No es una victoria ambientalista. Una victoria sería que entendieran que esto está mal y que lo cancelaran por completo”, dijo José “Pepe Tiburón” Urbina, buzo profesional y uno de los opositores más visibles del proyecto. “Esto es solo una pausa. Pero la comunidad está alerta, porque sabemos que el arrecife está en riesgo”.
La Semarnat confirmó que el proyecto permanece bajo revisión, luego de que admitiera un recurso legal interpuesto por ciudadanos que cuestionaron la autorización ambiental emitida en diciembre de 2021. Dicha autorización, que consideró “ambientalmente viable” el proyecto, permitió el cambio de uso de suelo de 1.1 hectáreas de selva mediana subperennifolia para la construcción del muelle, con una vigencia de 30 años.
El resolutivo SGPA-DGIRA-DG-05859-21 fue impugnado por la asociación civil Conservación, Investigación y Manejo Ambiental de Cozumel (CIMAC A.C.), argumentando afectaciones graves al arrecife y falta de justificación económica o logística para un cuarto muelle.
“Ya existen tres muelles en la isla, y su ocupación ni siquiera llega al 50 %”, señaló Guadalupe Martín, presidenta de CIMAC y descendiente de los fundadores de Cozumel. “El desarrollo, como lo llaman, ya mató parte del arrecife. Lo poco que queda, como el Arrecife Paraíso, está en peligro. No necesitamos otro muelle”.
El Arrecife Villablanca, cercano al nuevo sitio de construcción, es una zona de alta biodiversidad y parte del Parque Nacional Arrecifes de Cozumel. Especialistas advierten que su alteración provocaría impactos irreversibles en el equilibrio ecológico marino de la región.
Además, colectivos ambientales han denunciado que proyectos como el Cuarto Muelle no generan beneficios reales para la población local. En lugar de una derrama económica prometida, afirman, las ganancias se concentran en unos cuantos operadores turísticos y navieras.
“Esto no es desarrollo para los cozumeleños, es un negocio para empresas privadas”, reiteró Martín. “El muelle no es una necesidad: es un lujo con costo ecológico que no podemos pagar”.
Las protestas en contra del proyecto han ido en aumento desde principios de año, con participación de habitantes de la isla, activistas, científicos y representantes del sector naviero. Muchos acusan a anteriores autoridades de favorecer intereses privados por encima del bienestar ambiental.
El reciente anuncio de suspensión es visto como un resultado directo de esta presión social. Aun así, los opositores temen que el proyecto solo esté detenido momentáneamente.
“Esperamos que la Semarnat corrija y anule esta autorización, porque fue otorgada sin considerar el daño real al ecosistema”, insistió Pepe Urbina. “Todo está conectado: el arrecife, el manglar, la salud del mar… y nosotros también”.
La comunidad permanece en alerta mientras continúa la revisión oficial del proyecto, con la esperanza de que el Cuarto Muelle de Cozumel se convierta no en un símbolo de desarrollo turístico, sino en una lección sobre la urgencia de proteger el patrimonio natural del país.
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