Sudán acumula ya tres años de una guerra civil que ha dejado miles de muertos y ha forzado a millones a huir de sus hogares. Los hospitales se encuentran colapsados y la ONU alerta sobre masacres sistemáticas de civiles. El organismo señala dos causas centrales del conflicto: la explotación de las minas de oro, cuyo comercio financia a los grupos rebeldes y termina en los Emiratos Árabes, y una profunda disputa de carácter étnico y también religioso, que ha puesto en la mira a comunidades africanas no árabes, con miles de musulmanes y cristianos asesinados.
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