Culiacán, Sinaloa, 18/11/25 (Más).- A raíz del manejo cuestionado que ha hecho de la crisis de violencia en su estado y del creciente desgaste político que esto representa para el Gobierno federal, Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, se ha convertido en una figura incómoda tanto para la presidenta Claudia Sheinbaum como para el partido Morena.
La guerra interna dentro del Cártel de Sinaloa ha dejado un saldo de cientos de muertos y desaparecidos desde hace más de un año, desatando presiones internas dentro del oficialismo para que Rocha renuncie, aunque hasta ahora se ha negado tajantemente a dejar el cargo.
Según información publicada por El País, el gobierno de Sheinbaum ha desplegado recursos y operativos para contener la violencia en la entidad, incluyendo el envío del secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, quien ha encabezado acciones que derivaron en la captura de sicarios y decomisos de droga y laboratorios.

Sin embargo, la gestión estatal ha sido fuertemente cuestionada, sobre todo por los señalamientos en torno al presunto involucramiento de Rocha en hechos turbios, como el caso del supuesto secuestro de Ismael ‘El Mayo’ Zambada y el asesinato del político Héctor Melesio Cuén, que la Fiscalía estatal intentó encubrir, hasta que intervino la Fiscalía General.
Pese a la tensión, Rocha ha insistido en que su legitimidad emana del voto popular y ha reiterado que su apoyo provino directamente del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
En un acto reciente en la Feria Internacional del Libro de Culiacán, reveló que, según él, López Obrador intervino personalmente para favorecer su candidatura a gobernador, a pesar de que las encuestas internas del partido daban como ganador a Luis Guillermo ‘El Químico’ Benítez. Según Rocha, el entonces presidente le dijo: “Yo no sé cómo fuiste senador, pero sí sé cómo fuiste gobernador”.
Voces dentro del partido niegan esta versión y afirman que fue el dirigente nacional de Morena en ese momento, Mario Delgado –hoy secretario de Educación–, quien tomó la decisión final tras alegar acusaciones de violencia política de género contra Benítez. Delgado no ha respondido a las solicitudes de comentario sobre este señalamiento.
Aunque desde el oficialismo se ha sugerido a Rocha que solicite licencia o se someta a una consulta de revocación de mandato, el gobernador ha ignorado los llamados. Su resistencia se explica también por la influencia política que mantiene dentro del Congreso. En el Senado, su cercanía con el legislador Enrique Insunza le otorga un control estratégico que podría afectar la mayoría calificada que necesita Morena para avanzar con su agenda legislativa. En la Cámara de Diputados, aunque su peso es menor, su amistad con el coordinador de la bancada morenista, Ricardo Monreal, sigue siendo un activo político clave.
La situación de Rocha, que enfrenta el desgaste de una crisis de seguridad no resuelta, un historial de declaraciones controvertidas y una creciente presión política, representa un desafío no solo para Sinaloa, sino para el propio equilibrio del poder dentro del oficialismo rumbo a las elecciones de 2027.