Torreón, Coahuila, 07/04/25 (Más).- Nueve sitios en Coahuila han sido identificados como campos de exterminio por el colectivo de madres buscadoras Grupo Vida, revelando una dimensión aún más grave de la violencia ejercida por el crimen organizado en la entidad. Uno de los más recientes en ser confirmado es San Antonio del Alto, una comunidad rural en el municipio de Matamoros, que destaca por su extensión y por la magnitud de las atrocidades cometidas ahí. De acuerdo con el colectivo, se trata del segundo campo de exterminio más grande hallado en la región, después del ubicado en Patrocinio, San Pedro de las Colonias.
Desde su descubrimiento en 2017, San Antonio del Alto ha expuesto el rastro de múltiples crímenes cometidos con brutalidad sistemática. Los integrantes de Grupo Vida encontraron en este sitio al menos 170 fosas clandestinas, algunas de ellas con más de un cuerpo, lo que podría elevar el número de víctimas a unas 190 personas. Además, hallaron tambos metálicos utilizados para incinerar los cuerpos, vestigios que permanecen en el lugar como pruebas directas de lo ocurrido.
Silvia Ortiz, representante del colectivo, señaló que el lugar fue ubicado tras el testimonio anónimo de una persona que, desde lejos, presenció cómo las víctimas eran atadas a árboles, asesinadas e incineradas. “Nuestros principales informantes han sido personas del campo: chiveros, leñadores, trabajadores agrícolas. Son quienes han visto lo que ocurrió en silencio, con miedo”, explicó.
Las autoridades aún no han informado sobre la identificación de restos humanos encontrados en San Antonio del Alto. Según Ortiz, se ha priorizado el análisis genético en otros sitios más pequeños, lo que ha retrasado el procesamiento de este punto en particular. No obstante, las madres buscadoras insisten en que este lugar, como otros en la región, “habla por quienes no pudieron hacerlo en vida”.
México enfrenta una crisis de desapariciones sin precedentes. Según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, hasta el 21 de marzo de 2025, se registraban 125,232 personas desaparecidas, un incremento de 7,708 casos en poco más de cuatro meses. Este aumento refleja la gravedad de la situación y la urgencia de implementar estrategias efectivas para abordar esta problemática.
Jalisco se ha convertido en uno de los epicentros de esta crisis. El 5 de marzo de 2025, colectivos de búsqueda descubrieron en el Rancho Izaguirre, ubicado en Teuchitlán, un centro de exterminio operado presuntamente por el Cártel Jalisco Nueva Generación. En el lugar se encontraron alrededor de 200 pares de zapatos, restos humanos calcinados y tres crematorios improvisados, evidenciando la magnitud de las atrocidades cometidas en el sitio.
Sobrevivientes de este campo han relatado que fueron atraídos bajo falsas ofertas de empleo publicadas en redes sociales, donde se les prometían trabajos bien remunerados. Al llegar al rancho, eran despojados de sus pertenencias y sometidos a entrenamientos forzados, enfrentando condiciones inhumanas y, en muchos casos, la muerte.
La crisis de desapariciones en México también ha cobrado la vida de quienes buscan a sus seres queridos. Desde 2019, al menos 22 buscadores han sido asesinados, evidenciando el riesgo que implica esta labor en un contexto de impunidad y violencia generalizada. La reciente muerte de Teresa González Murillo, quien fue atacada en su domicilio en Guadalajara, es un recordatorio de los peligros que enfrentan diariamente los integrantes de colectivos de búsqueda.
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