“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles”, la frase de Bertolt Brecht es pertinente para recordar a Don Lorenzo Burciaga, un luchador incansable, un hombre fuerte en todas las acepciones del término, un hombre sencillo y sobre todo un hombre íntegro, evocar la imagen de Don Lorenzo remite al PAN, él fue uno de los precursores de ese partido en Coahuila, de entonces a la fecha muchas cosas han cambiado, también ha cambiado la pasta de la que están hechos quienes ahora se llaman panistas. Él fue panista cuando la paga por serlo implicaba riesgos serios, hoy quienes se mantienen en esa militancia tienen otro tipo de paga: algún contrato para tapar baches, un cargo aún que sea de regidor o por lo menos darle un buen pellizco al presupuesto de algún candidato para mover una supuesta estructura territorial inexistente.
Fui testigo, nadie me lo contó, yo vi como “distinguidos” panistas le sacaban la vuelta a Don Lorenzo, se burlaban, lo veían como un mueble viejo que no encuentran donde acomodar y que prefieren tenerlo arrumbado en el cuarto de los tiliches, por eso llama la atención que ahora aprovechen su fallecimiento para figurar y lo recuerden como si realmente hubieran compartido con él al menos un gramo de integridad. Pero es marginación de la nomenklatura panista le venía muy bien a Don Lorenzo, para que estar al lado de quienes ven la militancia en un partido opositor como el medio para obtener algunos centavos.
Don Lorenzo militó en el PAN para oponerse y derribar a un partido dictatorial, el PRI; hoy los panistas ayudan a que ese mismo partido cumpla más de un siglo en el poder, se pelean por besar la mano del candidato tricolor. Don Lorenzo vivió de pie, los panistas hoy viven su militancia de rodillas.
Por eso resulta por lo menos simbólico que Don Lorenzo falleciera antes de la jornada electoral del 4 de junio cuando todo indica que se consumará una victoria más del PRI, Don Lorenzo se evitó la vergüenza de ver como el partido que ayudó a construir se convirtió en una especie de meretriz, una aventurera que vende caro su amor.
En redes sociales circula un video que muestra el pragmatismo panista; en él aparece Guillermo Anaya Llamas durante su primera candidatura al Gobierno del Estado, denuncia la mega deuda y critica fuertemente a los Moreira; hoy, como parte de la alianza con el PRI, Acción Nacional apoya también la candidatura de Álvaro Moreira, hermano menor de Rubén y Humberto.
En el corto plazo y a primera vista, sin un análisis a fondo, la decisión de la cúpula blanquiazul para aliarse con los tricolores parece lógica, los votos a favor del PAN muestran una tendencia a la baja, incluso en la más reciente elección de diputados locales llegó a niveles inferiores al 10 por ciento de la votación total, ya cerca del rango en el que las prerrogativas comienzan a estar en riesgo. La alianza con el PRI le permite a Acción Nacional salir al paso en lo inmediato ante una crisis de sufragios, pero verdaderamente lo que hará la alianza será solo encubrir a medias la debacle panista y claro, ante la coyuntura de un PRI que necesitaba aliados para ganar, las negociaciones permitirán a ciertos personajes obtener posiciones, tal vez una que otra secretaría en el gabinete y direcciones de medio pelo, nada más.
En términos institucionales y de sufragios el PAN no ganará nada, por el contrario, perderá los votos de quienes veían a ese partido como una opción para vencer al PRI y lograr la alternancia política en Coahuila, solo le quedará su militancia que es escaza.
Además los panistas cuentan con una muy buen pretexto que no dejarán de repetir una y otra vez, «nos aliamos con el PRI para vencer al tirano López Obrador y a su partido, por que un triunfo de Morena resultaría peor que la victoria priista».
La noche de la jornada electoral todo será fiesta para el PAN , lo mismo ocurrirá los meses siguientes, el precio lo comenzarán a pagar hasta la siguiente elección local en la que compitan solos, es muy probable que su votación descienda más abajo del 3 por ciento, las posiciones a repartir serán muy pocas o de plano no habrá, tal vez solo algunas regidurías, el financiamiento público llegará a niveles muy bajo e incluso podrían perderlo si en la elección de diputados locales no superan la votación mínima que marca la ley, ya en esa condición, el PAN será abandonado hasta por los oportunistas que solo estaban ahí para obtener un beneficio económico por cualquier vía.
Veremos si quienes hoy gustosos se toman la foto con el abanderado priista también reconocen la paternidad del fracaso electoral cuando este se presente. Y eso ocurrirá más temprano que tarde. Lo que en un tiempo llegó a ser un PAN fuerte ahora son solo migajas.
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