El impacto del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán se trasladó a los mercados energéticos tras la paralización del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, paso clave por donde circula cerca del 20% del petróleo y gas mundial.
Más de 150 embarcaciones permanecen detenidas mientras el precio del crudo y del gas se ha incrementado hasta un 50%. Ante el riesgo de desabastecimiento, la OPEP anunció que aumentará su producción para intentar estabilizar el mercado, en medio de la incertidumbre global.
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