La expansión proyectada plantea retos importantes en infraestructura, servicios y planeación urbana. La competitividad económica de la ciudad no garantiza una mejor calidad de vida
Por Leslie Zamora
Saltillo, Coahuila, 08/04/2026 (Más).- Aunque Saltillo se perfila como una de las ciudades medias con mayor crecimiento poblacional en México, especialistas advierten que no está completamente preparada para enfrentar un desarrollo acelerado sin riesgos en materia de servicios, recursos y calidad de vida.
Así lo señaló Machely Flores Reyna, directora de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Coahuila, Machely Flores Reyna, quien llamó a priorizar la planeación y el bienestar social por encima del crecimiento económico.
De acuerdo con proyecciones del Consejo Nacional de Población (Conapo), la capital de Coahuila pasará de 979 mil habitantes en 2025 a cerca de 1.2 millones en 2040, consolidándose como uno de los municipios con mayor dinamismo demográfico del país. Este crecimiento, sin embargo, implicará mayores retos en infraestructura, servicios públicos y planeación urbana.
En ese contexto, Flores Reyna advirtió que el hecho de que Saltillo sea considerada competitiva responde principalmente a su atractivo para la inversión industrial, pero no necesariamente a mejores condiciones de vida para la población. “Cuando se habla de competitividad se señala que es una ciudad muy atractiva para la inversión, pero eso no siempre significa que sea mejor para quienes la habitan”, sostuvo.
La especialista explicó que el crecimiento de la ciudad tiene bases estructurales, como la industria automotriz y su ubicación estratégica cercana a Estados Unidos, pero también depende de factores coyunturales como el fenómeno del ‘nearshoring’. “El crecimiento es condicionado y es vulnerable”, afirmó, al advertir que estas dinámicas externas pueden cambiar y afectar directamente a la región.

Asimismo subrayó que el desarrollo económico no se traduce automáticamente en bienestar social, pues persisten problemas como el encarecimiento de la vivienda y la presión sobre los servicios básicos. “Aunque haya más inversión, eso no se traduce en una mejor calidad de vida para todos”, señaló. Además, destacó que muchas personas enfrentan dificultades para acceder a una vivienda digna o deben invertir varias horas en traslados diarios.
La directora también alertó sobre la desigualdad en la distribución de los beneficios del crecimiento, que favorecen principalmente a sectores industriales y a inversionistas inmobiliarios. “Las personas con menos ingresos enfrentan mayores dificultades para acceder a vivienda, servicios y transporte”, indicó, lo que deriva en una ciudad cada vez más segmentada socialmente.

Entre los principales riesgos, destacó la presión sobre recursos como el agua, al considerar que Saltillo se encuentra en una región con estrés hídrico. “El agua es el tema más crítico… seguir creciendo pone en duda la sustentabilidad del modelo”, advirtió, al señalar que una expansión sin control podría derivar en crisis similares a las registradas en otras ciudades del país.
En cuanto a la proyección de crecimiento poblacional, la académica reconoció que es posible que Saltillo continúe expandiéndose e incluso alcance cifras cercanas al millón y medio de habitantes en su zona metropolitana; sin embargo, insistió en que la ciudad no está lista para ello. “Saltillo todavía no está completamente listo para un crecimiento así”, afirmó.
Enfatizó que el reto no es detener el crecimiento, sino gestionarlo de manera responsable. “No es crecer por crecer, sino garantizar condiciones de vida dignas y sostenibles”, puntualizó, al proponer medidas como la regulación del mercado de vivienda, el fortalecimiento del transporte público, la diversificación económica y una planeación urbana efectiva que permita enfrentar el aumento poblacional previsto hacia 2040.
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