Concordia, 11/02/26 (Más).- A casi tres semanas del secuestro de 10 trabajadores mineros en Concordia, Sinaloa, cinco de ellos permanecen desaparecidos, mientras que otros cinco fueron localizados en fosas clandestinas en El Verde.
Mineros que laboraban en la empresa Viszla Silver rompieron el silencio y desmintieron la hipótesis de que fueron “confundidos” por grupos delictivos o que el móvil del ataque fuera una extorsión por la explotación minera.
En entrevista con Reporte 100 Sonora, los trabajadores, identificados como “José” y “Juan” para proteger su identidad, revelaron que ya habían recibido advertencias directas de grupos criminales para abandonar la zona:
“Tuvimos algunos encuentros con grupos delictivos… ellos nos dijeron literalmente: ‘Por favor, sálganse, que no podemos garantizar su seguridad’”.
A pesar de ello, la empresa habría insistido en continuar las actividades, incluso tras un paro técnico en abril de 2025 motivado por la presión de los propios trabajadores.
Los mineros descartaron que se tratara de una confusión con otro grupo rival, como lo plantearon autoridades.
“Los levantaron de su cama en Clementina… Ellos sabían perfectamente a dónde iban, con quién iban y se los llevaron de ahí, de su casa”, precisó uno de los entrevistados, señalando que únicamente Pablo Osorio podría haber sido víctima de una confusión, ya que no era empleado directo de la mina.
Además, los trabajadores denunciaron que la empresa mantuvo un hermetismo total tras los hechos, limitando la comunicación y pidiendo a empleados y familias no hablar sobre el secuestro bajo el argumento de que expertos trabajaban en la recuperación de los desaparecidos.
También mencionaron vigilancia y hostigamiento a través de redes sociales y mensajes de WhatsApp.
Otro elemento que refuta la confusión fue que se pidió a los empleados cambiar el color de sus chalecos de naranja a amarillo para ser identificados por los grupos delictivos y evitar ataques, una medida preventiva ante amenazas directas.
Los mineros pidieron no criminalizar a las víctimas, asegurando que ninguno de ellos estaba involucrado en actividades ilícitas.
Respecto a la versión de extorsión, los trabajadores aclararon que la mina se encontraba en fase de preparación e infraestructura, sin producción de mineral, por lo que el ataque difícilmente habría tenido un móvil económico. “Nada más quiero dejar en claro que el proyecto se encuentra ahorita en un minado de prueba… No hay beneficio, no hay procesamiento de metal, no hay minería extractiva”, afirmó uno de los mineros.
Para los trabajadores, la motivación más plausible del ataque fue una represalia directa por no acatar las advertencias de los grupos delictivos que les habían pedido abandonar la mina, dejando en evidencia la presión que enfrentan diariamente por la violencia en la región.
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