Peligra la diosa que guarda los secretos de la Tierra

El valle de Cuatro Ciénegas es un ecosistema único y frágil, hogar de especies endémicas y sitio de importancia mundial; a pesar de su relevancia ambiental y científica, enfrenta una severa amenaza debido a la sobreexplotación de recursos, principalmente por la industria agrícola y ganadera, así como al turismo descontrolado. Su futuro es incierto; el riesgo de extinción, real

Por David Guillén Patiño

Saltillo, Coahuila, MÁS. – Cual pinceladas maestras, el sol lanza sus primeros rayos del día sobre la extensa cuenca, devolviéndole los matices que la oscuridad de la noche le arrebató.

Con el amanecer veraniego vuelven a manifestarse los ancestrales signos de vida de este singular cenegal, flanqueado por las sierras de origen sedimentario marino La Madera, La Fragua, San Marcos y Pico, de la era mesozoica.

Hace 10 mil 500 años quedaron impresas sobre piedra, entonces suelo húmedo, las huellas de pies humanos más antiguas del país, dadas a conocer al mundo en 1961.

Nadie sospecharía que este valle, de apariencia árida, es hogar de un abanico interminable de especies animales y vegetales, endémicas en su mayor parte.

Entra estas, figuran: cactus, nifies, peces luquinia y terrafine de Coahuila, coacoo microscópico, lugo I, tortuga de bisagra, etcétera.

También se deja ver el venado, así como el oso, coyote, gato montés, zorra, tlacuache, liebre, conejo, jabalí, comadreja, tejón, reptiles y arácnidos.

Se tienen catalogadas 152 especies de aves residentes de invierno, como de verano y transitorias.

Oficialmente, el apacible valle de Cuatro Ciénegas es zona de veda en el calendario cinegético.

Siendo parte del Desierto de Chihuahua, se ubica en la región Centro de Coahuila, a 83 kilómetros al poniente de la ciudad de Monclova, por la carretera federal 30, que conduce a San Pedro de las Colonias.

Al contemplar, embelesado, su turquesa destellante, el poeta, ambientalista y miembro del Grupo de los Cien, Homero Aridjis, denominó a la Poza Azul de este cañón como “la diosa que guarda los secretos de la Tierra”.

Es la más bella y representativa de los aproximadamente 170 pozas (afloramientos de agua fósil) que quedan en este escenario de 84 mil 347 hectáreas, ubicado a 740 metros sobre el nivel del mar.

Dado su endemismo y otras características únicas, está clasificado como un sitio Ramsar, es decir, como un humedal prioritario en el mundo, de acuerdo con la Convención sobre Humedales establecido en 1971 por la Unesco y en vigor desde 1975.

A pesar de que está habitado por 11 ejidos, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) lo incluye entre los sitios preferenciales para la conservación.

Dentro las Ecoregiones Prioritarias para la Conservación, elaboradas por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), el cenagal, de origen endorreico –área en la que el agua no tiene salida fluvial hacia el océano–, es un sitio relevante del Desierto Chihuahuense.

En mayor medida, el cenegal alberga peces e invertebrados, que pueden ser encontrados en los más de 700 manantiales, pozas, lagunas y arroyos.

Es un fantástico “acuario en el desierto mexicano”, según lo bautizó George Grall, investigador de la revista ‘National Geographic’.

Esta diversidad natural comprende también afloramientos de yeso, conocidos como “arenales”, que en algunos sectores son campos de dunas, cuyo aprovechamiento indiscriminado se canceló en 1996.

En su tipo, son las segundas en extensión en América, en donde también se hayan algunas especies gypsófilas endémicas.

También hay áreas con suelos extremadamente salinos que en algunas partes están cubiertos por matorral o pastizal y otros sin vegetación aparente.

Un atractivo turístico y científico mundial

En virtud de todas estas particularidades, en no pocas ocasiones el valle de Cuatro Ciénegas ha sido objeto de estudios científicos por parte de académicos y diversas instituciones de investigación, pero también de diferentes tipos de divulgación.

Captó, por ejemplo, la agencia aeroespacial estadounidense NASA, que gastó 35 millones de dólares en un proyecto para promocionar al cenagal. En dicha campaña se equiparó al valle de Cuatro Ciénegas con la región de Yellowstone, en Estados Unidos, por tratarse de dos puntos que narran 4 mil millones de años de historia del planeta.

Los escasos nutrientes libres, como el fósforo y el nitrógeno que contiene el agua fosilizada de las ciénagas –incluida su red hidrológica recuerdo de aquél océano– impide el desarrollo de algas. Debido a ello, las bacterias se convierten en base alimenticia, tal como sucedía en los ecosistemas existentes hace miles de millones de años.

Los naturalistas han comparado este extraordinario sistema, herencia del primigenio Mar de Tetis, con las islas Galápagos, visitadas por Charles Darwin en su intento por explicar el origen y evolución de las especies.

Ahora, el desafío consiste en mantener con vida a “la diosa” y su valiosa información, mantenida en “secreto” desde hace más de 3 mil 500 millones de años, sobreviviendo, de paso, a la última glaciación.

A pesar de haberse tomado conciencia respecto de su conservación, pero también de la recuperación de la invaluable riqueza natural que se ha perdido, como consecuencia de la sobreexplotación, pareciera que este objetivo seguirá siendo una utopía, a decir de los propios ambientalistas.

En las últimas dos décadas, el humedal ha sido víctima de una severa devastación, no obstante que en 1994 fue declarado oficialmente Área de Protección de Flora y Fauna por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

Según la Conabio, este tipo de sistemas son “altamente frágiles”, por lo que para su preservación, se requieren condiciones ambientales estables y poco perturbadas.

El humedal cieneguense es el único ecosistema acuático epicontinental –señala el informe oficial– sostenido por comunidades bacterianas, algunas de las cuales son similares a las halladas en las ventilas hidrotermales marinas. “Es el único sitio del planeta donde los estromatolitos coexisten con organismos multicelulares, como caracoles, crustáceos y peces, haciendo de Cuatro Ciénegas un laboratorio natural extraordinario para entender el origen de la diversidad biológica”.

Se sostiene que los estromatolitos liberaron oxígeno a la atmósfera y crearon la capa de ozono, lo que facilitó la transformación del planeta de ser hostil a la vida a un ambiente apto para ella, tal como lo conocemos hoy.

La agresión que aún sufren los valles “Cuatro Ciénegas”, “Hundido” y “Calavera”, entre otros de la zona, se refiere a que existe una elevada modificación del entorno en estas regiones: algunas pozas han sido destruidas, advierte la Conabio.

Asimismo, durante años, el organismo ha venido señalando que hay desecación, deforestación y modificación de los cuerpos de agua para uso turístico y construcción de canales para riego y caminos; sobrepastoreo por caballos y cabras, y quema de pastos para ganadería; erosión, escasa recarga de acuíferos, sobreexplotación del manto freático.

En cuanto al uso de recursos, hay introducción de especies de tilapia y ganado bovino, además de una caza furtiva y colecta ilegal de cactáceas. Los suelos son ampliamente usados para ganadería y extracción de sal. En esta región, las principales fuentes de contaminación son la industria minera, la actividad humana, las aguas residuales domésticas, agropecuarias y urbanas, y desechos sólidos urbanos.

El coordinador de información y servicios externos de la Dirección Técnica de Análisis y Prioridades de la referida Comisión, Eduardo Morales Guillaumin, se refirió al trabajo denominado “Análisis de Vacíos y Omisiones de Conservación”, desarrollado en el valle, en coordinación con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

Al respecto, revela: “Hemos detectado, para el área de influencia del proyecto, 31 sitios de prioridad extrema, alta y media para la conservación, el cual incluye 82 especies de plantas, anfibios, reptiles, aves y mamíferos. De estas, 57 se encuentran en alguna categoría de riesgo de la NOM-059-SEMARNAT-2001, y 25 de ellas son endémicas”.

De acuerdo con una consulta al Sistema Nacional de Información sobre Biodiversidad (SNIB-CONABIO) en lo que respecta a la región de Cuatro Ciénegas, se obtuvieron los siguientes datos:

Se han identificado hasta ahora en el valle 1 mil 631 especies de plantas, 20 de invertebrados, 27 peces, 11 anfibios, 82 reptiles, 173 aves y 70 mamíferos. De este inventario, 98 especies, incluidas 32 endémicas (casi la mitad de las que existen), se encuentran en alguna categoría de riesgo de la NOM-059-SEMARNAT-2001.

Por su parte, el Consejo de Peces del Desierto (DFC, por sus siglas en inglés), advierte que, de continuar su aprovechamiento indiscriminado, el humedal no está muy lejos de desaparecer.

En su página de internet, la institución afirma: “Es la opinión de muchos biólogos en México y de los Estados Unidos que Cuatro Ciénegas es una de las áreas más importantes de América del Norte, y que sus recursos están siendo o pueden perderse por explotación en el futuro no lejano”.

Con todo y que el control del uso de los recursos es una obligación en términos de preservación, “la utilización sin límite, acompañada por destrucción ambiental irrecuperable, deben ser motivo de decisiones políticas que, ojalá, se basen en datos biológicos firmes”, ha dicho Dean Hendrickson, del Texas Memorial Museum.

El Consejo de Peces del Desierto es claro cuando sostiene que la mayoría del agua del valle es alta en sólidos disueltos, lo cual se atribuye al hecho de haber permitido el desarrollo de agricultura o industria a gran escala en el área.

Tales amenazas a la biodiversidad aquí incluyen explotación no sustentable de agua, especies invasoras no nativas, desarrollo industrial, aumento rápido de turismo y crecimiento de la población humana.

Tres décadas de devastación impune

Ciertamente, desde hace más de tres décadas se produce en Cuatro Ciénegas alfalfa forrajera, a pesar de que su cultivo requiere volúmenes de agua que han llegado a rebasar hasta en 15 veces las recargas anuales de los mantos freáticos. La extracción excesiva hizo crisis en 2002, cuando las reservas presentaron dramáticos signos de agotamiento.

De ello se culpó a las firmas Lala y Soriana, en virtud del sobreaprovechamiento del recurso para fines agrícolas y agroindustriales.

Desde las postrimerías de los años 70 del siglo 20, también se lesionaron viñedos, nogaleras y diferentes tipos de huertos.

También la actividad turística ha sido desordenada, ya que la Poza de la Becerra, por ejemplo, ha llegado a recibir más de 3 mil visitantes a la vez, cuando su cupo es de 300 personas, según avala la Dirección de Protección de Flora y Fauna.

La superficie total del área natural protegida se encuentra distribuida entre propiedad privada, con aproximadamente 49 mil 585 hectáreas (59%), y propiedad ejidal, con 34 mil 762 hectáreas (41%), aunque esta distribución registra constantes modificaciones conforme transcurre el tiempo.

La asociación civil Cultura Ecológica coincide en señalar que los ecosistemas del valle y su biota han sufrido daños antropogénicos –producto de las actividades de los seres humanos– por mucho tiempo.

Ha sido detectada, principalmente, la extracción de agua para fines agrícolas, contaminación del agua y suelo, así como extracción de especies animales y vegetales, y sobrepastoreo.

Actualmente, el desarrollo de infraestructura, la creación de caminos, incendios forestales y la introducción de especies exóticas, así como el incremento en la demanda de recursos naturales por parte de la población humana, amenazan con incrementar las alteraciones de áreas naturales locales.

“En base a lo anterior se han desarrollado distintas estrategias por parte de la Dirección del Área Natural Protegida, todas ellas tendientes a disminuir y eliminar las amenazas actuales y potenciales, por medio de la concertación con dueños y poseedores de los terrenos”, destaca el informe.

Actualmente, están involucradas en labores de preservación las siguientes instancias gubernamentales, organizaciones científicas, instituciones académicas, asociaciones civiles y conservacionistas en general: Semarnat, Dirección de Ecología del Gobierno del Estado, Presidencia Municipal de Cuatro Ciénegas, Profepa, PFC, SCT, SAGDR, Sectur, SSA, CNA, FIRA, WWF, TNC, Profauna, A C., Bioconservación, A. C., Desuvalle, A. C., Pronatura, A. C., Guardianes de Nuestro Valle, A. C., Universidad de Texas, Universidad de Arizona, Universidad Autónoma de Nuevo León y Tecnológico de Tamaulipas, además de pequeños propietarios.

Pero, dadas las circunstancias actuales, la Dirección de Área Natural Protegida parece haberse olvidado de un ambicioso proyecto de preservación implementado en 1999, con las siguientes acciones “prioritarias”:

Un programa de educación ambiental encaminado a controlar la extracción ilegal de flora y fauna y reconocer la importancia de la biodiversidad del valle de Cuatro Ciénegas.

Se contemplaba también la conservación de la superficie del humedal, regular la extracción de recursos naturales no renovables, regular el manejo del ganado, reducir la contaminación de áreas naturales del Área de Protección de Flora y Fauna Cuatro Ciénegas.

También se trazaron, como estrategia permanente, el desarrollo de infraestructura en el Área de Protección de Flora y Fauna Cuatro Ciénegas, controlar la actividad de pesca y cumplir los objetivos del programa de prevención y combate de incendios forestales.

Hasta ahora se desconocen los avances de todo ello.

Depredación… una historia sin fin

Después de varias décadas de una supuesta defensa del cenegal, nuevas voces se levantan para advertir sobre su inminente extinción.

De esta manera se estaría perdiendo la invaluable oportunidad de comprender, a través de la investigación de estos manantiales, el origen de la Tierra, el cambio climático e, incluso, las posibilidades de vida en Marte.

Desde 1985, alrededor del 40 por ciento de estanques y lagunas superficiales, según estimaciones del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), en un informe de 2023.

En el afán de abastecer la demanda de agua para riego de superficies forrajeras explotadas por la industria láctea, siguen aumentando los niveles de extracción del vital recurso, sobre todo a partir de la década de los 90.

Nestlé, Boreal, Alpura y Lala son algunas de las firmas que han explotado los pozos, regando los cultivos de alfalfa con la que se alimenta a las vacas. Los volúmenes de agua, oficialmente concesionados, han pasado de 22 millones de metros cúbicos en 1997, a 88 millones de metros cúbicos en 2022.

Esto es un incremento del 400 por ciento en 25 años, sin considerar las extracciones ilegales, las cuales pueden llegar a ser considerables de acuerdo con estimaciones independientes.

Otro aspecto que destaca el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua es que se ha exacerbado el desecamiento del valle; es la alta huella hídrica de los cultivos que predominan en la región, principalmente la de la alfalfa, la cual es además un cultivo perenne que requiere cuantiosas cantidades de agua durante todo el año.

En su cuantificación del declive de cuerpos de agua superficial el organismo estima que, desde 1985, se ha perdido cerca del 40 por ciento de la superficie de pozas y lagunas dentro esta área natural protegida. Esto representa aproximadamente una pérdida del 1 por ciento al año.

De igual manera, alrededor de 25 pozas han desaparecido de forma permanente, entre ellas la laguna de Churince, el cuerpo de agua superficial más importante de la región. De 300 que se calcularon hace 20 años, sólo quedan 170.

Prácticamente infructuoso ha resultado todo intento por rescatar el humedal. Incluso la defensora más aguerrida del mismo, doctora Valeria Souza, anunció recientemente su renuncia a seguir cuidando de este tesoro único en el mundo.

La investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), convocada también por la NASA en 1999 para que participase en un proyecto de astrobiología, se dio por vencida ante la falta de presupuesto para seguir realizando su tarea de preservación, asimismo, debido a la corrupción gubernamental.

Los humedales cieneguenses son “el sitio más biodiverso en microbios del planeta, cada lugar que estudiamos es único e hiperdiverso, muchos de ellos son la base del árbol de la vida”, llegó a concluir la reconocida científica.

Sin embargo, a la experta en ecología evolutiva y molecular le tocó atestiguar la completa desaparición de las lagunas del Churince, mientras tanto, el Manantial de la Becerra está en grave peligro de extinción, con lo que seguiría el acelerado proceso de acabar, en cuestión de un lustro, con 3 mil 800 millones de años de evolución.

Académicos y ambientalistas en general coinciden en que, de no implementarse un verdadero plan de recuperación, el ecosistema de Cuatro Ciénegas sucumbirá ante la catástrofe ecológica que se avecina en la zona, advierte el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua.

“La esperanza muere al último”

El cielo sangra y, en los instantes que transcurren en suave sucesión, el día vuelve a agonizar, hasta desvanecerse, en medio de las sombras nocturnas que se apoderan, una vez más, del cenagal, volviéndolo más misterioso… más silente.

Si Homero Aridjis pudiera contemplar de noche la cuenca, seguramente diría más cosas acerca de la “diosa” coahuilense, reproduciendo quizá la vieja declaración: «Sólo duerme, no está muerta».

A pesar de esta bíblica exclamación, la duda persiste: ¿duerme? Tan pronto como retorne, la luz matinal volverá a abrir paso, sin desearlo, a la codicia y a la inconciencia, que atentarán otra vez contra la vida, a menos que un hecho verdaderamente increíble, milagroso, prolongue la longevidad del valle.


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