¿Racismo en México?

Ciudad de México, 08/10/24 (Más / IA).- En los últimos años, la presencia de comercios chinos en el centro histórico de Ciudad de México ha crecido significativamente, generando tanto oportunidades como tensiones entre comerciantes locales y nuevos inversionistas asiáticos. La proliferación de tiendas, mini-mercados y restaurantes chinos ha provocado que algunos vecinos y empresarios se sientan desplazados, mientras que otros ven en este fenómeno un caso de racismo enmascarado bajo quejas comerciales.

Uno de los casos más visibles ocurrió el pasado 11 de julio, cuando las quejas ciudadanas llevaron al cierre de Izazaga 89, una plaza comercial especializada en productos chinos. La medida fue justificada por la falta de permisos adecuados para realizar obras en un inmueble ubicado en una zona de monumentos históricos, según informó Martí Batres, jefe de Gobierno de la Ciudad de México. Aunque la plaza fue reabierta un mes después, las tensiones persistieron, reflejando un clima de descontento entre algunos comerciantes que aseguran estar siendo desplazados por la competencia asiática.

En medio de esta expansión, Wu Yang, un comerciante chino de 38 años, explica que su tienda en el centro histórico ofrece productos que en México no hay y asegura que su negocio busca ayudar a los mexicanos, no competir con ellos. Sin embargo, otros comerciantes locales, como Aracely Morán, señalan que el crecimiento de estos comercios está afectando a la comunidad.

Morán, quien lleva más de 60 años en el barrio, denuncia que su familia fue desalojada de su vivienda en la calle Argentina 110 en agosto de 2023, y acusa a los negocios chinos de ocupar espacios que antes eran viviendas.

Óscar Rubio Morán, hijo de Aracely, explica que el desalojo fue realizado con documentos fraudulentos y que, mientras los residentes fueron expulsados, los comercios asiáticos del edificio siguieron operando sin problemas. “Nos llamó mucho la atención que los locales comerciales no fueron tocados”, comentó. Para los vecinos desalojados, este fenómeno es parte de una estrategia en la que personas con poder adquisitivo aprovechan la vulnerabilidad de los residentes para reconvertir sus viviendas en almacenes.

Enrique Dussel, experto del Centro de Estudios China-México de la UNAM, argumenta que el conflicto en torno a los comercios chinos refleja, en parte, un desconocimiento de la cultura china y actitudes racistas. Aunque las tensiones se presentan como una disputa económica, para Dussel, el centro histórico es un territorio altamente conflictivo en el que las problemáticas de rentas, violencia y crimen organizado afectan a todos, principalmente entre los mexicanos.

A pesar de las críticas, otros comerciantes ven en los negocios chinos una oportunidad. Ibrahim al-Akabani, comerciante de origen sirio con cinco décadas en México, afirma que la competencia es positiva. “Definitivamente, pagan mejor y están creando mucho trabajo”, señaló. Al-Akabani, quien decidió rentar uno de sus locales a un comercio asiático, sostiene que los problemas de competencia suelen ser más una excusa que una realidad.

El auge del comercio chino ha impulsado la demanda de bodegas y locales en el centro histórico, lo que ha provocado un aumento en los precios de los alquileres. Alberto Zhan, intérprete en México Panda Bufete, explica que las rentas de locales comerciales se han triplicado en los últimos años, lo que afecta tanto a empresarios mexicanos como a sus homólogos chinos. “México está subiendo y subiendo, la gente viene aquí porque tiene más posibilidad de ampliar su negocio”, comentó Zhan.

Si bien muchos comerciantes culpan a los chinos del aumento de las rentas y del desplazamiento de locales tradicionales, Zhan señala que son intermediarios inmobiliarios quienes suelen ofrecer estos espacios a los comerciantes asiáticos. “Los propietarios no son tontos”, afirmó, destacando que los dueños de inmuebles prefieren alquilar a quienes pueden pagar más, sin importar su origen.

José Luis Santiago, representante de los comerciantes de la histórica calle de las Novias, plantea una pregunta crucial: “¿Qué centro histórico queremos los mexicanos?”. Santiago, de ascendencia libanesa y española, sostiene que el comercio tradicional está siendo desplazado y que la pandemia ha dejado a muchos sin opciones para encontrar nuevos espacios. En su opinión, el aumento descontrolado de las rentas y la expansión de nuevos negocios están transformando el centro histórico en un espacio cada vez más excluyente.

Mientras algunos ven en esta expansión un ejemplo de racismo disfrazado de conflicto económico, otros consideran que la transformación del centro histórico es inevitable. Lo cierto es que la coexistencia entre comercios tradicionales y nuevos negocios chinos sigue siendo un tema de debate en una de las zonas más emblemáticas de Ciudad de México.


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1 comentario en “¿Racismo en México?”

  1. Jorge Arturo Gutierrez Gonzalez

    Deberían de contomar en cuenta qué tanto los personas de origen chino como los del hacia menor Son gente muy trabajadora y productiva; Desgraciadamente Nuestros paisanos mexicanos son acostumbrados al» ahí se va» Y más ahora que el sexenio Que está a punto de desaparecer es el que ha promovido, ese si un racismo Para Al predisponer y antogonizar 2 clases sociales y 2 castas; los ninis y los Apodados ciervos de la nación.[ ambos parásitos de la sociedad ]

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