Ciudad de México. Septiembre 1.- El hallazgo de un ejemplar de águila harpía en Chiapas ha devuelto la esperanza a la conservación de esta especie en México. El registro fotográfico, obtenido en 2023, demuestra que la majestuosa ave aún sobrevive en la Selva Lacandona, pese a que durante décadas se creyó extinta en el país.
De acuerdo con información publicada por El País México, especialistas confirmaron que se trata de un ejemplar joven de dos o tres años. Este dato resulta clave: las investigaciones científicas señalan que a esa edad las harpías no suelen alejarse de la zona donde nacieron, lo que sugiere la existencia de una población relicta en el corazón de la selva chiapaneca.
Una especie en riesgo extremo
El águila harpía es uno de los depredadores más poderosos del continente, junto al jaguar. Con hembras que pueden superar los dos metros de envergadura y alcanzar hasta nueve kilogramos de peso, se coloca en la cima de la cadena trófica de las selvas tropicales. Sin embargo, la deforestación y la caza han reducido drásticamente su hábitat y sus presas. En el caso de la Selva Lacandona, que forma parte de la Selva Maya y abarca 1,5 millones de hectáreas, más de dos tercios de su cobertura boscosa original se han perdido.
Santiago Gibert, director de la organización Dimensión Natural, advierte que la población de harpía en esta región está entre las más críticamente amenazadas de todo su rango geográfico. En el pasado, la especie se distribuía de forma continua desde México hasta Argentina; hoy, sus poblaciones sobreviven de manera fragmentada.
Un antecedente ignorado
La reaparición también reivindica a las comunidades locales. En 2011, Silvano López Gómez, monitor comunitario de Siyaj Chan, logró fotografiar una harpía en la misma región. Aunque su registro fue histórico, durante años se minimizó bajo el argumento de que el ejemplar provenía de Guatemala o Belice. Incluso autoridades ambientales llegaron a dar por hecho que la especie había desaparecido de México.
Retos de conservación
El ornitólogo Alan Monroy-Ojeda, uno de los especialistas que confirmó el nuevo avistamiento, señala que la recuperación de depredadores tope como la harpía es especialmente complicada. Su baja densidad poblacional, los amplios territorios que requieren para cazar y su lenta tasa de reproducción dificultan su supervivencia.
El investigador plantea tres metas concretas: proteger el hábitat frente a la tala ilegal, localizar un nido en México y reforzar la población mediante la liberación de ejemplares criados en centros de reproducción. Alcanzar estos objetivos, sostiene, permitiría que observar a esta rapaz en los cielos de México deje de ser un acontecimiento extraordinario.

