Por Juan Rocha
El rebote de la actividad económica en el primer semestre del 2022 se desvanece, a medida que la demanda se deteriora en un contexto de alta inflación, mayores tasas de interés, y un crecimiento de Estados Unidos más débil, concluyó el equipo de analistas de BBVA México.
El Indicador de Consumo Big Data BBVA Research ha mostrado una rápida desaceleración desde mayo, registrando una variación negativa en agosto (con la mayor caída los segmentos de bienes y ocio), exponen los analistas económicos y financieros del banco, Javier Amador, David Cervantes, Iván Fernández, Arnulfo Rodríguez y Saidé Salazar y Carlos Serrano.
El último dato del IGAE señala un crecimiento moderado de 0.4% en julio, mientras que el Indicador Oportuno de Actividad Económica del INEGI, anticipa nulo crecimiento en agosto.
Con respecto al sector manufacturero, los cuellos de botella en el sector automotriz se diluyen, considerando el restablecimiento de la oferta de semiconductores. No obstante, otras industrias enfrentan dificultades en su cadena de suministro (y rápido crecimiento del precio de sus insumos) a raíz del conflicto bélico en Ucrania.
En particular, la industria de alimentos procesados ha reportado una reducción en su capacidad utilizada desde marzo, como resultado de las afectaciones en la oferta y costo de fertilizantes, aceite vegetal, y otros insumos, derivadas del conflicto.
El Indicador Multidimensional de la Manufactura BBVA, creció 6.4% en agosto (AaA), llevando el promedio de la variación interanual de los dos primeros meses de 3T22 a 5.8%, 0.9 pp por debajo del 6.8% observado en el mismo periodo de 2T22.
Por su parte el Indicador IMEF manufacturero se ubicó en territorio de contracción (49.4), por segunda ocasión durante el año (tras registrar un nivel de 51.2 en julio), reforzando la señal de debilidad en la manufactura durante el tercer trimestre del año.

En cuanto a la inversión fija bruta, a la fecha se encuentra 10% por debajo de su nivel de enero de 2019, con el segmento de la construcción mostrando el mayor rezago (en especial su componente residencial).
Las cadenas globales de valor y el denominado nearshoring parecen impulsar la resiliencia del segmento de maquinaria y equipo, que actualmente se encuentra 8% por arriba de su nivel de enero de 2019.
La recesión técnica en EU (a mediados del próximo año) tendrá un efecto negativo sobre la Inversión Extranjera Directa (IED), mientras que la incertidumbre política (asociada a las controversias con respecto al T-MEC, y el próximo periodo de elecciones) sumarán a la debilidad de la inversión.
En lo referente al sector informal de la economía, los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) sugieren un impacto negativo de dicho segmento de actividad sobre las condiciones laborales, lo que contribuirá al deterioro del consumo.
El número de empleados con un ingreso por hora por debajo de un salario mínimo se ha incrementado de forma dramática desde el 4T21 (a la fecha se encuentra 42% por arriba de su nivel de 1T21), mientras que el número de empleos con mejores remuneraciones se ha reducido.
Los datos de la ENOE también muestran que el deterioro del ingreso se ha acentuado para trabajadores que pertenecen a los segmentos de empleadores y autoempleados (en contraposición a lo que se observa en el segmento de trabajadores subordinados y asalariados, usualmente formales, quienes han registrado un incremento en su ingreso por hora).
Considerando los factores antes mencionados, estamos revisando a la baja nuestra estimación de crecimiento para 2023 a 0.6% (1.6% previo). Mantienen su previsión del crecimiento del PIB en 2.0% para 2022, considerando el rebote de 1S22, pero con desaceleración hacia adelante.
El mercado de trabajo ha mostrado un dinamismo impulsado por el crecimiento económico del primer semestre del año. Cifras desestacionalizadas de la ENOE muestran que en agosto la tasa de desempleo fue de 3.3%, nivel 0.9 pp (puntos porcentuales) por debajo del promedio histórico desde 2005.
Los niveles de subocupación (7.7% a nivel nacional y urbano) también se ubicaron por debajo del promedio histórico y pre-pandemia, mismo caso para la tasa de informalidad que se encuentra incluso 2.6 pp por debajo del promedio histórico.
En referencia al empleo formal, datos al mes de septiembre también muestran que el mercado de trabajo formal ha tenido una dinámica positiva de creación de empleo con tasas interanuales que han promediado 4.5% a lo largo del año, 0.9 pp mayor a lo que se presentó en el periodo de abril a diciembre de 2021 cuando se logró tener nuevamente tasas de crecimiento interanuales positivas después de la afectación de la pandemia.
Esta dinámica de creación de empleo ha estado marcada por un crecimiento del empleo permanente, el cual se ubica 5.0% por arriba del nivel pre-pandemia; esto es positivo dado que el empleo permanente da mayor estabilidad a los trabajadores en su empleo.
La recuperación del empleo contrasta cuando lo desagregamos por nivel de ingreso, ya que aún existe un rezago en la recuperación del empleo de más de 3 salarios mínimos. En cambio, los empleos de hasta dos salarios mínimos se han recuperado más rápido y se encuentran 13.1% por arriba del nivel pre- pandemia.
A pesar de esto, a nivel agregado, la masa salarial real ha sido resiliente no sólo al rezago en la composición del empleo por nivel de ingreso, sino también a los altos niveles de inflación, y hasta el momento se ubica 8.3% por arriba del nivel de febrero de 2020 e incluso con una tasa de crecimiento interanual de 6.4% en septiembre, sin embargo, la fortaleza de la masa salarial comienza a mostrar señales de agotamiento.
La fortaleza del mercado laboral se verá afectada por la desaceleración de la economía, por lo cual esperamos que la tasa de desempleo se ubique en 3.3% a.e. y 3.2% a.e. al cierre del cuarto trimestre de 2022-23.
En el caso del empleo formal para 2022 se realizó un pequeño ajuste a la tasa de crecimiento interanual de fin de periodo de 4.1% a 3.9% lo que implica una creación de 800 mil nuevos empleos y para 2023 de 2.7% a 2.5%, lo que representa un crecimiento neto de empleo al final de periodo de solo 528 mil.
La inflación mantuvo su tendencia alcista durante el tercer trimestre, alcanzando nuevos máximos desde que se adoptó el objetivo de inflación de 3.0%. Las presiones siguen siendo generalizadas, pero el componente subyacente se aceleró a mayor ritmo durante el último trimestre.
Así, al cierre del Tercer Trimestre en septiembre, la inflación general alcanzó 8.7% AaA (+0.7 pp y +1.3 pp respecto al cierre del 2T (segundo Trimestre) y de 2021, respectivamente, y 5.7 pp por encima de la meta de Banxico) y la subyacente se ubicó en 8.3% AaA (+0.8 pp y +2.3 pp respecto al cierre del trimestre y año anteriores, respectivamente).
Las presiones sobre la subyacente continúan siendo generalizadas, pero las mayores presiones continúan en las mercancías, principalmente en las alimenticias (la inflación de este subíndice alcanzó 13.4% AaA en septiembre, 1.5 pp por encima del nivel de junio y 5.3 pp por encima del de diciembre pasado).
Por su parte, la inflación interanual de los servicios distintos a los relacionados con la vivienda y colegiaturas repuntó 0.8 pp en el tercer trimestre, a 7.4% AaA al cierre de este.
Prevemos que la inflación general habría alcanzado su pico en agosto-septiembre, y que la subyacente, o lo habría alcanzado en septiembre, o tendría un ligero aumento adicional en octubre. BBVA anticipa que ambas descenderán ligeramente al cierre del año a niveles de 8.5% y 8.0%, respectivamente.
Continuan previendo que la inflación comenzará a mostrar signos más claros de desaceleración a partir de 1T23; no obstante, preven que ambas, la general y la subyacente, se mantendrán por arriba del 4.0% durante prácticamente todo el año y que sólo alcanzarán dicho nivel al cierre del próximo año.
Estas trayectorias son similares a las recientemente actualizadas por Banxico. Así, prevemos que la tendencia de desaceleración de la inflación será marcada durante el próximo año, si bien por los niveles de partida, se mantendrá en promedio muy elevada (5.7% vs 8.0% previsto para 2022).
En un contexto de elevada inflación y en ausencia (todavía) de signos de inflexión, Banxico seguirá aumentando el nivel de la tasa monetaria para evitar el desanclaje de las expectativas de inflación de largo plazo y mantener un amplio diferencial de tasas de interés, que le continúe dando soporte a la fortaleza relativa del peso.
Preven que Banxico mantendrá el mismo ritmo de subidas que la Reserva Federal (Fed) para mantener sin cambios el diferencial de 600 pb entre la tasa monetaria y la tasa de fondos federales.
Así, consideran que anticipan que la Fed aumentará la tasa de fondos federales 75 pb (puntos base) en noviembre y 50 pb en diciembre, Banxico igualará esas subidas y llevará la tasa monetaria a 10.50%. El ciclo de subidas de Banxico terminará cuando concluya el de la Fed dado que Banxico evitará desvincularse en el corto plazo.
Así, ahora preven que el pico del ciclo se alcanzará en un nivel de 10.75%. Después, Banxico mantendrá una pausa prolongada que anticipamos dure algo menos que la de la Fed.
Si bien el banco central mantendrá una postura restrictiva durante 2023, anticipa el inicio de un ciclo de bajadas en 3T23 y pensamos que será más rápido de lo anteriormente previsto.
Consideramos que con tasas reales ex-post y ex-ante en torno a 5.75% y 7.00%, respectivamente en 3T23, Banxico iniciará un ciclo de bajadas en 3T23 para evitar una postura monetaria excesivamente restrictiva en un contexto más benigno de inflación (con una gradual convergencia a la meta) y de debilidad económica. Por ello, ahora anticipamos que la tasa monetaria cerrará 2023 en 10.00% y 2024 en 8.00%.