Por Juan Rocha
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En el contexto desafiante marcado por la persistente pandemia de Covid-19, la sucesión e institucionalización siguen siendo las grandes tareas pendientes en las empresas familiares, de acuerdo con el estudio “Nivel de progreso de las Empresas Familiares para lograr su continuidad y armonía”, cuya actualización fue presentada por el Centro de Investigación para Familias de Empresarios, CIFEM/BBVA de IPADE Business School.
El informe estadístico con datos recabados durante el 2021 muestra que la mitad de las empresas familiares que participaron en el estudio (51%) no tiene bien definidos sus procesos sucesorios, y este indicador incrementó tres puntos porcentuales respecto al año anterior.
Asimismo, retrocedió la cantidad de empresas que presentan un nivel adecuado de progreso, de 7% en 2020 a 5% en 2021. Otro 44% de las organizaciones tiene temas a resolver.
No obstante, es positivo que, a pesar de las circunstancias adversas recientes, 72% de las empresas familiares reportan progreso y crecimiento en sus ventas y un 66% muestran un aumento en su patrimonio en los últimos tres años.
Mientras que 40% de las familias empresarias percibe una mejora en su unidad y armonía; 34% manifiesta no tener cambios en ese aspecto y solo 25% de empresas manifiesta un deterioro.
“Un hallazgo interesante es que en 2021 hay más empresas familiares en una segunda generación, en comparación con las estadísticas mundiales: 24% de las empresas están en la segunda generación contra un 22% según los estándares mundiales”, se explicó.
“Esta situación cambia en la tercera generación y posteriores, donde se observa un 7% contra 11% de estándar mundial”, destacó Ricardo Aparicio Castillo, director del Centro de Investigación para Familias de Empresarios, CIFEM-BBVA de IPADE Business School, durante la presentación.
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