Apuntes para el insomnio
Manuel Fragoso Álvarez
En un antiguo misal, leí por vez primera la Pasión, y todo lo referente a lo que en ella se describe, pero en verdad, ya nada es igual. Recuerdo que antes en las casas se tapaban los espejos, la radio se escuchaba, pero bajito, se sentía la tristeza en el ambiente. Me toco visitar los siete templos con mi abuela materna, mamá Chela, y ella elegía los más lejanos y ahí vamos a pie, desde la iglesia la Trinidad hasta el Calvario y luego el ayuno y los rosarios diarios y todo eso, pero luego crecí y en el camino se me fue perdiendo ese recuerdo, aun recorro templos, pero ya no es igual.
En esta semana les dan vacaciones en las escuelas y en algunas fábrica y oficinas, “vacaciones” de Semana santa les dicen, y las playas estarán a reventar y el alcohol y el sexo a su máximo esplendor. ¿Cómo te la pasaste en vacaciones? ¡Padrísimo, nos pusimos cuetes toda la semana! Órale. -¿Qué tal, a donde te vas a ir de vacaciones? –Nombre, si no tengo pa´ ´quedarme, menos pa´ irme!. Pero siempre habrá algún amigo, primo, conocido o lo que sea que tenga un rancho y ahí vamos todos. Hay ciudades ahora llamadas “pueblos mágicos” (¿Por qué les dirán así? tal vez porque sus gobernantes desaparecen todo) Que sólo les falta techo para convertirlas en grandes cantinas al aire libre, las calles se convierten en bares y las autoridades (así se les dice) lo permiten porque pues es “turismo” y aquí los únicos ganadores son las cerveceras de toda marca.
En algunas empresas sólo les dan el jueves y viernes de los llamados “Santos” por lo que tratan de hacer “fuga” a donde sea con tal de “disfrutar” de estos días de “sano esparcimiento y recogimiento espiritual” Ajá!
Y cuántos católicos celebran esta “semana mayor” Según cuentas de la iglesia vía el Vaticano, en el mundo hay poco más de 1.700 millones de cristianos bautizados, 1.100 millones de hombres y mujeres que profesan la fe musulmana. Más de 800 millones de hindúes y 350 millones de budistas. Los judíos tienen 14 millones de fieles a la Torá, diez los mormones y seis los Testigos de Jehová. Y por supuesto, según la misma fuente vaticana, hay más de 700 millones de ateos en el mundo. Pero todos vivimos de algún modo u otro o de formas distintas esta semana. ¿Por qué en varias partes del mundo se llevan a cabo este tipo de celebración? Esto es simple, economía y turismo, aquel que realice la mejor representación del sufrimiento del Cristo, ahí es donde acudirán más fieles. Nada más a la representación de Iztapalapa acuden poco más de tres millones de fieles, y a la procesión del Silencio –muy parecida a la que se realiza en la mayoría de las ciudades de España- acude un número bastante importante de personas de varios estados y países sólo para ver esa representación.
¿Ha cambiado algo? Yo supongo que sí, hay nuevos pecados, quitaron santos del santoral, canonizaron a otros, ya no está prohibido comer carne (ni cruda ni cocida) la iglesia dice que lo de la carne solo tiene un sentido metafórico, y que hay que comer lo que haya.
Antes era el ayuno, la penitencia, la oración, el recogimiento, el luto y ver una y otra vez en la tele, la pasión de Cristo, El Mártir del Gólgota, Jesucristo 68 (rock) y hasta Camilo Sesto hizo una ópera rock de esto, ahora, Mel Gibson, en su nueva “pasión” tira más litros de sangre y usa más látigos y espinas como si de verdad Jesús le hubiese hecho algo.
Hoy cada mexicano vive su propio Viacrucis, los indocumentados para llegar al “American Dream”, los profesores con sus marchas, las mujeres maltratadas por los maridos que luego perdonan, los levantados, los desaparecidos, las señoras que buscan a sus hijos desenterrando huesos, los niños de la calle, los ancianos que cobran una pensión miserable y los hacen estar horas bajo el sol, los enfermos que no tienen para sus medicamentos, los enfermos de sida, los homosexuales perseguidos, los que tienen guerra en su país, los enfermos terminales, los faltos de amor, los que viven solos, los que tienen familia pero los abandonan en un asilo de ancianos para que mueran, y todos y cada uno del resto de los mortales que cada día nos entierran un clavo más, con cada aumento de la gasolina, el gas, la luz, (va a bajar dijeron, vota por morena dijeron, nos va a ir muy bien dijeron) las medicinas que no hay, la canasta básica que subió, el pan y la tortilla y los miles y miles de pobres que se van sumando día a día, mientras solo unos pocos se enriquecen con el sufrimiento del otro. Y así con cada clavo real o metafórico, todos los mexicanos cargamos nuestra cruz, vivimos y morimos nuestro viacrucis por la subsistencia diaria.
Yo creo que por eso se embriagan, se van a la playa, se asolean en su rancho o caminan kilómetros por la sierra, quieren olvidar, dejar de pensar en que al otro día hay que volver al trabajo (los que tienen) a la escuela (los que pueden) a su hogar (los que lo sienten así) y en fin regresar a la cruenta realidad.
¿Y cómo vives tú la semana Santa, como te la inculcaron tus padres, o cómo te lo pide tu cuerpo? Nadie juzga, es una simple pregunta, nada más.
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