“No llegó sola, llegamos todas”

La presidenta electa de México encabeza la conferencia, rodeada de cientos de mujeres, y se compromete a “hacer efectivo el derecho a la igualdad”

REDACCIÓN MÁS / IA

Entre gritos y aplausos, Claudia Sheinbaum Pardo, virtual presidenta electa de México, agradeció a las mujeres y a Sor Juana Inés de la Cruz, que, por primera vez, después de 200 años, las mujeres llegaron a la Presidencia.

Claudia Sheinbaum subió al escenario, junto a una treintena de otras mujeres, a reivindicar la elección de la primera presidenta de México en la historia. Según reportó el diario EL PAÍS, “La transformación es feminista”, dijo en referencia al movimiento político creado por Andrés Manuel López Obrador, conocido como la Cuarta Transformación.

Tras recibir el bastón de mando de las mujeres de manos de la senadora Olga Sánchez Cordero, la presidenta electa dio un discurso histórico para las mujeres de México. En él, puso el foco en los derechos de las mujeres, prometió priorizar a las indígenas y a las afromexicanas, y destacó a las “heroínas de la patria” que abrieron camino a todas las demás. Sheinbaum esbozó: “Por primera vez en 200 años, llegamos a la Presidencia. Y digo en plural porque como siempre he dicho, no llego sola, llegamos todas”.

Sheinbaum recordó a varias mujeres que abrieron paso para las demás, entre quienes mencionó a la revolucionaria Carmen Serdán, la médica Matilde Montoya o la religiosa y escritora Sor Juana, que le dio el nombre al claustro universitario donde se reunieron este martes alrededor de un centenar de participantes. Expresó su gratitud: “A todas las mujeres anónimas que dieron su vida y nos abrieron camino. Nos tocará en los próximos seis años seguir reivindicando a las mujeres de nuestra historia”.

Para ser la candidata presidencial del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Sheinbaum tuvo que enfrentarse primero con cinco aspirantes hombres en una interna, y luego con otra mujer, la opositora Xóchitl Gálvez, en las elecciones. En la campaña tuvo que enfrentarse a múltiples críticas misóginas, que la acusaban de ser un títere del presidente. Sin embargo, la llegada por primera vez de una mujer al cargo es parte de “la revolución de las conciencias”, según afirmó. Es “un símbolo para las niñas, las jóvenes”. Mientras daba su gira por el país, algunas niñas le decían: “Ya no quiero ser princesa, quiero ser presidenta”.

Sheinbaum fue acusada en múltiples ocasiones de no ser feminista, incluso enemistándose con varios colectivos feministas durante su gobierno en Ciudad de México. A pesar de haber iniciado su administración de la mano de estos grupos, se distanció de ellos y fue criticada por algunas de sus posturas, como su reproche a las manifestantes moradas que dañaban monumentos en protestas. No obstante, Sheinbaum ha dejado claro en varios discursos desde su victoria que su gobierno traerá cambios significativos para las mujeres.

“Continuar con la transformación significa: para seguir construyendo un país más justo, libre de racismo, clasismo, machismo, libre de toda forma de discriminación, hacer efectivos los derechos de las mujeres a la igualdad, eliminar la brecha salarial, incrementar la presencia de las mujeres en puesto de elección y dirección, generar las condiciones para que las niñas y las jóvenes puedan desarrollarse en cualquier actividad que deseen”, prometió la presidenta electa. Además, agregó: “Recordar que no estamos destinadas a un rol en la sociedad lleno de prejuicios y de violencias, sino que el fortalecimiento de los derechos de las niñas y las mujeres significa que puedan lograr sus sueños con plena libertad, autonomía, y libres de cualquier forma de violencia”.

Con el eje puesto en combatir las violencias contra las mujeres, Sheinbaum conmemoró a aquellas “que han perdido la vida por el solo hecho de ser mujeres” y a aquellas “han luchado en silencio contra la violencia familiar y de la sociedad”. “Hoy decimos gracias por abrir brecha”. Para finalizar, recordó algunos de los programas destinados a este grupo de la sociedad, como la beca para mujeres de entre 60 y 64 años, o la instalación de un sistema nacional de cuidados. Esta última política priorizará en un primer momento a las jornaleras agrícolas y las trabajadoras de las maquilas, “¿Por qué? Por justicia social”.

Con información de EL PAÍS


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