Ciudad de México, febrero 13.- Los cárteles del narcotráfico en México han incorporado el uso de drones como herramienta estratégica para vigilancia, ataques y control territorial, lo que representa una amenaza directa para la seguridad en el país, aunque su impacto no tendría el mismo alcance en territorio de Estados Unidos, de acuerdo con el análisis de un exagente de la Administración para el Control de Drogas. Estos dispositivos son utilizados principalmente para lanzar explosivos improvisados, vigilar movimientos de fuerzas de seguridad y monitorear rutas de trasiego en zonas rurales y de difícil acceso.
Según información publicada por Infobae México, el exagente de la DEA explicó que los grupos criminales han adaptado drones comerciales, relativamente económicos y de fácil adquisición, para convertirlos en artefactos capaces de transportar y detonar cargas explosivas. Señaló que, si bien estos dispositivos representan un riesgo considerable en México debido a la geografía, la presencia territorial de los cárteles y la limitada capacidad de respuesta tecnológica en ciertas regiones, no constituyen una amenaza estratégica para Estados Unidos, donde existen mayores sistemas de detección, control aéreo y protocolos de seguridad.
El especialista detalló que los drones son empleados por organizaciones criminales como herramientas tácticas en enfrentamientos entre grupos rivales y contra fuerzas del orden, especialmente en estados con alta presencia del crimen organizado. Estos aparatos permiten realizar ataques a distancia, reducir riesgos para los operadores y generar efectos psicológicos en comunidades y autoridades.
Además del uso ofensivo, los cárteles utilizan drones para labores de inteligencia, vigilancia de carreteras, supervisión de cultivos ilícitos y monitoreo de operativos militares o policiales. El exagente subrayó que la facilidad para modificar estos dispositivos ha permitido que los grupos criminales incorporen cámaras de alta definición y mecanismos de liberación de explosivos artesanales.
El análisis también indica que la diferencia en capacidades tecnológicas entre México y Estados Unidos explica por qué el riesgo es mayor en territorio mexicano. Mientras que en Estados Unidos existen sistemas avanzados para detectar y neutralizar aeronaves no tripuladas en espacios sensibles, en México la respuesta depende en gran medida de operativos terrestres y recursos limitados en algunas zonas.
El fenómeno del uso de drones por parte del crimen organizado se ha documentado en los últimos años en distintos enfrentamientos y operativos, y refleja una evolución en las tácticas del narcotráfico hacia métodos más tecnológicos y menos convencionales. Las autoridades mexicanas han reconocido este desafío y han reforzado operativos en regiones donde se ha detectado el empleo de estos dispositivos.
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