Ciudad de México, 10/02/26 (Más).- En lo que va del año, México ha acumulado 1,289 casos confirmados de tuberculosis respiratoria, lo que representa un incremento de 31% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Este repunte ha encendido alarmas en el sistema de vigilancia epidemiológica del país, que ya enfrenta otros retos relacionados con enfermedades prevenibles y transmisibles, como el sarampión.
La enfermedad había mostrado cierta estabilidad en los años posteriores a la pandemia de COVID-19, pero las cifras actuales son indicativas de una reactivación de su propagación.
Según el Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud, al 31 de enero de 2026, diez entidades federativas concentran la mayor carga de la enfermedad.
Estos focos regionales podrían ser el reflejo de fallas en el diagnóstico oportuno y de la persistencia de factores socioeconómicos y de acceso a la salud.
Estados con mayor carga epidemiológica:
Veracruz: Con 135 casos acumulados.
Baja California: Registrando 125 casos.
Nuevo León: Con 115 casos y un aumento de 40.7%.
Chiapas: Con 106 casos.
Tamaulipas: Registrando 80 casos.
Los estados con carga epidemiológico: Sonora, Tabasco, Jalisco, Guerrero y Chihuahua.
Estas entidades, junto con Veracruz y Baja California, concentran la mayoría de los nuevos casos notificados en 2026.
La Ciudad de México, aunque con cifras menores, también es monitoreada debido a su alta densidad poblacional, lo que representa un riesgo de transmisión sostenida, incluso con números moderados.
Desde el punto de vista demográfico, la tuberculosis respiratoria sigue afectando principalmente a los hombres, con un 67.8% de los casos, mientras que las mujeres representan el 32.2%.
El repunte en los casos de tuberculosis en 2026 ha sido parcialmente atribuido a un “efecto post-pandemia”, ya que miles de casos de la enfermedad no fueron detectados entre 2020 y 2022 debido a la prioridad dada a la atención del COVID-19.
Además, el sistema de salud enfrenta actualmente un reto doble, ya que también está lidiando con los brotes de sarampión, lo que complica la atención y la vigilancia epidemiológica.
La coexistencia de enfermedades como la tuberculosis y el sarampión plantea un desafío para el sistema de salud mexicano, ya que ambas requieren detección temprana, seguimiento continuo y estrategias de prevención comunitaria.
La tuberculosis es una enfermedad transmisible por vía aérea que puede permanecer latente durante años. Sin tratamiento, una persona infectada puede contagiar a entre 10 y 15 personas al año.
No obstante, las autoridades subrayan que la tuberculosis es curable si se detecta a tiempo y se sigue un tratamiento antibiótico adecuado de al menos seis meses.
Es fundamental no ignorar síntomas como la tos persistente durante más de 15 días, fiebre nocturna, sudoración excesiva o pérdida de peso inexplicable. Las autoridades sanitarias insisten en que, ante la aparición de estos síntomas, las personas deben acudir de inmediato a los servicios de salud.
El repunte de la tuberculosis respiratoria observado en 2026 refuerza una lección crítica: fortalecer la vigilancia epidemiológica, recuperar las coberturas de vacunación y garantizar la continuidad de los tratamientos son elementos clave para enfrentar la enfermedad, sobre todo en los estados donde la enfermedad vuelve a tomar fuerza.
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