Ciudad de México, diciembre 19. El periódico The New York Times publicó dos reportajes de fondo en los que examina la figura de Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, como el principal arquitecto de la estrategia del gobierno mexicano contra los cárteles del narcotráfico, pero plantea dudas sobre si su enfoque será suficiente para doblegar a organizaciones criminales con décadas de poder, recursos y control territorial. Los textos están firmados por Jack Nicas, corresponsal del diario para América Latina, y se basan en entrevistas directas con el funcionario, observación de su trabajo cotidiano y análisis de especialistas en seguridad.
Desde el inicio, The New York Times describe a García Harfuch como un funcionario con un estilo operativo intenso, centralizado y metódico, que ha concentrado gran parte del control de la política de seguridad nacional. El diario señala que su oficina funciona como un centro neurálgico de coordinación de inteligencia, operativos y comunicación directa con la presidenta Claudia Sheinbaum, con quien mantiene contacto constante para la toma de decisiones urgentes.
Uno de los pasajes más ilustrativos del perfil narra que, durante la entrevista con Jack Nicas, sonó en dos ocasiones un teléfono rojo en el escritorio del secretario. García Harfuch explicó que se trata de una línea directa con la presidenta para atender asuntos de seguridad nacional. Para The New York Times, este detalle refleja el nivel de confianza política y la centralidad del funcionario dentro del actual gobierno.
El diario estadounidense subraya que García Harfuch es visto en Washington como el principal interlocutor del gobierno mexicano en materia de seguridad. Según el análisis del medio, la cooperación con agencias de los Estados Unidos se ha intensificado bajo su conducción, con mayor intercambio de inteligencia, vuelos de vigilancia solicitados por México y operaciones coordinadas contra estructuras criminales. Esta colaboración ha contribuido, señala el periódico, a reducir temporalmente la presión política del gobierno estadounidense sobre México y a desviar parte de la atención hacia otros frentes regionales.
The New York Times repasa también el historial personal y profesional de García Harfuch. Recuerda que inició su carrera en corporaciones policiales federales y locales, que fue jefe de la policía de la Ciudad de México y que sobrevivió a un atentado en junio de 2020, cuando un comando armado lo atacó con armas de alto calibre en Paseo de la Reforma, causando la muerte de varios de sus escoltas. El diario señala que ese episodio consolidó su imagen pública como un funcionario dispuesto a confrontar directamente al crimen organizado.
En los reportajes, Jack Nicas recoge la opinión de expertos que reconocen que bajo la dirección de García Harfuch se han incrementado detenciones, decomisos y operativos de alto impacto contra los cárteles. No obstante, esos mismos especialistas advierten que las organizaciones criminales mexicanas siguen contando con enormes recursos económicos, armamento sofisticado, redes de corrupción, control territorial y una notable capacidad de adaptación que les permite resistir los golpes del Estado.
El periódico plantea que la interrogante central no es únicamente la eficacia personal de García Harfuch, sino si una estrategia basada en operaciones policiales, cooperación internacional y presión constante puede desmantelar un fenómeno criminal estructural que se ha desarrollado durante décadas y que está profundamente entrelazado con economías locales, dinámicas sociales y estructuras políticas.

Otro punto relevante del análisis es la proyección política del secretario. Analistas citados por The New York Times consideran que su visibilidad, su reconocimiento internacional y su cercanía con el poder lo han convertido en una de las figuras más influyentes del gabinete, al grado de que algunos lo ven como un posible aspirante presidencial en el futuro. El propio García Harfuch, según el diario, evita pronunciarse sobre ese escenario y afirma que su prioridad es la seguridad.
Los artículos también subrayan que el gobierno mexicano busca mostrar resultados concretos tanto para el consumo interno como para sostener la cooperación con los Estados Unidos, pero advierten que el éxito dependerá de la continuidad de la estrategia, del fortalecimiento institucional y de evitar que los cárteles se fragmenten y reorganicen.
The New York Times concluye que Omar García Harfuch se ha convertido en una pieza clave para México y un actor relevante para los Estados Unidos, pero deja abierta la pregunta que da título al perfil: si este funcionario podrá finalmente derrotar a los cárteles o si su estrategia solo logrará contener temporalmente una violencia que ha marcado al país por generaciones.