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MODALES PIPEROS

Editorial

Opinión


Por Horacio Cárdenas Zardoni


México es un país sui generis, un país como todos, en cuanto a que en todos los países hay problemas, pero la diferencia radica en la manera en la que se plantean y se ejecutan las soluciones a los problemas que se enfrentan.
Emulando aquella película, de la que obvio no me acuerdo como se llama, una en que sale Tom Cruise y Jack Nicholson haciéndola de un coronel al que le vale la ley, decía su personaje: existe la forma correcta de hacer las cosas, existe la forma incorrecta, y existe la manera del Ejército, y esa es la que se aplica. Bueno, pues acá existe la manera correcta, la incorrecta y la típica mexicanada, que cuando la ejecuta el gobierno, resulta más costosa, insuficiente, ineficiente, no pocas veces corrupta, y por lo general cumple con el único propósito de taparle el ojo al macho, entendiendo por esto que se hace como que se hace, al tiempo que alguien obtiene una ganancia política y deseablemente, también una ganancia económica.


¿Se acuerda cuando hace siete años el gobierno federal metió las cuatro patas?, según ellos querían acabar con el robo de combustible de los ductos de Petróleos Mexicanos, y lo que se le ocurrió al brillante presidente del momento, Andrés Manuel López Obrador, fue cerrar los gasoductos y gasolinoductos, y abastecer a todo el país de combustible utilizando pipas… pipas que por supuesto no había, ni remotamente en cantidad suficiente. Para quienes se acuerdan, o quieren olvidar el asunto, se provocó una escasez a escala nacional, faltaba gasolina de la roja aquí, de la verde allá, Diesel por todos lados, y todo porque nadie calculó el número de pipas, tractores, choferes, tiempos, necesarios para abastecer a todas las gasolineras, y a través de ellas, a todos los consumidores, ¿pero quien dice que se necesita alguna ciencia para gobernar?, y ya nos bajamos mucho diciendo que la aritmética es una ciencia.


Bueno, pues algo así ocurre con otras redes de abastecimiento, y estamos pensando concretamente en la de agua. Allá en el centro del país le llaman huachicol del agua, que luego nos venimos a enterar que existe desde hace tiempo, y es el delito de robar el agua de las tuberías y directamente del subsuelo mediante pozos no autorizados, agua que luego se va y vende en colonias, barrios y comunidades que carecen de un abastecimiento continuo a través de la red. Estamos hablando, como todo lo que ocurre por allá, de cientos de pipas que mueven millones de litros al día, por lo cual cobran millones de pesos a la semana, todo fuera de la ley, que apenas está comenzando a enfrentarla a través de su ‘operación caudal’, que luego de destapar la cloaca, no hallan como cerrarla.

Acá en Saltillo sucede algo parecido, claro que a nuestra escala, bastante reducida, pero curiosamente es la mismísima empresa paramunicipal, o como sea que esté catalogada fiscalmente, Aguas de Saltillo, que allí donde la ve, cuando falta el agua en ciertas colonias, de ciertos rumbos, moviliza pipas, para surtir a la población del líquido que por la causa que sea, no llega por la tubería.


Para variar, es la alternativa, costosa sí, pero políticamente útil, porque los vecinos que están ya desesperados por la falta de líquido desde hace días o semanas, ve como la salvación la pipa que llega para llenar sus tambos, los que los tienen, pero si no, tinas, cubetas, tinajas, cualquier recipiente es bueno a la hora de almacenar algunos litros, mientras se regulariza el servicio… si es que se llega a regularizar, porque cuando está asociado a escasez, a desperfectos de la red o de los equipos, se puede tardar semanas o hasta meses.


Pero luego nos topamos con el prietito del arroz, y es que, como lo han reportado los vecinos de muchas colonias, cuando les abastecen el agua las pipas, los conductores de las mismas exigen una propina… y no se conforman con unas pocas monedas, faltaba más. En algunos puntos de la reseca ciudad de Saltillo ya ha habido conatos de violencia, sobre todo en los barrios más pobres, porque el servicio de emergencia que gentil, pero políticamente proporciona el ayuntamiento, el último eslabón de la cadena lo echa a perder al estirar la manota y tratar con la punta del pie a los usuarios.


La solución de los problemas debería ser a lo grande, en el caso del huachicol de combustible, acabar con las bandas, y a los criminales meterlos al bote; en el huachicol del agua, detectar las tomas clandestinas y cortarles el acceso a los malandros; para nuestro caso local, las pipas no debería ser una alternativa, sino el arreglar la red a la brevedad, no tardarse semanas y más semanas en reparar algo que pudiera quedar en un día. Pero en el último caso, de tener que echar mano de camiones tanque, dejar perfectamente claro que se trata de un servicio público, que no se debe dar ni pedir dinero, a menos por supuesto, que se expida una factura y se ingrese ese dinero a la tesorería, porque no nos hagamos, el chofer está pagado, lo mismo que sus chalanes, y el dinero que les da la gente se lo quedan ellos.
Pero como dicen, este país, esta ciudad, ni volviéndolos a amasar, con agua de pipa, ya que por la red no llega ni una gota.

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