Por Juan Rocha
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Se prevé que la economía crezca un 3.3% en 2022 y un 2.5% en 2023, tras una expansión de un 5.9% en 2021. Las exportaciones seguirán beneficiándose de la fuerte recuperación de Estados Unidos. El consumo se verá favorecido por la mejora gradual del mercado de trabajo y el aumento de la proporción de población vacunada, expone la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Las inversiones se beneficiarán de los proyectos de infraestructura previstos. La inflación disminuirá, tras el notable incremento registrado en 2021, son las estimaciones que realiza la OCDE en el cuarto trimestre para México en el 2022 y 2023.
Si la recuperación se tambalea o la pandemia se reactiva, tanto el gasto en protección social como la inversión pública tendrán que aumentar aún más, retrasando la reducción gradual del déficit fiscal. La política monetaria deberá endurecerse gradualmente si la inflación no converge hacia el objetivo del 3%. Mejorar la regulación aplicable a las empresas a nivel subnacional, reduciendo las cargas administrativas y los costos monetarios de crear y formalizar una empresa, contribuiría a aumentar la inversión y la creación de empleo formal.
La recuperación se ha generalizado
La actividad ha mostrado una tendencia al alza en la agricultura, la industria y los servicios. Este último sector muestra cierta heterogeneidad; la recuperación va rezagada en sectores con altos índices de contacto humano, como el ocio y la hostelería, mientras que hay otros sectores que han superado los niveles prepandémicos.
El turismo, una importante fuente de empleo e ingresos para varias regiones, está un 27% por debajo de los niveles anteriores a la pandemia. El consumo se encuentra a un 2% de su nivel anterior al COVID, mientras que la inversión se está recuperando más lentamente y sigue un 8% por debajo de su nivel prepandémico.
La campaña de vacunación avanza de forma sostenida, con gran heterogeneidad entre regiones. A mediados de noviembre, el 58% de la población había recibido al menos una dosis y el 49% estaba totalmente vacunado. La inflación ha aumentado considerablemente.
Dada la elevada integración de México en las cadenas de valor internacionales, la inflación mundial y las alteraciones de los costos de la cadena de suministro están ejerciendo una presión significativa tanto en la inflación general como en la subyacente.
Factores internos, como la recuperación de la demanda de algunos servicios, presiones adicionales sobre algunas partidas (como la agricultura y la ganadería) y las subidas de los precios del gas están acentuando las presiones inflacionistas.
El mercado de trabajo se está recuperando gradualmente. La tasa de desempleo estándar, en el 4.2%, está 0.8 puntos porcentuales por encima del nivel de finales de 2019. La tasa se dispara al 27% si se considera también la población que queda fuera del mercado laboral y que aceptaría un empleo, así como la que desearía trabajar más horas.
La política fiscal se ha vuelto más favorable y la política monetaria ha empezado a endurecerse.
La orientación fiscal, aunque sigue siendo prudente, es menos restrictiva de lo contemplado en el presupuesto de 2021, lo que apoya ligeramente la recuperación en curso. Se prevé que el déficit público aumente hasta el 3,2% del PIB en 2021 (desde un 2,9% del PIB en 2020), que se mantenga prácticamente sin cambios en 2022 y que disminuya a partir de entonces. Se estima que la deuda pública se estabilizará en torno al 51% del PIB.
La proporción de impuestos en el PIB de México es la más baja de la OCDE y es inferior a la de otros países de la región. Para atender las necesidades crecientes de gasto en educación, sanidad o protección social, sin renunciar al compromiso de sostenibilidad de la deuda, sería necesario aumentar los ingresos tributarios.
Esto podría lograrse ampliando las bases imponibles, eliminando progresivamente exenciones ineficientes y regresivas, y reforzando el impuesto sobre bienes inmuebles, una vez que la recuperación esté bien arraigada.
Con el fin de apoyar la recuperación, el Banco Central redujo los tipos de interés oficiales en 325 puntos básicos desde febrero de 2020 y otorgó amplias líneas de liquidez y crédito. Ante el significativo incremento de la inflación, el Banco Central elevó los tipos de interés en 25 puntos básicos en sus reuniones de junio, agosto, septiembre y noviembre, dejando el tipo en el 5%.
Si las presiones sobre los precios continúan y la inflación no converge gradualmente hacia el objetivo del 3%, estarían justificadas nuevas subidas de tipos. Se prevé que el tipo de interés aumente hasta el 5.25% al cierre de 2021.
La recuperación va a continuar
La proyección de expansión de la economía es de un 3.3% en 2022 y un 2.5% en 2023. Con una proporción creciente de la población vacunada y la mejora del mercado laboral, el consumo interno será un motor clave del crecimiento. Las exportaciones seguirán beneficiándose de una profunda integración en las cadenas de valor.
Se prevé que la inflación se reduzca gradualmente en 2022 y 2023, a medida que cambios recientes en la política monetaria surtan efecto, disminuyan las perturbaciones en las cadenas de suministro y la amplia capacidad ociosa limite las presiones salariales.
Sin embargo, las perspectivas de inflación siguen siendo muy inciertas y no están exentas de riesgos. La inflación podría mantenerse en cuotas más altas durante más tiempo del previsto y esto erosionaría el poder adquisitivo, sobre todo de las familias vulnerables, y exigiría un endurecimiento de la política monetaria mayor del previsto, lo que debilitaría la recuperación.
Si se produjera un incremento significativo de las infecciones, sería necesario volver a imponer medidas de contención, que lastrarían la actividad económica.
Episodios de volatilidad financiera en otras economías de mercados emergentes podrían elevar la aversión al riesgo, reducir la llegada de flujos financieros netos y aumentar los costos de financiamiento de México.
Por el lado positivo, si el crecimiento en Estados Unidos fuera más fuerte de lo previsto, las exportaciones y la creación de empleo podrían ser más sólidas. La integración en las cadenas de suministro se podría profundizar aún más, gracias al actualizado tratado comercial con Estados Unidos y Canadá.
La recuperación del turismo podría ser más fuerte de lo previsto, lo cual impulsaría la creación de empleo en algunas regiones.
Relanzar la inversión y aumentar la productividad son prioridades clave
Ampliar el acceso a servicios financieros, fomentando la competencia en los mercados financieros y agilizando la ejecución legal de contratos, permitiría a las pymes invertir más, crecer y aumentar la productividad.
La mejora del acceso y de la calidad de los servicios de cuidado infantil aumentaría la participación de las mujeres en el mercado laboral y reduciría las desigualdades educativas.
Asignar más recursos a la educación primaria mitigaría los efectos adversos de la pandemia sobre el rendimiento académico y el crecimiento a largo plazo. La transición hacia un transporte urbano e interurbano de masas podría reducir sustancialmente la congestión del tráfico y las emisiones.
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