Ciudad de México, 05/02/26 (Más).- En los últimos cuatro meses, de octubre de 2025 a febrero de 2026, elementos y vehículos de la Guardia Nacional se han visto involucrados en una serie de incidentes y delitos, desde accidentes y homicidios hasta extorsiones y agresiones, según documentó El Universal.
La institución, a cargo desde el pasado 2 de febrero por el general de División Guillermo Briseño Lobera, no se ha pronunciado sobre ninguno de los casos, generando un silencio institucional que preocupa a expertos y ciudadanía.
Uno de los primeros incidentes ocurrió el 2 de febrero de 2026, cuando un motociclista perdió la vida al ser embestido por un vehículo de la Guardia Nacional en Ecatepec, Estado de México. La unidad invadió el carril confinado del Mexibús Línea 2 y embistió a la pareja que viajaba en la moto, dejando a la mujer lesionada.

Ese mismo día, en Aguascalientes, se denunció a través de redes sociales el presunto robo de 400 mil pesos cometido por elementos de la Guardia Nacional en un negocio de máquinas tragamonedas, quienes sometieron y golpearon a un hombre mientras extraían el dinero del lugar.
En enero 16, el académico de la Universidad Iberoamericana de Puebla, Leonardo Ariel Escobar Barrios, fue localizado tras 15 días de desaparecido en Nuevo León. Escobar Barrios denunció que fue golpeado y abandonado por elementos de la Guardia Nacional, quienes también le robaron sus pertenencias, dejándolo en situación de vulnerabilidad hasta ser rescatado por una patrulla.
Durante un enfrentamiento a civiles armados, el 7 de enero, un menor de 12 años perdió la vida en Durango al ser alcanzado por una bala perdida, mientras que en el mismo incidente fallecieron dos elementos de la Guardia Nacional. La institución se limitó a pedir precauciones en redes sociales sin dar mayores detalles.
A finales de 2025, a principios de diciembre, un elemento de la Guardia Nacional abrió fuego contra varios militares en Aguililla, Michoacán, dejando tres muertos y un herido. Las causas del ataque aún no han sido esclarecidas.
Asimismo, durante la temporada decembrina, mexicanos que regresaban de Estados Unidos denunciaron cobros de entre 200 y 1,000 dólares por parte de presuntos agentes de la Guardia Nacional y otras autoridades en retenes, afectando sus remesas y regalos navideños.
El 23 de noviembre de 2025, una carambola en Zamora, Michoacán, involucró una patrulla de la Guardia Nacional, varias camionetas, una motocicleta y un ciclista, dejando como saldo tres muertos, entre ellos una mujer y dos menores.
En un caso similar, una mujer de entre 40 y 45 años fue atropellada en noviembre por un vehículo de la Guardia Nacional en Tijuana, resultando con una lesión en la cabeza, aunque no requirió hospitalización.
En octubre de 2025, los vecinos de la Unidad Habitacional San Rafael, en Coacalco, Estado de México, enfrentaron a efectivos de la Guardia Nacional tras la presunta revisión arbitraria de una mujer y su hija el 23 de octubre, lo que provocó tensión y disparos, sin que se conozcan víctimas.
Un día antes, el 14 de octubre DE 2025, la joven Stephania Carmona Rojas, elemento de la Guardia Nacional, fue hallada sin vida en instalaciones del 51 Batallón en Acapulco, Guerrero.
Estudios forenses revelaron que la joven recibió dos disparos en la cabeza, descartando un accidente, y se presume la implicación del sargento Yair Manuel Ramírez de la Cruz, actualmente prófugo.
Además, en julio de 2025, elementos de la Guardia Nacional dispararon “por diversión” a un perro callejero llamado Hachi, en San Agustín Tlaxiaca, Hidalgo, provocándole graves heridas en una pata trasera.
La activista Vania Castillo, directora del refugio HOPEful, exigió justicia y protección para los animales.
Expertos en seguridad, como David Saucedo, han señalado que muchos de estos incidentes se relacionan con la falta de capacitación de los elementos, tanto en manejo de vehículos como en armas de fuego y derechos humanos, además de una cultura de opacidad que protege a los integrantes de la institución frente a investigaciones o sanciones.
Estos hechos reflejan un patrón preocupante de incidentes graves que involucran a la Guardia Nacional, desde accidentes y homicidios hasta robos y agresiones directas, sin que hasta ahora la institución haya emitido pronunciamiento oficial sobre los mismos.