¿Podríamos estar peor?

Lic. Marco Campos Mena

Tremendo escándalo lo que está sucediendo en el poder judicial… El titular del ejecutivo no acude al informe de la ministra presidente Norma Piña en una clara señal de conflicto al no haber sumisión por parte de la Suprema Corte. Tal parece que López Obrador necesita que le recuerden las clases de derecho constitucional y le refuercen la parte en la que se establece que existen tres poderes que sirven como contra peso entre ellos mismos.

Este precepto constitucional por el cual muchos mexicanos dieron la vida parece no importarle, quiere que el poder judicial, al igual que “sus legisladores” en el congreso estén a sus órdenes, y eso es un servilismo a una figura dictatorial.

¡Legisladores, recuerden que su lealtad es hacia el pueblo, no al presidente! Esas cosas de “no se le va a cambiar ni una coma” es basura, le están otorgando poder a un dictador, traicionan al pueblo con esas actitudes.

La suprema corte, afortunadamente, no ha caído en ese servilismo absoluto pese a que con el reciente nombramiento de Lenia Batres, descarada subordinada de AMLO, van cinco ministros designados por el actual titular del ejecutivo. Aún no cuenta con el poder suficiente como para influir en las decisiones del máximo tribunal.

En seguridad queda claro que estamos mal, pues, el mismo López Obrador asegura que podríamos estar peor si no se reunieran en las mañanas a hablar del tema.

¿Podemos imaginarnos escenarios peores? Tal parece que se olvida de que en Zacatecas la gente vive con miedo, de que Nuevo León ha tenido una escalada de inseguridad, principalmente en la carretera a Nuevo Laredo que ya parece el nuevo triángulo de las bermudas con tantas desapariciones y qué decir de la gran mentira de Sheinbaum sobre la ciudad de México, ¿se atreverá a caminar por sus calles sin seguridad? La misma gente dice que la inseguridad es terrible e incluso en sus mismos automóviles son asaltados.

Al hablar del Estado de México menciona que “son hechos aislados” … “Muchos hechos aislados” … No sé en lenguaje cuatrero si “muchos” signifique otra cosa, pero en español decir “muchos” es antónimo de aislados y, por tanto, es una tendencia, la norma o cualquier cosa menos aislado.

Y ¿qué decir de Acapulco? Llegó la fecha anunciada para que todo estuviera arreglado y pasaran una alegre navidad, pero no se ve nada de ello, a 10 días todo apunta a que pasarán una amarga navidad… 

También resulta que en el presupuesto las cuentas ya no dan y para cumplir con los caprichos presidenciales es necesario que haya más dinero, peeeeero… como no lo hay solo queda recurrir a la vieja confiable, ENDEUDAR MÁS AL PAÍS… destacando que no es la primera vez, ya que con este crédito, en lo que va del sexenio se han solicitado un total de 14, siendo este último el más alto por más de 1 billón y medio solo para cumplir con el gasto corriente… y si el próximo año se requieren cantidades iguales para el presupuesto de egresos, ¿habrá que pedir otro crédito igual de grande?

Lo peor es que no se ve que esas cantidades de dinero lleguen al pueblo de alguna manera, la austeridad sigue, los recortes están a la orden del día y sigue sin alcanzar.

Tanto se presume del aumento en el sueldo, pero nunca se contrasta contra el poder adquisitivo, conceptos que van de la mano, pero que no significan que sean equivalentes, puesto que, a pesar de que se gane más dinero, se puede comprar menos que antes… en otras palabras, nos alcanzaba para más cuando ganábamos menos.

Se habla de dar más dinero en pensiones y becas, pero en la realidad tienen que pagar sus medicamentos con la pensión que alcanza para menos y ahora muchos jóvenes se están acostumbrando al dinero fácil y tienen con qué pagar las drogas sin necesidad de trabajar, ¿eso es lo que se esperaba?

La historia con los trenes nos ha enseñado los peligrosos y útiles que pueden ser a la vez y no me opongo a que haya trenes que recorran el país, desde luego es algo digno de invertir para ser parte del primer mundo, pero se requiere muchísima planeación estratégica e inversión.

Desde nuevos trazos de vías para uso exclusivo del viajero, trenes ultrarápidos eléctricos y sacar el tránsito de carga de las ciudades…

Este último cobra más fuerza por el reciente descarrilamiento ocurrido en Saltillo dentro de la mancha urbana, hecho que nos hace replantear si debería continuar existiendo las vías y el paso por dentro de las ciudades, pues, las tragedias ya son incontables y van desde atravesarse en el paso por la prisa y resultar con daños materiales hasta accidentes fatales.

Sin duda en el caso de nuestra ciudad, Saltillo, el tren pasando por algunas calles concurridas ya es un gran problema, tanto por el riesgo del cruce como por el ruido que supera niveles saludables a deshoras, no obstante, el recuerdo del Trenazo de 1972 sigue muy presente en nuestra memoria y es algo que no queremos que se repita por una mala planeación ferroviaria.


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