Ciudad de México, febrero (Más).- El secuestro, asesinato e inhumación clandestina de trabajadores de la compañía minera canadiense Vizsla Silver Corp en Concordia, Sinaloa, evidencia la grave situación de inseguridad que enfrentan las empresas mineras en México.
La delincuencia organizada ha convertido a la minería en una “mina de oro”, cobrando extorsiones y afectando los costos de producción, la operación de proyectos y la percepción de México como destino de inversión.
De acuerdo con la Cámara Minera de México, las compañías del sector destinaron alrededor de 108 millones de dólares en seguridad en 2025 debido a robos, asaltos y otros delitos que impactan directamente en su operación y competitividad.
Según el reportaje del El Economista, estas extorsiones forman parte de un patrón que se ha mantenido en el país por más de una década, en el que los cárteles imponen pagos periódicos a las minas o buscan acuerdos para operar de manera “segura” en territorios bajo su control.
Expertos en minería y seguridad explican que muchas empresas han contratado servicios de seguridad internacionales y protocolos de alto riesgo, que incluyen exmilicianos de Israel y del Reino Unido, para proteger a sus trabajadores y sus instalaciones.
De acuerdo con estos especialistas, los grupos criminales a veces buscan beneficiarse directamente de los proyectos, generando relaciones perversas que combinan extorsión y protección, como ocurrió recientemente en Sinaloa.
En el caso de Vizsla Silver, la empresa reportó que 10 de sus empleados fueron retirados de su campamento y que sus operaciones han sido suspendidas temporalmente mientras se investiga la situación.
Según la compañía canadiense, su proyecto en Concordia posee un yacimiento con reservas de 20 millones de onzas de plata anual equivalente y un valor neto de 1,800 millones de dólares, pero la inseguridad limita la explotación económica de estas reservas.
Especialistas en criminología señalan que la minería en México es un blanco atractivo para el crimen organizado debido a su alta rentabilidad y a que muchas operaciones se encuentran en zonas alejadas de los centros urbanos, donde la presencia de las autoridades es limitada.
De acuerdo con estos expertos, prácticamente todos los cárteles de mayor tamaño han incursionado en esta actividad, lo que convierte a la minería en una de las principales fuentes de ingresos ilícitos para los grupos criminales.
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