Lic. Marco Campos Mena
Por fin se cumplió la promesa de campaña, ¡vendió el avión presidencial! Y… ¿Qué ganamos con eso?
Por increíble que parezca, ¡salimos debiendo! Así es, el avión se vendió por debajo del crédito remanente a Banobras, ¿cómo piensa construir hospitales con ese dinero si ya todo está comprometido al pago del crédito?
Definitivamente, estamos ante una mentira más o una artimaña política para favorecer a sus candidatos en las elecciones en curso.
Personalmente me inclino más hacia la segunda, puesto que ahora sabemos que el avión se malbarató pero se anunció con bombo y platillo su venta para exaltar el logro, la culminación de uno de los símbolos del pasado y atacado por toda la 4T.
¿Por qué un símbolo? La razón es simple, desde su eterna campaña él se dedicó a atacar el avión presidencial por considerarlo “lujoso” y excesivo para lo que debe usar un mandatario federal, claro, siempre es diferente la perspectiva desde fuera y poco vale la opinión de quien no conoce o no ha vivido la experiencia de trabajar a esos niveles, para prueba, el haber prometido vivir en una casa porque consideraba que “los pinos” era una mansión lujosa, para finalmente vivir en el palacio nacional, un museo con lujos palaciegos dignos de un emperador europeo.
La realidad… el avión no era tan lujoso como lo describía, más si contaba con equipo de punta para trabajar el tiempo de vuelo, sostener reuniones de alto nivel tanto con los miembros de su gabinete y asesores, como con otros mandatarios a través de teleconferencias.
Desde luego que hay que saber que un avión presidencial no es un lujo o un capricho por sentirse superiores, al igual que la residencia oficial de los pinos, es una oficina equipada para dirigir un país lo más efectivamente posible, son un símbolo del trabajo del presidente que se dedica a tiempo completo a su labor, quizás por eso no le gusta ni el avión ni la residencia.
Viajar en aerolíneas comerciales no sólo es politiquería para quedar bien con electorado, es un acto de irresponsabilidad pura estando al mando de un país.
Imagine lo que pasaría si algo le pasara al avión en el que viaja el presidente de México, ¿vale la pena exponer a un atentado a los otros pasajeros? ¿vale la pena el riesgo de que el país se quede sin presidente? ¿vale la pena que durante todo ese tiempo no esté trabajando?
Esto es la realidad, si llegase a haber una emergencia, no podría enterarse hasta haber aterrizado por la prohibición del uso de equipos celulares, ¿vale la pena perder tiempo valioso de acción? Es una irresponsabilidad el ser un presidente que no está al pendiente del país en todo momento.
Lo hemos mencionado antes en estas páginas y lo volveré a decir, el avión presidencial es una necesidad para llevar las riendas de un país tan grande como México, es un medio para recorrer el país en menos tiempo y aprovechar cada minuto para gobernar con la información más reciente en todo momento, es una herramienta para realizar bien el trabajo de mayor responsabilidad del país, es por su seguridad y por la de todos los mexicanos.
Recuerdo perfectamente que usaba la frase “no lo tiene ni Obama” con lo cual hacía alusión a que el avión presidencial era superior al AF1, pese a que eso era una colosal mentira y, dicho sea de paso, nuestros vecinos del norte tienen incluso un avión de respaldo en caso de que algo le pase al AF1.
Para aviones de costos exorbitantes y lujos innecesarios está el de Venezuela, usado por el compañero de causa, Nicolas Maduro, y el cual tiene acabados en oro y comodidad extra para viajar como rey. De ese avión no se ha hablado en la mañanera, pero sabemos de esos lujos por un reportaje que salió a la luz hace algunos años en el que se mostraban en video todos los lujos de dicha aeronave.
¿Y qué paso con los ganadores de la rifa?
Nuevamente, el símbolo de ataque a la riqueza y a la cordura… está de más que hablemos de ello, todos conocemos lo que pasó, ni se entregó el avión ni los premios a algunos ganadores. Y qué decir de la venta de boletos… otro fracaso.
Finalmente, ¿qué decir de las incongruencias matemáticas financieras? Para un ciudadano, los 92 millones de dólares pueden sonar como una cantidad gigantesca de dinero, pero para las finanzas de un país es realmente poco dinero, por ejemplo, es el costo de las mañaneras por 4.5 años aproximadamente, también es menos de la mitad del presupuesto recortado al sector salud en 2019, unas 200 veces menos del costo de la cancelación del aeropuerto de Texcoco, una cifra ínfima comparada con las pérdidas de Pemex o el costo de 18 mil 400 árboles de los talados en la selva maya y de los cuales no sabemos dónde quedó dicha madera.
En pocas palabras, por ver tanto la simbología de los centavos, se perdieron los pesos, ha quedado claro que esta administración no es para nada eficiente con los recursos y que con tantos recortes no se ha logrado nada, incluso han recurrido a endeudar más al país, lo cual habían prometido no pasaría y para colmo de males, el dinero pagado pasará por el instituto para robar al pueblo lo robado, en el cual, como ya sabemos, se han dado también actos de corrupción… ¿qué pasará con ese dinero realmente? ¿se le pagará a Banobras con lo pagado por el avión? ¿a alguien le consta si realmente sigue viajando en líneas comerciales? Y finalmente y para considerarse, ¿qué pasará si tiene una crisis de salud en pleno vuelo comercial? Recordemos que no se cuenta con el mismo nivel de preparación para responder a una crisis que en el avión presidencial, el símbolo del avión es en realidad el símbolo de la soberbia y la irresponsabilidad.
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