Presuntos integrantes de los grupos delictivos la Familia Michoacana y el Cártel de la Sierra se enfrentaron en el municipio de San Miguel Totolapan
REDACCIÓN MÁS / IA
Una trágica masacre sacudió el municipio de San Miguel Totolapan, en la sierra de Guerrero, dejando un saldo de al menos 17 personas muertas, según reportes de Animal Político. Los hechos ocurrieron la tarde del 19 de febrero y se presume que fue un enfrentamiento entre presuntos integrantes de La Familia Michoacana y el Cártel de la Sierra.
Los videos que circularon este martes muestran la crudeza de la violencia, con hombres sin vida portando indumentaria de tipo militar. Según los informes, 16 de los fallecidos pertenecían al grupo de La Familia Michoacana, mientras que uno era miembro del Cártel de la Sierra. Las imágenes revelan un campamento con bardas de piedra, desde donde se realizaban labores de vigilancia en la región.
La masacre tuvo lugar en la localidad de Piedra Concha, ubicada en la región de la Tierra Caliente. En los videos, se observa la vegetación característica de la Sierra Madre del Sur, compuesta por ocotes, pinos y encinos.
En uno de los videos, se menciona a Jhony Oluscuaga Hurtado, apodado «El Pescado», a quien se le dice que «le mandan de regreso a sus pendejos». En otro, un grupo amontona los cadáveres sobre troncos de madera y ramas secas para luego prenderles fuego.



Estos trágicos acontecimientos se suman a la ola de violencia que azota al estado de Guerrero, especialmente en ciudades como Acapulco, Chilpancingo, Iguala y Taxco. En estas zonas, los choferes de transporte público han sido objeto de ataques, lo que ha provocado paros en el servicio, así como el cierre de escuelas y negocios durante más de tres semanas.
Curiosamente, este enfrentamiento se produce apenas días después de que Los Tlacos y Los Ardillos anunciaran una tregua de paz en la entidad. La mediación del director del Centro de Derechos Humanos Minerva Bello, el sacerdote católico José Filiberto Velázquez Florencio, fue fundamental en este acuerdo. Según el padre Fili, como también se le conoce, ambos grupos delictivos acordaron respetar sus negocios y mantener una postura de no agresión.

Esta tregua se gestó tras la intervención de obispos y sacerdotes de Guerrero, quienes buscaron negociar con los líderes de los grupos delictivos para lograr un cese de la violencia. El obispo emérito de Chilpancingo y Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, explicó que la «pacificación» en la capital estatal fue iniciativa de los propios líderes criminales, quienes estaban a punto de enfrentarse por el control de permisos y unidades de transporte.
Este acercamiento entre la iglesia y los líderes delictivos se produjo después de que el papa Francisco autorizara a los obispos a intervenir en el tema durante un encuentro en el Vaticano en junio del año pasado.

Los Tlacos y La Familia Michoacana han estado disputando el control de diversas zonas en Guerrero durante años. Esta reciente escalada de violencia coincide con la licencia temporal solicitada por la fiscal de Guerrero, Sandra Luz Valdovinos, quien alegó necesitar tiempo para atender «asuntos personales».
La violencia desatada en San Miguel Totolapan es un recordatorio sombrío de la difícil situación de seguridad que enfrenta Guerrero y la urgencia de encontrar soluciones efectivas para detener el derramamiento de sangre en la región.
Con información de Animal Político
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