Arsenal
Francisco Garfias
Al cierre de esta columna todo apuntaba a que la presidenta Claudia Sheinbaum se quedará con las ganas de hacer campaña y estar en la boleta rumbo a las elecciones intermedias de 2027. Decimos “se quedará con las ganas”, porque ella envió al Congreso el Plan B, que incluye una reforma a la Constitución a fin de que la revocación de mandato se celebre al mismo tiempo que la jornada electoral el año que entra. Eso le permitiría promover su gobierno y ayudar a los candidatos de Morena, aunque diga que ése no es uno de los objetivos del Plan B.
No hubo modo de doblar a sus aliados del PT para que votaran a favor de la famosa revocación de mandato. El argumento de la bancada que comanda el profesor Alberto Anaya es que, con la Presidenta en la boleta, se reducirían los votos a favor de los candidatos del PT. Fue justamente el profesor Anaya el que fijó la postura de su partido. Adelantó en tribuna que su bancada acompañaría el Plan B, pero no la modificación al artículo 35 de la Constitución. Lo dijo así: “Nos separamos del contenido del dictamen en lo que se refiere a la revocación de mandato en junio de 2027
Aunque tuvo cuidado de apapachar a la Presidenta y manifestar su orgullo de pertenecer a la 4T. Dijo: “Es ella hoy la Presidenta mejor calificada, no nada más en nuestro país, sino en toda América Latina y muchas partes del mundo. Es heredera y continuadora de la 4T, esa revolución pacífica que arrancó nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador”, puntualizó.
Sin los votos de los seis senadores del PT no había manera de lograr la mayoría calificada que requiere esa modificación a menos de una maniobra de último minuto.
El Plan B se perfilaba hacia su aprobación, pero sin la revocación. Un segundo fracaso para el Ejecutivo después del rechazo de la reforma electoral (Plan A). Fueron inútiles los esfuerzos de la cúpula parlamentaria de Morena para convencer a los petistas. Sabemos incluso que, en su desesperación, intentaron jalar el voto a favor del senador expriista Manlio Fabio Beltrones. Pero también del panista Agustín Dorantes.
El resto de la iniciativa sí alcanzó la mayoría calificada requerida para limitar a 15 el número de regidores en los ayuntamientos. Pero también bajar 0.7% del presupuesto de las entidades los recursos que se asignen a los congresos locales y 15 % al Senado. Y que las remuneraciones de los servidores públicos se ajusten a los límites constitucionales, evitando la existencia de prestaciones adicionales.
Ésos son los “privilegios” que la presidenta Sheinbaum quería eliminar con su iniciativa. Suponen un ahorro de 4 mil millones de pesos. Sheinbaum ya sabía lo que se venía. En la mañanera de ayer le preguntaron si cedería para que la revocación de mandato quedara para 2028, como hoy lo marca el artículo 35 de la Constitución, y no en año electoral, como pretendía el Plan B.
Respondió: “No, no es ceder. Hay una propuesta, se puede votar una parte y otra no. Así es en el Senado”.
El debate estuvo rudo. Así se esperaba. Llegó un momento en que la presidenta de la Mesa Directiva, Laura Itzel Castillo, advirtió que no toleraría más “groserías y vulgaridades”. Reaccionaba a la intervención de la senadora del PAN, Mayuli Latifa Martínez, quien llamó “torpes e ignorantes, cínicos y tramposos” a los morenistas. Uno a uno fue nombrando los casos de morenistas supuestamente vinculados con criminales.
Mencionó a Diego Rivera, exalcalde de Tequila, Jalisco; Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad en Tabasco en el gobierno de Morena; Marina del Pilar Ávila, actual gobernadora de Baja California. Pero también a Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa; Américo Villarreal, gobernador de Tamaulipas; Mario Delgado, secretario de Educación…
“Y así les puedo seguir mostrando la lista de narcopolíticos que están vinculados con el crimen organizado, y sí están las pruebas. ¡Por eso se los está llevando la chingada en México y a su partido!”, remató.
Abrió el debate Clemente Castañeda, coordinador de la bancada de MC. Habló en contra del Plan B: “Toda reforma electoral, cuando viene desde el poder, genera sospechas fundadas de que su objetivo no es emparejar la cancha, no es hacer más equitativo el proceso democrático, sino mantener el poder”.
El coordinador de la bancada del PAN, Ricardo Anaya, expuso las tres reformas por las cuales la bancada del PAN votó en contra de este “bodrio de reforma”.
1. No se hace cargo de sacar a los criminales y el dinero sucio de la campañas
2.- No corrige la sobrerrepresentación que hoy permite al oficialismo tener 73% de las curules en la Cámara de Diputados con 54% de los votos.
3.- La revocación de mandato es una trampa. Permite a la Presidenta hacer campaña y ponerle un bozal a la oposición.
Manuel Añorve, coordinador del grupo priista, sintetizó en una frase su rechazo a la reforma. “Éste no es el Plan B, es el Plan Maduro”, subrayó.
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