Chicago, 27/06/25 (Más). – Una tienda de dulces ubicada en el barrio de Little Village, en Chicago, ha generado atención en redes sociales por una inusual forma de protesta. Se trata de piñatas con la figura de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), que han sido colocadas en la vitrina principal del negocio, llamado Dulcelandia.
Las figuras, elaboradas con cartón y papel crepé, visten chalecos antibalas, gafas oscuras y gorras negras. Llevan inscritas en el pecho las siglas ICE. Usuarios de redes sociales compartieron videos y fotografías en los que se observa a personas golpeando las piñatas al ritmo de un irónico “¡Dale, dale, dale al ICE!”, como parte de celebraciones organizadas en el barrio latino de Chicago.
Dulcelandia es una tienda conocida entre la comunidad mexicana por su oferta de dulces y artículos festivos. La inclusión de figuras de ICE en su catálogo ha sido interpretada por residentes locales como una manifestación simbólica contra las políticas migratorias implementadas durante la actual campaña electoral en Estados Unidos.
Durante las últimas semanas, el expresidente y actual candidato Donald Trump ha reiterado su intención de intensificar las detenciones y deportaciones masivas en ciudades gobernadas por demócratas. En una publicación reciente en su red Truth, afirmó que se deben hacer “todos los esfuerzos” para realizar “el mayor programa de deportación masiva de la historia”.
En este contexto, las piñatas se han convertido en una herramienta de expresión para una comunidad que, según testimonios locales, vive en constante estado de alerta. En declaraciones recogidas en medios locales, personas del vecindario explicaron que romper una piñata es parte de la tradición mexicana para representar la derrota del mal, aunque esta vez el gesto está cargado de significado político.
El uso de figuras de papel maché como forma de protesta no es nuevo. En años anteriores, se observaron piñatas con el rostro de Donald Trump en manifestaciones frente a inmuebles vinculados a su marca en ciudades como Chicago, Nueva York y Toronto. En esta ocasión, sin embargo, no se trata de una figura política sino de una institución operativa: ICE.
La agencia migratoria ha sido protagonista de numerosos operativos en barrios de alta concentración latina, especialmente desde la intensificación de las políticas migratorias en la administración Trump. En comunidades como Little Village, su presencia ha sido motivo de miedo y movilización constante.
No todas las reacciones han sido positivas. Algunas personas expresaron desacuerdo con el uso de estas figuras en contextos festivos, especialmente cuando hay niños presentes. Se argumentó que representar a funcionarios públicos como objetos de agresión puede trivializar los desafíos legales y humanos asociados a la migración.
En un artículo de opinión publicado en el diario EL PAÍS, la periodista Gabriela Warkentin señaló que “México se ha convertido en la piñata eterna de Trump” y que el reto está en construir una contranarrativa sólida. Las piñatas del ICE, en ese sentido, forman parte de una respuesta mínima pero sostenida a la narrativa oficial que criminaliza a los migrantes.
Las autoridades locales no han emitido declaraciones sobre la legalidad o pertinencia de las piñatas, mientras que la tienda continúa exhibiéndolas entre serpentinas y dulces. Para muchos, se trata de una expresión de resistencia cultural ante un contexto cada vez más hostil.
Hasta el momento, no se han reportado incidentes derivados de esta forma de protesta. Las piñatas continúan siendo vendidas como artículos festivos, aunque con una carga simbólica que ha traspasado las fronteras del barrio.
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