Panorama económico para América Latina en el cuatro trimestre del 2022. La razón es el sólido incremento de la demanda interna en la región, que ha sido resiliente a los factores adversos externos
Por Juan Rocha
El crecimiento económico en América Latina fue más fuerte de lo esperado en el primer semestre de 2022, con una expansión intertrimestral promedio de 1%, tanto en el primer como en el segundo trimestre, aproximadamente el doble del crecimiento tendencial del PIB (0,5 % intertrimestral), según muestra el análisis que presentó Standar & Poors
La razón del crecimiento más fuerte de lo esperado del PIB en la región es principalmente el sólido incremento de la demanda interna, que ha sido resiliente a los factores adversos externos actuales, incluidos los shocks inflacionarios del lado de la oferta, el aumento de las tasas de interés de Estados Unidos y la creciente incertidumbre sobre la trayectoria de la economía mundial expone el economista Principal, América Latina, Elijah Oliveros-Rosen de S&P Global Ratings.
En varios países, las exportaciones también han sido sólidas, especialmente en alimentos y materias primas (commodities) relacionados con la energía.
Por ello, aumentamos su proyección del crecimiento del PIB de 2022 para la región a 2.8% desde 2.0% estimado anteriormente, el economista Principal, América Latina Elijah Oliveros-Rosen de S&P Global Ratings.

Sin embargo, esperan que la región entre a un periodo de crecimiento por debajo de la tendencia al cierre del año y hasta 2023, a medida que la demanda mundial se debilita con más intensidad y los niveles de confianza más bajos afecten la demanda interna en América Latina.
Ahora proyectan un crecimiento del PIB de 0.9% en 2023 (aproximadamente la mitad del crecimiento tendencial de apenas 2%), desde el 1.8% anterior.
Posteriormente, esperamos que el crecimiento del PIB regrese a la tendencia en 2024 a medida que mejore la economía mundial, proyectando una expansión de 2.2%.
Inflación y tipos de cambio locales en niveles máximos, pero también resiliencia máxima de la demanda interna.
S&P Global Ratings considera que la inflación general mes a mes en América Latina probablemente ya alcanzó su punto máximo (a fines del primer trimestre o principios del segundo trimestre), cuando el choque de precios por el conflicto entre Rusia y Ucrania sobre los alimentos y los bienes energéticos fue más intenso.
Sin embargo, esperamos que la inflación se mantenga elevada durante algún tiempo, debido a los efectos secundarios, ya que los precios más altos de la energía y los alimentos se trasladan a los precios subyacentes, especialmente en los sectores de servicios.
De manera anualizada, considera S&P Global Ratings que la inflación ya alcanzó su punto máximo en Brasil (segundo trimestre de 2022); alcanzará su punto máximo en el trimestre actual (tercer trimestre de 2022) en Chile, México y Perú; en Colombia alcanzará su punto más alto en el cuarto trimestre de 2022, y en Argentina alcanzará su punto máximo en el primer trimestre de 2023.

Los principales bancos centrales de la región, que han estado aumentando las tasas de interés durante más de un año, se están acercando al final de sus ciclos de alza, más notablemente en Brasil, donde no esperamos incrementos adicionales a las tasas.
Sin embargo, considerando la persistencia de la inflación, que se mantendrá por encima del objetivo por un tiempo, los bancos centrales actuarán con cautela en la normalización de la política monetaria.
No esperamos que los bancos centrales de la región empiecen a bajar las tasas de interés al menos hasta el segundo semestre de 2023. La acción de los bancos centrales en la región seguirá estando muy influenciada por las decisiones sobre las tasas de interés de la Reserva Federal (Fed).
Una trayectoria de tasas de interés más altas de lo esperado por parte de la Fed probablemente pospondría la normalización de la política monetaria en América Latina, expuso S&P Global Ratings.
Sin embargo, a pesar de una inflación más baja y una menor presión al alza sobre las tasas de interés locales, esperamos que la demanda interna se modere, luego de su sólido desempeño en el primer semestre de 2022.
En opinión de S&P Global Ratings, la resiliencia de la demanda interna ante el debilitamiento de las condiciones externas se explica por dos factores que están perdiendo impulso.
En primer lugar, la demanda interna de la región aún se estaba recuperando de la recesión provocada por la pandemia, dados los grandes niveles de holgura, especialmente en los sectores de servicios que operaban significativamente por debajo de su capacidad.
Sin embargo, esas brechas en la capacidad son mucho más estrechas ahora y, en algunos casos, se han cerrado por completo. La demanda interna en la región, a partir del segundo trimestre, ahora está nuevamente por encima de su nivel previo a la pandemia en todas las principales economías de América Latina.
En segundo lugar, el impacto de las medidas de estímulo sobre el consumo y la inversión, muchas de las cuales se implementaron poco después del inicio de la pandemia, está comenzando a desvanecerse.
En algunos países, se han aplicado nuevas medidas, como el caso del segundo trimestre de 2022 en Brasil cuando se implementaron impuestos reducidos sobre la gasolina y una nueva ronda de transferencias de efectivo a los hogares.

Sin embargo, a menos que se anuncien más medidas, esperamos que el gasto de los hogares se debilite en comparación con lo que hemos observado en lo que va del año, expuso S&P Global Ratings.
Además, es probable que el reciente deterioro de la confianza empresarial, ante la creciente incertidumbre sobre la trayectoria de la economía mundial, afecte el empleo en la región, debilitando aún más las expectativas de la demanda interna.
EXPORTACIONES MÁS DÉBILES EN 2023; VENTAJA PARA LOS BIENES RELACIONADOS CON LA ENERGÍA
Las expectativas sombrías para el crecimiento en Estados Unidos, Europa y China significan que es probable que el comercio mundial se debilite, con implicaciones negativas para las exportaciones fuera de América Latina.
S&P Global Ratings espera exportaciones más débiles en la región en 2023, en comparación con 2022. Este es particularmente el caso de las exportaciones orientadas al consumidor, como los productos manufacturados, que son más sensibles a la demanda mundial más débil.
Es probable que las exportaciones de materias primas también se debiliten, pero la dinámica de los precios podría seguir siendo favorable para varios productos debido a la incertidumbre sobre las exportaciones de alimentos y energía de Rusia y Ucrania.
Segue considerando el supuesto de que los volúmenes de la mayoría de las exportaciones relacionadas con la energía fuera de América Latina disminuirán.
Una excepción notable es el carbón térmico de Colombia, que ha estado aumentando, posiblemente como resultado en parte de las inquietudes sobre la escasez de energía en Europa.
El carbón térmico es una fuente de energía alternativa al gas natural, y las exportaciones de carbón de Colombia a Europa se han duplicado desde el inicio de la crisis entre Rusia y Ucrania.
En términos de volumen, aumentaron 70% solo en el segundo trimestre de 2022. El carbón representa alrededor de 7% de las exportaciones totales de bienes de Colombia, y consideramos el supuesto de que se mantendrán sólidas en 2023.
LA EVOLUCIÓN DE LA ECONOMÍA DE ESTADOS UNIDOS ES UN RIESGO CLAVE.
Actualmente esperamos una recesión poco profunda en Estados Unidos en 2023, con una proyección del crecimiento de solo 0.2% para el año. Una economía más débil en Estados Unidos tiene claras implicaciones negativas para la región, especialmente para México, que depende en gran medida de este país para que compre sus productos manufacturados.

Sin embargo, existe mucha incertidumbre con respecto a la trayectoria de la economía de Estados Unidos, dada la combinación de una inflación muy por encima del objetivo y el compromiso de la Reserva Federal de controlarla mediante el endurecimiento agresivo de la política monetaria.
En otro reporte, explora recientemente las implicaciones de una economía más débil de lo esperado en Estados Unidos impulsada por un rápido endurecimiento de la política monetaria, el llamado «aterrizaje forzoso».
Si bien, tal escenario tendría implicaciones negativas para toda la región a través de condiciones financieras más restrictivas, entre las principales economías de América Latina, México sería el más afectado.
Las exportaciones de bienes de México a Estados Unidos representan casi 28% de su PIB, un porcentaje superior a 20% justo antes de la crisis financiera mundial de 2008-2009.
Una caída de 5% en las exportaciones de bienes reales a Estados Unidos, por ejemplo, la mitad del tamaño de la caída durante 2009, restaría ahora 1.4 puntos porcentuales al crecimiento del PIB de México.
Una salvedad importante que señalar con respecto a México es el comportamiento de las remesas provenientes de Estados Unidos, lo que podría mitigar parte del impacto negativo en el intercambio comercial.
En períodos anteriores de debilidad económica de Estados Unidos, las remesas a México cayeron en 2009, por ejemplo, casi US$4,000 millones. Sin embargo, durante la recesión de la pandemia, las remesas aumentaron, en poco más de 4,000 mil millones en 2020 (aproximadamente 1% del PIB más que el año anterior).
LA INCERTIDUMBRE POLÍTICA EN LA REGIÓN PODRÍA SEGUIR LIMITANDO LA INVERSIÓN
Un crecimiento más débil en el contexto de recuperaciones incompletas del mercado laboral luego de la pandemia y la alta inflación significa que es probable que la presión social y política para obtener más apoyo fiscal siga siendo alta.
El potencial de un panorama fiscal más débil en la región suele mantener una presión alcista sobre las tasas de interés, ya que los inversionistas exigen primas de mayor riesgo para mantener activos locales, frente a un mayor riesgo fiscal, con implicaciones negativas generales para la inversión.
Además de esa dinámica, vale la pena señalar dos eventos políticos que podrían aumentar aún más la incertidumbre de los inversionistas y obstaculizar el crecimiento económico.
El proceso para implementar una nueva constitución en Chile ha dado otro paso atrás, luego de que una nueva versión fuera rechazada en un referéndum el 4 de septiembre.
Esto genera un grado de incertidumbre sobre cómo y cuándo terminará el nuevo proceso de constitución, y qué significará para las políticas clave hacia sectores importantes, como la minería, así como para la política fiscal general del país.
Por ahora, consideramos el supuesto de que, independientemente del resultado del proceso constitucional, las políticas hacia el sector minero seguirán siendo en general favorables para las empresas. Las elecciones generales en Brasil el 2 de octubre también podrían tener implicaciones para la economía.
Sin embargo, independientemente de que Luiz Inácio Lula da Silva se convierta en el próximo presidente de Brasil o el presidente Jair Bolsonaro gane la reelección, la continuidad de las políticas, definidas en términos generales, seguirá vigente en el país durante la próxima administración.
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