La economía mexicana enfrenta un déficit comercial con la nación asiática y amenazas a industrias clave por parte de la Unión Americana. Claudia Sheinbaum niega triangulación de productos destinados a territorio estadounidense
Ciudad de México, 25/11/24 (Más / IA).- México se encuentra en el epicentro de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, enfrentando acusaciones de ser un puente para productos chinos que ingresan al mercado estadounidense y amenazas arancelarias por parte del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump. Estas tensiones ocurren en un contexto en el que México ha desplazado a China como el principal socio comercial de su vecino del norte, consolidando esta posición desde 2023.
Trump, quien asume su segundo mandato en enero de 2025, ha reiterado sus propuestas proteccionistas, incluyendo un arancel del 60% a las importaciones chinas para frenar el avance económico del gigante asiático. Además, ha amenazado con imponer aranceles de entre el 25% y el 100% a los productos mexicanos si el país no actúa para detener el flujo de migrantes y drogas, así como para evitar la presunta triangulación de bienes chinos.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y su gabinete han negado rotundamente las acusaciones de triangulación comercial. “Esta idea de que a través de México están entrando los productos chinos para llevarlos a Estados Unidos no es correcta”, afirmó Sheinbaum. No obstante, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, sugirió que si México no adopta medidas más estrictas contra las importaciones chinas, Canadá podría reconsiderar su participación en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
El T-MEC ha sido un pilar para el sector manufacturero mexicano, atrayendo inversiones y generando empleos. Según datos oficiales, entre enero y septiembre de 2024, las exportaciones mexicanas a Estados Unidos alcanzaron 378,884 millones de dólares, superando los 322,172 millones de dólares enviados por China.
A pesar de los beneficios del tratado, México enfrenta un desafío significativo: su déficit comercial con China supera los 80,000 millones de dólares. Para abordar este problema, el Gobierno mexicano alista un plan de sustitución de importaciones asiáticas por productos fabricados en México o en Norteamérica. Rogelio Ramírez de la O, secretario de Hacienda, explicó que este proyecto busca equilibrar la balanza comercial y fortalecer la integración regional.
Una de las industrias más amenazadas por las políticas de Trump es la automotriz. El presidente electo ha propuesto un arancel del 100% sobre los vehículos importados desde México, argumentando que esta medida protegerá los empleos estadounidenses. Sin embargo, especialistas advierten que imponer estas barreras podría aumentar los costos de producción para las empresas de Estados Unidos y generar una inflación más alta en su economía.
“Si Estados Unidos quiere competir con China, necesita a México como aliado. La mano de obra barata y la proximidad geográfica son esenciales para mantener costos bajos”, señaló José Antonio Romero Tellaeche, director del CIDE.
Desde el inicio de la guerra comercial entre Estados Unidos y China en 2018, la inversión china en México ha crecido exponencialmente. En 2023, el flujo de inversión china alcanzó 235 millones de dólares, destinándose principalmente a Ciudad de México, Jalisco y Coahuila. Empresas como BYD, fabricante de vehículos eléctricos, han anunciado proyectos millonarios en territorio mexicano, mientras que otras compañías chinas del sector electrónico y automotriz también han establecido operaciones en el país.
Sin embargo, expertos señalan que en sectores como el acero y el aluminio, algunos materiales importados desde China han sido reetiquetados en México, lo que ha alimentado las críticas de triangulación comercial por parte de Estados Unidos.
México enfrenta un delicado equilibrio entre mantener su posición como aliado estratégico de Estados Unidos y atraer inversiones chinas. Marcelo Ebrard, secretario de Economía, ha reiterado que la prioridad de esta Administración es fortalecer la integración económica norteamericana, aunque advirtió que México responderá con medidas equivalentes si Estados Unidos impone aranceles sobre sus exportaciones.
“Cualquier acción que ponga en riesgo la relación comercial afectará a miles de empresas de ambos lados de la frontera”, advirtió Ebrard.
Mientras tanto, la revisión del T-MEC programada para 2026 será un punto clave en estas tensiones comerciales. Los expertos coinciden en que, aunque las amenazas de Trump generan incertidumbre, el costo de aplicar barreras arancelarias extremas podría ser demasiado alto tanto para Estados Unidos como para México.
México se mantiene como un actor estratégico en la guerra comercial entre Estados Unidos y China, navegando entre la necesidad de proteger su economía, mantener su relación con Washington y diversificar sus socios comerciales en un entorno internacional cada vez más competitivo.
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Independientemente del TMEC, México debe buscar diversificación para sus productos en la mayor cantidad posible de países, para no depender como actualmente lo hace , prácticamente de USA. Sin descuidar el TMEC y respetando las reglas establecidas en el mismo, es posible comerciar con otros países en una mayor proporción, tal como lo hacen USA y Canadá. México jamás se ha entrometido en las relaciones comerciales que estos países tienen con todo el mundo. Si México respeta las reglas del TMEC, no hay margen alguno para que traten de evitar que nuestro país tenga relaciones comerciales con ningún otro país del mundo.