Ciudad de México, 25/02/26 (Más).- Gracias a la protección que otorga el T-MEC, México logró librar, por ahora, el nuevo arancel global de 10% impuesto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La medida entró en vigor el martes tras el revés del Tribunal Supremo estadounidense a su estrategia comercial, pero en el caso mexicano solo aplicará a las mercancías que no cumplen con las reglas del acuerdo regional.
De acuerdo con El País, aunque el impacto será limitado –ya que 86% de las exportaciones mexicanas cumplen con el TMEC–, el país aún enfrenta aranceles sectoriales sobre productos como automóviles, autopartes, cobre, madera, aluminio y acero. Además, el nuevo gravamen, impuesto bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, tendrá una vigencia máxima de 150 días, lo que mantiene la incertidumbre en la relación comercial bilateral.
En este contexto, México ha reforzado su apuesta por el T-MEC, tratado que será sometido a una revisión exhaustiva en julio próximo. El país se consolidó en 2025 como el principal socio comercial de Estados Unidos, con exportaciones récord por más de 534 mil 800 millones de dólares, mientras que las importaciones estadounidenses hacia territorio mexicano sumaron 337 mil 960 millones de dólares.
Especialistas advierten que el carácter imprevisible de Trump mantiene en alerta a México, ya que los nuevos aranceles deberán ser avalados por la Cámara de Representantes y el Senado en un plazo de 150 días o quedarían sin efecto, aunque existe la posibilidad de que el mandatario recurra a otras disposiciones legales para imponer nuevos gravámenes. La Sección 122 permite al presidente estadounidense aplicar aranceles temporales para enfrentar desequilibrios en la balanza de pagos.
Ignacio Martínez, coordinador del Laboratorio de Comercio, Economía y Negocios de la UNAM, señaló que la Casa Blanca cuenta con un amplio margen jurídico para impulsar políticas proteccionistas orientadas al fortalecimiento del mercado interno. “A través de su política económica, Trump está diseñando una política comercial acorde a la estrategia de seguridad nacional”, afirmó.
De cara a la revisión del tratado en 2026, expertos consideran que el peor escenario ya no es la terminación anticipada del acuerdo, como se temía a inicios de año, sino una posible prolongación del proceso o la imposición de condiciones adicionales, particularmente en reglas de origen. Cynthia Valeriano, profesora de Economía del Tecnológico de Monterrey, apuntó que el entorno político en Estados Unidos, en vísperas de la renovación del Congreso, podría incentivar la permanencia del acuerdo, respaldado por el sector empresarial.
En paralelo, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, anunció que viajará a Washington para continuar las conversaciones comerciales con sus contrapartes estadounidenses, como parte de la estrategia de diplomacia moderada impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum. Analistas coinciden en que, pese a las asimetrías en la negociación, el T-MEC sigue siendo la principal herramienta de México para enfrentar la actual tensión arancelaria.
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