REDACCIÓN MÁS / IA
El presidente Andrés Manuel López Obrador ha tomado medidas para encaminar a Pemex hacia una transición suave al dejar el cargo en unos meses, según tres fuentes. Sin embargo, la estatal enfrenta graves problemas financieros y estas acciones podrían estar simplemente postergando los problemas para el futuro, según información publicada por Forbes México.
Con la expectativa de que la sucesión recaerá en Claudia Sheinbaum, exjefa de Gobierno de la Ciudad de México y líder en las encuestas para las elecciones de junio, López Obrador anunció la semana pasada un apoyo fiscal adicional para Pemex de alrededor de 6 mil 400 millones de dólares, como parte del «rescate» de la altamente endeudada empresa.
Esto se suma a más de 90 mil millones de dólares que Pemex habrá recibido durante el sexenio en forma de créditos fiscales, rebajas de tasas y las inyecciones de capital, utilizados principalmente para pagar una deuda financiera de alrededor de 106 mil millones de dólares.
Recientemente, López Obrador ordenó la condonación del pago del Derecho por la Utilidad Compartida (DUC) y el Derecho de Extracción de Hidrocarburos de los últimos cuatro meses hasta enero, por un monto estimado en unos 110,000 millones de pesos. Esta medida, según una fuente, ayudará a reducir las deudas de Pemex con sus proveedores, que ascienden a unos 17,200 millones de dólares al cierre de septiembre.

«Todo forma parte de una estrategia de transición ordenada y de un aterrizaje suave para la próxima administración que entra en octubre», explicó una fuente de alto rango de Pemex, quien prefirió mantener el anonimato. Sin embargo, señaló que persisten grandes desafíos, tanto financieros como operativos, incluyendo la producción y refinación.
En este sentido, una fuente cercana al equipo de Sheinbaum indicó que un eventual gobierno liderado por ella buscaría que Pemex dependa menos de los fondos del gobierno y cumplir la promesa de alcanzar la «soberanía energética», produciendo combustibles internamente y reduciendo las importaciones.
Pese a los esfuerzos, Pemex enfrenta vencimientos de deuda por alrededor de 35 mil millones de dólares entre 2025 y 2030, con amortizaciones este año que suman casi 11 mil millones de dólares, que serán cubiertas con ayuda del gobierno.
Jesús Carlos Carrillo, del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), opinó que, a pesar de los apoyos recibidos, Pemex sigue siendo un fracaso fiscal y un rescate fallido del gobierno. Aunque la deuda financiera ha disminuido en términos nominales, la compañía enfrenta dificultades para acceder a los mercados debido a las rebajas en su calificación crediticia.
Se espera que bajo una eventual presidencia de Sheinbaum, Pemex adopte un enfoque más empresarial, buscando ser más eficiente y rentable, y dejando de ser una carga para el Estado. Las rebajas tributarias buscan dotar a Pemex de sus propios recursos, aunque esto signifique una menor contribución a las arcas del gobierno.
A lo largo de los últimos cinco años, la producción de crudo ha disminuido ligeramente, aunque la de condensados ha aumentado, permitiendo a Pemex mantener una producción total estable. Sin embargo, la promesa de alcanzar la soberanía energética sigue siendo un objetivo lejano, con las importaciones de combustibles aún significativamente altas.
En resumen, aunque se han implementado medidas para intentar estabilizar a Pemex, los desafíos financieros y operativos siguen siendo significativos. La próxima administración enfrentará la tarea de hacer que la empresa sea más independiente y eficiente, mientras cumple con las expectativas de soberanía energética del país.
Con información de Forbes México