Editorial

NOS LLEVA EL TREN


Por Horacio Cárdenas Zardoni


Dice un viejo dicho, hasta eso no de los más difundidos, pero si de los más impactantes, por sus efectos: ten cuidado con lo que deseas, no vaya a ser que se te cumpla.


Como todos los dichos, este no debería requerir de explicaciones, si acaso lo comentamos aquí, es porque quien lo ideó en primer lugar, y quienes lo han repetido infinidad de veces después, seguramente se toparon en vivo y a todo color con un problema o un cúmulo de complicaciones que hicieron aparecer la situación original, cuando estaban de ociosos buscando una estrella en el cielo que les cumpliera el deseo que en ese instante ocupaba todas sus obsesiones.


El asunto es que sí, por andar soñando despiertos, no pensamos en las implicaciones que podría, puede y acarrea nuestro deseo. Sin ir más lejos, aquí tenemos a tiro de piedra el asunto ese del tren de pasajeros México Nuevo Laredo, ese que, en su infinito desconocimiento de la geografía nacional, le llaman los burócratas de la cuarta transformación Tren del Golfo, cuando que no se acerca a ese cuerpo de agua menos de trescientos kilómetros, pero haga usted entender eso a los ‘científicos’.


Quienes pedían el regreso de los trenes de pasajeros seguro lo hacían más por la nostalgia de haber viajado en él en su infancia o juventud, que porque realmente tengan la intención de utilizarlo ahora, tan sencillo que en la edad que tienen ahora, es menos probable que necesiten utilizarlo tanto como entonces, y las nuevas generaciones, las del Uber y el Didi, no creo que les entusiasme tanto el asunto de pasar toda la noche escuchando el traqueteo de las ruedas sobre los rieles para llegar a su destino, pero como dicen los de la 4T, el tren va, que en nuestro caso es viene y encima.
A la hora de los buenos deseos, todo eran sonrisas y optimismo, ahora que se está viendo cuáles serán las afectaciones probables, la sonrisa se nos está borrando de la cara.


Los ingenieros ya andan midiendo y trazando, y se han dado cuenta de que… Habrá que afectar un buen número de casas y propiedades que, ¿Quién lo iba a decir? Se construyeron sobre el derecho de vía, o lo más sorpresivo de todo, que están planteando ampliar este para que quepan las vías del tren de pasajeros, paralelas a las del tren de carga, y las indispensables vías de servicio.


Lo que son las cosas, cuando se comenzó a hablar del tren del norte, como se conoció el proyecto al principio, se habló de algo totalmente nuevo, que no afectará las áreas urbanas, saturadas como están la mayoría, y que sirviera como polo de desarrollo, todo bien hasta ahí, pero como vieron que sería carísimo, dieron marcha atrás, para dizque aprovechar la infraestructura existente, buscando la convivencia con el tren de carga… A ver quien les cree.
Ahora resulta que habrá que tirar casas, que habrá que mochar casas, que habrá que cancelar cualidades, que…


Y como con el tren maya, dirán que es el precio del progreso, aunque aquí no haya pueblos originarios ni madre tierra a la que pedirle su licencia, no lo negamos, así ha sido siempre el progreso… Que nomás vemos pasar y rara vez nos toca treparnos a él.


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