Por Juan Rocha
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Saltillo, Coah. – A dos años de la pandemia se podría haber pensado que la economía se habría recuperado, pero el continuo oleaje de infecciones y la ausencia de una política pública contracíclica han propiciado que no sea así, expone BBVA México en su revisión a la Situación Regional de México.
El Producto Interno Bruto (PIB) acumulado al segundo trimestre del 2022 (2T22) es de 18 mil 041 millones de pesos (mdp), 442 millones por debajo de los 18 mil 483 mdp del cierre del 2019. La diferencia no es grande, sólo 2.4%; pero ahora un crecimiento del 2% no se luce factible.
No obstante, al revisar el detalle, la mayoría de los sectores ya se ha recuperado. Al 2T22, 15 de los 20 sectores ya cuentan con el mismo nivel del 2019; destacan algunos servicios como Medios Masivos, Salud y Entretenimiento que están 8.2%, 8.9% y 16.4% por arriba del nivel previo a la pandemia.
Los pocos no recuperados son Electricidad, Construcción, Servicios Financieros, Alojamiento y Preparación de Alimentos (Turismo) y Otros, este documento que presenta BBVA México que publica de manera periódica.
Estos resultados no han afectado sustancialmente la estructura sectorial de la economía mexicana, apenas se notan algunos reposicionamientos en comparación al 2019 y ninguno respecto al semestre previo.

En la coyuntura actual, la única diferencia es que Medios Masivos aportó un poco más que el sector Agropecuario, cuando al final del 2021 el último tuvo un mayor PIB.
Lo más notable sigue siendo el caso de los servicios de Apoyo a Negocios que como resultado de la reforma laboral ha ido perdiendo PIB cada año, confirmando la destrucción de valor agregado. Esta actividad pasó de ser el décimo sector más relevante a ser el antepenúltimo.
Con base en el PIB Acumulado a la mitad del 2022, los sectores Esparcimiento y Alojamiento tienen el mejor desempeño con avances del 63.1% y 32.6% respectivamente, muy similar a lo observado en 2021. Recordemos que, durante la pandemia, precisamente estas actividades fueron las que más cayeron ante el confinamiento del 2020.
En el lado opuesto, sólo dos no están creciendo, a saber, Gobierno y Apoyo a Negocios. El resto sigue mejorando en su comparación anual, de los cuales destacan los servicios de Transportes, Medios Masivos, Comercio Mayorista y Minorista.

LA MANUFACTURA TIENE UN DESEMPEÑO DESTACABLE
El crecimiento del PIB de los servicios de Transportes fue 15.4%, muy por arriba de lo que esperábamos gracias a una recuperación más rápida del transporte de pasajeros.
Este desempeño es tan alto que es el sector que más aportó al crecimiento de la economía mexicana, seguido de la Manufactura que es la actividad que más aporta al PIB total.
Los servicios de Medios Masivos también crecen a doble dígito en el PIB acumulado al 2T22, y se colocan como el sexto con mayor contribución al PIB total pese a que se ubican en la onceava posición en cuanto a participación.
En un efecto de red, gracias al mejor desempeño de la Manufactura y de los servicios de Transportes, el Comercio Mayorista acumula un avance del 6.9% en el 2T22 respecto al mismo periodo del año previo; aunque también como consecuencia del avance del consumo por el lado de la demanda agregada.
Esto mismo ha propiciado que Comercio Minorista también mejore de forma sostenida y alcanza un crecimiento del 5.2% del PIB acumulado durante la primera mitad del 2022 en su comparación anual.
PRESIÓN DE LOS PRECIOS POR EL LADO DE LA OFERTA CONTINÚA
En los últimos meses, la inflación se ha posicionado como el tema económico de mayor impacto negativo a nivel global y por supuesto en México.
En la Situación Regional Sectorial México se revisó la dinámica de precios del lado de la oferta, es decir el Índice de Nacional de Precios al Productor (INPP), para conocer cuáles sectores que enfrentan el mayor impacto de los precios de los insumos y también ubicar cuáles contribuyeron más al efecto total.
Dado que el efecto inflacionario continúa, BBVA México revisó una vez más que está sucediendo con estos precios.
Hasta la mitad de este año, los precios del lado del productor no ceden terreno y siguen aumentando de forma acelerada; incluso por arriba de la inflación que enfrentan los consumidores. A junio de 2022, mientras la inflación fue de 8.0%, el INPP avanzó 10.3% a la misma fecha, 8.9% si excluimos el petróleo.
Buscando la perspectiva favorable, es que al menos dejó de crecer el ritmo de formación de los precios al productor. Un año antes, en junio de 2021, el INPP alcanzó una tasa de 7.1% y terminó el año en 10.3%. Esperamos que justo éste sea el punto de
inflexión, y en la segunda mitad del año veamos que desacelera la inflación que enfrentan los productores.

SECTOR PRIMARIO MÁS AFECTADO POR INCREMENTOS
Por otro lado, al descomponer este índice por el tipo de actividad económica se observa que el sector primario es el más afectado por el incremento de precios, a doble dígito desde hace poco más de un año.
Después de éste, las actividades secundarias, cuyos precios también se forman a doble dígito. Por último, las terciarias, que ya tienen un par de años por debajo de la barrera del 5%.
Este orden es precisamente el opuesto del que se presentó durante los últimos seis meses de 2019 y parte del 2020; el cambio se nota claramente tres meses después de iniciada la contingencia sanitaria y solo se ha reforzado desde entonces.
Estimamos que la moderación se mantendrá en los servicios y la parte industrial, actividades secundarias, podría presentar una desaceleración de precios al final de este 2022. En el sector primario deberemos esperar un poco más; aunque también podría ver caídas drásticas de este índice al ser más volátil que en los otros casos.
Si bien, el sector primario muestra el mayor ritmo inflacionario del lado del producto, son las actividades secundarias las que tienen un mayor impacto en el INPP total. Con base en las cifras hasta junio de 2022, de los 10.3 puntos porcentuales (pp) que ha aumentado este índice, 8.0 los aportan estas actividades, mientras que el primero sólo 0.8 pp y el resto la parte de servicios.
El cambio respecto a cómo cerró el INPP en 2021 es mínimo, ya que entonces de los 10.3 pp, las actividades secundarias aportaron 8.1 pp, las primarias los mismos 0.8 pp y el resto los servicios.
Lo que confirma que la mayor presión de precios sigue generándose en en la industria, seguido por los servicios y en el último lugar el sector primario, esto a pesar de ser donde los precios aumentan de forma más acelerada desde hace casi dos años.

MANUFACTURA Y MINERÍA IMPULSAN INCREMENTO DE PRECIOS
El resultado anterior obliga a una revisión más detallada precisamente en esta parte sectorial de la economía mexicana. De forma similar a lo analizado en el informe del semestre anterior, la Manufactura y la Minería son los sectores que más aportan al incremento de los precios, seguidos por la Construcción y en último lugar por la Electricidad.
Aunque, a diferencia de lo visto seis meses antes, la Manufactura reduce su contribución marginal y la Minería la incrementa. Esto se debe a que la segunda tiene un ritmo mayor de presión de precios que la primera; dado que el ponderador no ha cambiado, ya que la base del índice no se ha ajustado en este lapso.
El INPP de Minería pasó de una tasa anual de 36.6% en diciembre de 2021 a 35.8% en junio de 2022; mientras que el INPP de la Manufactura disminuyó su tasa anual de 10.9% a 10.0% en el mismo periodo.
En puntos porcentuales el cambio fue muy parecido, aunque proporcionalmente fue más significativo para la Manufactura.
Dentro de la Minería, en estos primeros seis meses del 2022, el petróleo crudo es lo que más contribuye al incremento de precios; seguido por el gas natural. Esto no representa un cambio respecto a lo revisado al cierre del 2021.
Lo que sí es distinto, es que ambos productos aumentaron sus precios aún más. El primero pasó de 27.8% a 32.0% en el periodo comentado; mientras que el gas natural elevó su tasa de 3.0% a 4.1%.
El dato curioso, es que la plata bajó aún más, esta vez un 1.5%, anteriormente sólo 0.4%. Otro metal que también bajó su precio fue el cobre, con una reducción marginal de 0.3. En general, los metales disminuyen su apreciación o incluso reducen sus precios.


HIDROCARBUROS SIGUEN TENDENCIA AL ALZA
En sentido opuesto, los precios de los hidrocarburos siguieron su tendencia al alza en el periodo de análisis. El precio de la mezcla mexicana promedió en diciembre de 2021 69.31 dólares por barril (dpb), y de julio a diciembre del mismo año 69.14 dpb; mientras que en junio de 2022 promedió 108.86 dpb y de enero a junio de este año94.79 dpb, un 37.1% más.
En el caso del gas natural, el precio de diciembre 2021 fue de 4.86 dólares por millón de BTU y en todo el segundo semestre del mismo año 4.31 dólares; en tanto que en junio del 2022 el millón de BTU alcanzó los 6.41 dólares y del inicio del año 2022 a la mitad promedió 4.90 dólares por millón de BTU, un incremento del 13.6%; de acuerdo con la información publicada por el Banco de México.
Por el lado de la Manufactura, la mayoría de los componentes ha acotado el ritmo de crecimiento de los precios.
Las excepciones son la parte Alimentaria y de Derivados del Petróleo, ambos casos incluso aceleran de enero a junio de 2022. La manufactura alimentaria pasó de 2.4% al cierre del 2021 a 3.3% en el primer semestre del 2021, como consecuencia del fuerte aumento en el sector primario.
En un sentido similar, los Derivados de Petróleo pasaron de 1.6% a 2.0% en el mismo periodo de referencia; explicado en su mayoría por el incremento en el precio del petróleo comentado en el párrafo anterior, aunque otros insumos también se han encarecido, aunque en menor medida.
Por lo anterior, podemos esperar que la presión de los precios desde la Manufactura continúe moderando en lo que resta del año y con esto aminorar la carga en los eslabones de la cadena que dependen de la misma.
Sin embargo, mientras que el precio de los hidrocarburos no baje seguirá la presión inflacionaria del lado de la oferta.
Hasta que los precios del petróleo y del gas comiencen una tendencia a la baja no podrá verse que el INPP regrese a niveles bajos y ejerce menor presión en los precios al consumidor. Aun cuando pudiese haber una bajada de estos precios durante el otoño, el invierno y los conflictos bélicos podrían llevar a mayores incrementos de estos energéticos.
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