Ramos Arizpe, Coahuila, 19/01/26 (Más).- La planta de General Motors (GM) en Ramos Arizpe arrancó el año con un recorte de 800 trabajadores, decisión que eleva a mil 600 las bajas laborales acumuladas en los últimos dos años y enciende las alertas del sector industrial en el sureste de Coahuila.
Arturo Reveles Márquez, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra) en la región, advirtió que el impacto de esta medida podría extenderse a las empresas proveedoras, generando un efecto dominó de despidos indirectos.
De acuerdo con información publicada por El Diario de Coahuila, el ajuste responde a una estrategia global de la armadora ante el lento avance del mercado de autos eléctricos. Aunque la planta ensambla modelos clave como la Chevrolet Blazer –tanto en su versión eléctrica como a combustión– y destina unidades a mercados internacionales como el Reino Unido, los volúmenes de venta no han alcanzado las metas proyectadas.
“El tema de los eléctricos no despuntó como se esperaba y en Europa los volúmenes son menores a los proyectados”, indicó Reveles, quien señaló que a eso se suma un entorno político en Estados Unidos que ahora favorece a los vehículos híbridos.
La mayor preocupación del sector empresarial radica en la afectación a la cadena de suministro. Según estimaciones de Canacintra, por cada empleo directo en GM podrían generarse hasta siete empleos indirectos. Si bien no se prevé una afectación de esa magnitud, las empresas proveedoras, especialmente las que trabajan exclusivamente para la armadora, ya han comenzado a sentir los efectos de la baja en volúmenes.
Reveles explicó que los proveedores Tier 1 –las que venden directamente a una armadora– y aquellos dedicados a servicios generales podrían ser los primeros en ajustar sus plantillas laborales.
Ante el riesgo de una ola de despidos adicionales, el llamado del organismo industrial es a preservar el talento humano, evitando recortes inmediatos.
El dirigente de los industriales subrayó que perder personal capacitado representa un alto costo operativo para las empresas, debido al tiempo requerido para formar nuevos trabajadores. “La curva de aprendizaje para un trabajador nuevo dura de seis meses a un año; es talento que, si se va, cuesta mucho recuperar cuando los volúmenes se estabilicen”, alertó.
La industria automotriz representa uno de los principales motores económicos del sureste coahuilense, por lo que el entorno global y los cambios de estrategia en corporativos como GM podrían tener repercusiones prolongadas en el empleo regional durante este año.
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