Ciudad de México, 21/04/25 (Más).- A un año de la ruptura formal de relaciones diplomáticas entre México y Ecuador, el conflicto bilateral permanece sin solución y ha escalado nuevamente tras la reelección de Daniel Noboa como presidente del país sudamericano.
La fractura se originó el 5 de abril de 2024, cuando fuerzas policiales ecuatorianas ingresaron por la fuerza a la embajada mexicana en Quito y detuvieron al exvicepresidente Jorge Glas, quien había solicitado asilo político. El gobierno mexicano calificó el acto como una violación flagrante de su soberanía.
Durante los últimos doce meses, la relación entre ambos países ha estado marcada por la tensión constante, sin que se hayan producido avances significativos hacia la normalización.
El gobierno ecuatoriano se ha negado reiteradamente a conceder un salvoconducto para permitir a Glas salir de prisión por motivos médicos, pese a las solicitudes de la cancillería mexicana. También impuso aranceles a productos mexicanos, aunque de carácter simbólico, al representar apenas 1% de las exportaciones totales.
La semana pasada, la crisis volvió a escalar tras los resultados electorales en Ecuador.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, declaró que su gobierno no reanudará relaciones diplomáticas con Ecuador mientras Daniel Noboa permanezca en el cargo. “Nosotros para empezar no tenemos relaciones con Ecuador ni las vamos a seguir teniendo mientras Noboa ejerza el cargo de presidente, porque él fue el responsable de la invasión a la embajada de México, a nuestra soberanía”, afirmó durante una conferencia matutina celebrada el 16 de abril.

Sheinbaum también cuestionó la legitimidad del proceso electoral que reeligió a Noboa, al calificarlo como “muy dudoso” debido a que el mandatario no dejó su cargo mientras duró la campaña. Noboa obtuvo una ventaja de más de 12 puntos sobre Luisa González, candidata del correísmo, quien denunció un fraude. Organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea señalaron irregularidades, pero concluyeron que no eran suficientes para invalidar los resultados.
El gobierno mexicano, al igual que el colombiano liderado por Gustavo Petro, no ha reconocido oficialmente el triunfo de Noboa. En este contexto, un comunicado reciente del Ejército ecuatoriano acusó a grupos delictivos mexicanos de planear atentados contra el presidente Noboa y su gabinete. El documento alertó sobre el presunto “traslado de sicarios desde México y otros países hacia Ecuador con la finalidad de realizar atentados terroristas”. La cancillería mexicana respondió mediante un comunicado rechazando “tajantemente la reiterada e inescrupulosa creación de narrativas en comunicados oficiales que aludan a México como fuente de supuestos actos delictivos”.
La tensión diplomática entre ambos países tiene antecedentes que anteceden al asalto a la embajada. En diciembre de 2023, México otorgó refugio a Jorge Glas, mano derecha del expresidente Rafael Correa, quien había sido condenado por corrupción. En octubre del mismo año, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador insinuó que la victoria electoral de Noboa sólo se había producido debido al asesinato del candidato Fernando Villavicencio. En respuesta, Ecuador declaró persona non grata a la embajadora mexicana Raquel Serur.

El 5 de abril de 2024, la embajada mexicana en Quito se encontraba bajo vigilancia policial cuando fuerzas de seguridad ecuatorianas irrumpieron en el edificio diplomático, agredieron a personal consular y arrestaron a Jorge Glas. La embajadora ya había abandonado el país. El entonces presidente López Obrador calificó el hecho como una violación al derecho internacional. La comunidad internacional también condenó el incidente, considerándolo un ataque a la integridad de las misiones diplomáticas.
Desde su llegada a la presidencia, Sheinbaum ha mostrado una postura más activa en la política exterior. Asistió al G-20 en Brasil, donde respaldó la iniciativa contra la pobreza del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y sostuvo reuniones bilaterales con líderes de Estados Unidos, China, Canadá y Francia. Estas acciones contrastan con el perfil de política exterior del sexenio anterior, más centrado en asuntos internos.
Daniel Noboa, por su parte, mantiene una postura alineada con el expresidente estadounidense Donald Trump. En la recta final de su campaña electoral viajó a Mar-a-Lago para reunirse con el magnate republicano. Junto a Javier Milei en Argentina y Nayib Bukele en El Salvador, conforma un bloque regional afín a las ideas del trumpismo. Pese a su discurso de mano dura, Ecuador enfrenta una creciente ola de violencia. Enero de 2025 fue el mes más violento en la historia del país con casi 900 asesinatos. Noboa ha militarizado la seguridad e impuesto toques de queda en siete provincias, incluida Quito. Hasta ahora, no se han anunciado medidas adicionales para restaurar las relaciones entre México y Ecuador. La ruptura sigue siendo total, sin representación diplomática y sin mecanismos de diálogo formales. La administración mexicana ha insistido en que no habrá acercamientos mientras Noboa permanezca en la presidencia, mientras que el gobierno ecuatoriano mantiene su narrativa sobre una supuesta amenaza mexicana. Ambos países enfrentan ahora las consecuencias de una disputa prolongada sin vías de resolución a corto plazo.
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