Ciudad de México, 09/05/25 (Más).- Las boletas electorales en Coahuila para la elección de jueces y magistrados locales se estructurarán de manera distinta al modelo federal, al permitir únicamente el voto por bloques de candidaturas agrupadas según el poder del Estado que las propuso: Ejecutivo, Legislativo o Judicial.
Este diseño, aprobado por el Instituto Electoral de Coahuila, impide que la ciudadanía vote de forma individual por cada persona postulada.
El esquema fue implementado pese a que la reforma judicial impulsada en 2024 estableció como uno de sus objetivos centrales evitar la politización de las elecciones judiciales. En cambio, en el caso coahuilense, se obliga al elector a elegir en bloque, lo que ha generado críticas entre especialistas en derecho y procesos electorales.
De acuerdo con el texto de la iniciativa de reforma presentada por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, el propósito era garantizar la representación de distintas visiones sociales dentro del Poder Judicial mediante el voto directo de la ciudadanía. La medida buscaba eliminar la dependencia de jueces y magistrados respecto a quienes los designaban, y con ello reducir su vinculación con intereses políticos o de grupo.
Sin embargo, en Coahuila, al igual que en Quintana Roo, las candidaturas fueron agrupadas en planillas por cada poder, replicando el mismo modelo de votación. En este segundo caso, el Tribunal Electoral local argumentó que el formato preserva la facultad de los comités de evaluación de cada poder y evita confusión entre los votantes.
En ambos estados, las boletas presentan tres bloques: uno por cada poder. El ciudadano debe seleccionar una planilla completa y no puede marcar individualmente a personas candidatas. Esta disposición ha sido señalada por especialistas como una medida que limita la libertad del votante y puede inducir un sesgo en los resultados.
José Luis López Chavarría, integrante del Observatorio de Derecho Electoral de la UNAM, afirmó que el diseño de estas boletas otorga funciones adicionales a los comités de evaluación, cuya labor ya había concluido con la validación de las candidaturas. Consideró que el hecho de que los bloques conserven su asociación con el poder que los generó convierte a estos comités en actores políticos de facto.
El especialista señaló que los comités de selección tienen una función técnica, no política, y que su papel termina al entregar las listas de aspirantes a los órganos legislativos correspondientes. Cuestionó que ahora se mantenga esa asociación durante la votación, lo que en la práctica genera una continuidad de representación institucional.
Lisandro Devoto, investigador de la UNAM en temas electorales, coincidió en que el modelo de votación por bloques actúa como un referéndum indirecto sobre la confianza pública en cada poder. Explicó que el contexto político en el que se aprobó la reforma judicial –con duras críticas al Poder Judicial por presunta corrupción y falta de eficiencia– podría influir negativamente en las candidaturas propuestas por ese poder.
En contraste, Yucatán adoptó un modelo distinto. En ese estado, las boletas no mencionan el poder que propuso las candidaturas, sino que se agrupan bajo dos categorías: convocatorias públicas y personas juzgadoras en funciones. Esta medida responde a que la Constitución estatal establece un solo comité de evaluación integrado por los tres poderes, el cual no individualiza la procedencia de cada candidatura.
Aun así, el modelo yucateco también presenta restricciones, ya que las candidaturas siguen agrupadas en bloques y el votante solo puede seleccionar a una persona por bloque. Devoto apuntó que, aunque esta omisión podría buscar una mayor equidad, puede seguir beneficiando o perjudicando a quienes ya ejercen un cargo judicial, dependiendo de la percepción que la ciudadanía tenga sobre el desempeño del sistema local de justicia.
En los tres casos analizados –Coahuila, Quintana Roo y Yucatán–, los modelos de boletas restringen en distinto grado la posibilidad de elegir directamente a cada persona postulada, lo cual representa una desviación respecto al objetivo inicial de la reforma.
Los especialistas señalaron que la forma en que se presenta la información en las boletas puede influir significativamente en los resultados electorales. Advirtieron que la decisión de incluir o excluir referencias sobre la procedencia de las candidaturas puede alterar la percepción de los votantes y, con ello, afectar la legitimidad del proceso.
Por ahora, la ciudadanía en Coahuila deberá decidir entre bloques de candidaturas vinculadas a cada poder, en lugar de seleccionar personas específicas, lo que introduce un componente de representación institucional en un ejercicio que, según la reforma original, debía centrarse en la voluntad individual del votante.
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