Por Juan Rocha
El quédate en casa por la situación de la pandemia en materia escolar tuvo un alto precio para el sistema educativo y los escolapios, porque esto provocó un rezago educativo que equivale a, por lo menos, 1.8 años de escolaridad según el Banco Mundial aseguró el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
En México los docentes tendrán la responsabilidad de elegir cómo evaluar a sus alumnos, lo que impedirá tener diagnósticos comparables para diseñar políticas públicas basadas en evidencia.
La SEP propone una estrategia de evaluación que no incluye suficientes herramientas ni recursos para acompañar a los docentes; otros países con características similares darán seguimiento con base en evidencia.
Si México quiere formar alumnos competitivos, necesita una estrategia de largo plazo basada en datos, además de seguimiento constante para compensar el retraso académico.
México abrirá las escuelas después de 53 semanas de suspensión de clases presenciales, uno de los periodos más largos en comparación con otros países. Esto provocó un rezago educativo que equivale a, por lo menos, 1.8 años de escolaridad según el Banco Mundial.
El nuevo ciclo escolar abre una oportunidad para medir y entender el retraso académico que sufrieron los estudiantes. Un diagnóstico preciso es la brújula que tanto los docentes como los tomadores de decisiones necesitan para lograr que los alumnos recuperen los aprendizajes perdidos por la pandemia, y que son esenciales para continuar con su desarrollo y, en un futuro, convertirse en trabajadores competitivos.
El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) analizó el plan de la Secretaría de Educación Pública (SEP) para evaluar el rezago de los alumnos en este regreso a clases y lo contrastó con la experiencia de otros países.
México optó por una evaluación formativa en la que cada maestro prepara materiales y los aplica en su salón para mejorar su propio proceso de enseñanza-aprendizaje. Con ello, la SEP transfirió a los docentes y a las escuelas la responsabilidad de diagnosticar a los alumnos. A pesar de permitir una adaptación al contexto específico de cada grupo y escuela, tiene desventajas.
