Ginebra, Suiza, 06/02/26 (Más).- La inteligencia artificial se perfila como uno de los motores económicos más poderosos de la próxima década, con un mercado que podría alcanzar un valor de hasta 4.8 billones de dólares, una dimensión comparable al tamaño de economías como la de Alemania; sin embargo, su expansión acelerada no garantiza beneficios equitativos entre países ni sectores sociales.
De acuerdo con el Informe sobre Tecnología e Innovación 2025 de la Organización de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo vierte que la IA no es intrínsecamente inclusiva y que, sin políticas públicas adecuadas, corre el riesgo de profundizar las brechas económicas, tecnológicas y sociales a nivel global.
El documento señala que, aunque el valor económico de la inteligencia artificial continuará creciendo con rapidez hacia 2033, la infraestructura, los datos y el conocimiento necesarios para desarrollar esta tecnología permanecen altamente concentrados.
Apenas 100 empresas, principalmente ubicadas en Estados Unidos y China, concentran cerca del 40 por ciento del gasto mundial en investigación y desarrollo del sector privado relacionado con la IA.
Organización de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo alerta que esta concentración podría reforzar la acumulación de riqueza, poder tecnológico y conocimiento en unas cuantas economías y grandes corporaciones.
Este dominio se refleja en la magnitud de empresas tecnológicas como Apple, Nvidia y Microsoft, cuyas valoraciones se acercan a los 3 billones de dólares, superando el producto interno bruto de regiones enteras.
La secretaria general de Organización de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, Rebeca Grynspan, subrayó la necesidad de una acción internacional coordinada para colocar a las personas en el centro del desarrollo tecnológico y evitar que la innovación se convierta en un fin en sí mismo, sin beneficios sociales amplios.
El informe también analiza el impacto de la inteligencia artificial en el empleo global, al estimar que hasta el 40 por ciento de los trabajos en el mundo podrían verse afectados por la automatización.
Aunque esta transformación puede generar aumentos significativos en productividad, también implica riesgos de desplazamiento laboral, especialmente en países cuya competitividad se basa en mano de obra de bajo costo.
Asimismo, Organización de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo advierte que los beneficios económicos derivados de la IA tienden a favorecer más al capital que al trabajo, lo que podría incrementar la desigualdad social.
No obstante, señala que estos efectos pueden mitigarse si los países invierten en reentrenamiento, desarrollo de habilidades y adaptación de su fuerza laboral.
Para aprovechar el potencial de esta tecnología, el informe identifica tres pilares estratégicos: infraestructura digital, acceso a datos y capacidades humanas.
Actualmente, menos de un tercio de los países en desarrollo cuenta con una estrategia nacional de inteligencia artificial, lo que limita su integración competitiva al nuevo entorno tecnológico.
Otro de los puntos críticos del estudio es que 118 países, en su mayoría del Sur Global, no participan en los principales foros donde se define la gobernanza de la IA, lo que reduce su capacidad de incidir en las normas éticas, regulatorias y técnicas que marcarán el futuro económico mundial.
Ante este escenario, se plantea fortalecer la cooperación internacional, impulsar infraestructuras compartidas, promover la innovación abierta y fomentar el desarrollo de capacidades, particularmente a través de esquemas de cooperación Sur-Sur, para evitar que la inteligencia artificial se convierta en un factor que agrave las desigualdades existentes.
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