MUTILADORES DE ÁRBOLES 

por Horacio Cárdenas Zardoni 

Uno de los tantos compromisos que se echó a cuestas durante su campaña política Javier Díaz, fue el de convertir a Saltillo en la ciudad más verde del norte del país.
La verdad es que no la tiene fácil, por dos razones, la primera de ellas es porque hay algunas localidades en la región que por tradición, por decisión de algún gobernante, por iniciativa de la población, son verdaderos santuarios de vegetación. Sus habitantes han aprendido a convivir con las plantas, arbustos y árboles, y cuidarlos se ha convertido en un orgullo y en una forma de convivencia entre ellos, para su cuidado y conservación, para intercambiar experiencias y hasta para propagar especies.
La otra razón es todavía más importante, Saltillo se ganó la fama de ser una ciudad poco amiga de los árboles, hubo algún turista que llegó a decir que los saltillenses estábamos peleados con los árboles, tan pronto veíamos uno que se nos había escapado de arrasamientos anteriores, en ese momento lo cortábamos. Mala fama, que no es estrictamente cierta, lo que sí, es que poco cuidado tenemos con la vegetación que nos acompaña por casualidad, por iniciativa de algún familiar o vecino, no somos para regarlos, podarlos, impedir que los dañen, raro pero es así.
Vaya usted a Monterrey y ¡qué ciudad más verde!, dese una vuelta por Torreón, y qué cuidados están los árboles que están plantados sobre sus avenidas, ni que decir de Parras, o hasta Sabinas, a la gente le gustan los árboles. Sus plazas son auténticos sitios de reunión y convivencia, gracias a la vegetación que allí crece, en cambio los nuestros dan tristeza.
Y bueno, el ahora alcalde electo, cuando era candidato decidió echarse ese trompo a la uña, en hora buena, es lo que nos hace más falta, la decisión de una autoridad para revertir lo que ha sido tendencia durante ya demasiadas administraciones, en que sí, se plantan árboles cuando se inaugura alguna obra pública o plaza, pero si usted se fija, se hace con fines políticos, hasta a eso le saben sacar raja política, no como una estrategia de cuidado ambiental, se han creado departamentos y obvio, empresas,  especializadas en el “paisaje urbano”, poner arbolitos y arbustos, pero no pensando en el oxígeno que puedan generar, la sombra que puedan aportar, sino en que “se vea bonito”, el rato que tarden en ser abandonados y secarse por falta de riego, por no tener cerca otras plantas que lo cobijen, falta de fertilizante, o lo que sea, pero chéquelo, por lo general duran poco tiempo, para la foto y poco más.
De las cosas con las que primero tendrá que lidiar el nuevo presidente municipal, además de su gente, y que conste que lo ponemos en primer sitio porque como ciudadano y ser humano padece de lo mismo que el resto de los habitantes de Saltillo, de esto no hay quien se salve, es el pésimo manejo que hacen ciertas compañías contratadas, dizque para mantener libres las líneas de energía.
En efecto, de unas pocas semanas para acá, se ha visto por distintos rumbos de la ciudad a camionetas en las que andan cuadrillas de trabajadores armados con escaleras, que traen sierras, tijeras y pinzas para podar. Según dicen, son subcontratados por la gerencia de la Comisión Federal de Electricidad aquí en Saltillo para realizar esos trabajos en los, hasta eso, no demasiados sitios en los que hay árboles plantados sobre las banquetas, y que en algún momento pudieran representar un riesgo a los cables por los que va la electricidad.

La verdad es que las cosas han cambiado bastante en los últimos tiempos. Hace no más de cinco años incluso platicamos con algunos de los trabajadores, a los que les preguntamos la razón por la que de una noche a la mañana siguiente amanecieron muchos de los árboles de la colonia marcados con dos colores, todos a cierta altura, lo que hacía sospechar que se hacía desde arriba de un vehículo o trepándose en alguna escalera. Como nadie avisa de esas cosas, corrieron algunas teorías conspiracionistas más o menos chuscas, pero no, la cosa era que la Comisión Federal o la empresa contratada evaluaban cada árbol, y marcaba aquellos cuyas ramas estuvieran demasiado cerca o ya en contacto con los cables, para que una cuadrilla procediera a liberarlos.
A veces eran ramas largas, no muy gruesas, las que cortaban, y el daño parecía fuerte, pero era porque ya estaban demasiado crecidas, aunque todavía no engrosaban como lo hubieran hecho si se les dejaba desarrollarse naturalmente. Casi podríamos decir, porque lo vimos, que lo hacían con cierto sentido de la estética, para que no fuera demasiado notorio que se dejaba crecer el ramaje a los lados del árbol y en el centro, donde pasa el cable, no. Ah, importante asunto, luego pasaba una tercera cuadrilla de la compañía, recogiendo las hojas y ramas de los árboles dañados, para no cargarle la mano a los vecinos, ni tampoco al departamento de recolección de basura, cuyo personal no se iba a poner a recoger, enfrente de cada casa y árbol, las ramas que dejaron tiradas allí donde cayeron. La poda era dolorosa a la vista, nos imaginamos que al árbol también lo lastimaba, pero al rato volvía a crecer por donde se había dejado, y olvidado el tema.
Pues sí, pero eso era antes, las cosas han cambiado. Yo no se si es la misma empresa, que cambió sus estándares, que no hay supervisión de la Comisión Federal de Electricidad, si no hay acuerdos con el ayuntamiento respecto a la calidad del trabajo a realizar,  o es mera desidia con la que se ahorran el pago de varios trabajadores, el caso es que lo que han estado haciendo en las últimas semanas es una auténtica mutilación de los árboles. Nosotros nos dimos cuanta, coincidentemente, cuando estuvo fuerte una de las últimas tormentas, que nos hizo sospechar que le hubiera caído un rayo a un árbol especialmente dañado, pero no. ya viendo, pudimos corroborar que ni siquiera traían bien afiladas las pinzas de corte, muchas de las ramas ni siquiera alcanzaron a caer, las dejaron allí recargadas sobre otras ramas o sobre el tronco del árbol, para que el vecino que vive frente a él, las quite, las deje o lo que quiera o pueda. Nos consta que en algunas zonas de la ciudad, donde cada año se podan los árboles, donde con cierta frecuencia les dan forma para que no se dispersen mucho las ramas, pues hasta eso los dejaron con unos cortes de lo más antiestéticos, que quien sabe si pasaran la inspección de quien los contrató, pero que para los ciudadanos que se deleitaban con la vista de los árboles frente a sus casas o de quienes iban pasando por la calle, es una tristeza lo que han hecho.
Allí tiene, una de las primeras tareas del esfuerzo que esperemos empeñe el próximo alcalde en convertir a Saltillo en una ciudad verde, que lo poco que hay, no lo maltraten de tan fea manera, por cuenta de quien sea, que la verdad nos hace mucha falta tener algo de naturaleza que gozar.

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