Por el mal camino

Por Marco Campos Mena

Los peores actos han sido cometidos en nombre de la democracia, y eso es algo que podemos dar como un axioma universal.

Cada que escucho que alguien justifica su actuar en nombre de la democracia, de quienes votaron por ellos y citando cifras, no puedo más que pensar en que han perdido el rumbo, justifican su maldad, ignorancia y orgullo en ello, en cierto modo, delegando la culpa para que la gente que los apoyó siga haciéndolo a sabiendas de que criticarlo ahora sería “una hipocresía”.

En el Senado de la República acaban de aprobar el dictamen para la reforma que llaman (sin justificación alguna) supremacía constitucional, con lo cual, dicho sea de paso, dejan en claro su ignorancia del derecho y que ya existe dicho principio haciendo referencia a que ninguna ley o tratado internacional puede contradecir al texto constitucional.

Ahora bien, el nombre que se le debería de asignar a lo que están reformando debería ser el de “supremacía legislativa” en el entendido de que están dando un poder absoluto al actuar de este poder en materia constitucional, se elimina el sistema de contrapesos y se atenta contra la división de poderes.

¿Está la presidenta Sheinbaum de acuerdo en que le Legislativo esté por encima del Ejecutivo? Esa es una buena pregunta.

Dejando de lado que la imagen de las sanguijuelas sedientas de poder y protagonismo que se encuentran en la Cámara de Senadores no conocen de derecho y atentan contra el sistema jurídico y el mismo ESTADO DE DERECHO, considero que debería de analizarse más a detalle que está pasando en nuestro país.

Para ser precisos, el sistema de división de poderes y contrapesos se trata precisamente de que ninguno de los tres poderes tenga más poder que otro, se busca poder tener a los otros dos poderes para que pongan un alto a los abusos y que en caso de que se extralimite alguno de ellos, los otros dos tengan facultades para intervenir y no solo frenar los actos de abuso, sino dar marcha atrás a los mismos.

En el entendido anterior, el Poder Judicial, como garante de la Constitución, tiene el poder para defender la voluntad del constituyente e interpretar la voluntad del legislador original para dar sentido al rumbo que se le buscaba dar al país.

Para nuestra desgracia, y como ya mencionamos la semana pasada, no se requiere ni la primaria para ser legislador, razón por la cual la calidad de personajes que se han llegado a sentar en las curules dice mucho de ellos.

“Vamos a pedirle al jardinero que realice una cirugía de cerebro”, qué más da, ¿qué es lo peor que podría pasar? Ahora piénselo con nuestra legislación.

En una entrevista escuche cómo le cuestionaban a Noroña, el presidente rodeado de escándalos de la Cámara de Senadores, “entonces, si ustedes realizan una reforma constitucional que viola los derechos humanos, ¿no habrá con quién defenderse?… a lo que, ante esta pregunta tan atinada y que describe la supremacía legislativa el eterno plurinominal se limitó a decir, “tengo que entrar a una junta” y cortó la llamada para no aceptar en la entrevista lo que los juristas ya sabemos: efectivamente no habrá manera de defenderse de los abusos de Poder del Legislativo.

Desde otra perspectiva podemos decir lo siguiente: Morena está legislando como si fueran a gobernar a perpetuidad, justificando sus actos en que “son moralmente superiores” y que no van a atentar contra el ciudadano, pero, como ya sabemos, la política da muchas vueltas, y así como están en el poder absoluto ahora, tal vez la próxima legislatura pierdan todo y vuelvan a ser oposición.

Entonces… si otro partido en el poder comienza a abusar del poder que están aprobando en este momento los legisladores morenistas, ¿cómo se va a evitar que se cometan atropellos?, ¿ante quien se van a quejar? Ellos mismos están dejando sin armas al ciudadano para poder frenar los abusos de un poder, ¿admitirán su error de haber conferido tanto poder?

Para colmo de males, no se ve que la presidente Sheinbaum entienda lo que está pasando realmente en el ámbito jurídico, sus declaraciones hasta ahora nos transmiten el desconocimiento del tema y sus alcances reales, minimiza todo al igual que su antecesor sin entender que lo que no se atiende, se hace más grande, ¿a dónde vamos a parar?

El Poder Legislativo se encuentra ebrio de poder y la 4T está actuando como un monstruo sin cabeza, la falta de liderazgo es clara y se comienza a hacer sumamente evidente que no se tiene una dirección real, van por el mal camino, cada uno por su cuenta, y la falta de unión solamente lleva al fracaso.

En estos momentos es realmente necesario que la presidente Sheinbaum tome las riendas y ponga dirección a lo que necesita el país, que funcione como contrapeso del legislativo y brinde estabilidad y certidumbre a los inversionistas, millones de empleos están en juego y no hay tiempo que perder, ¡a ponerse pilas!


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