Durante la temporada navideña, pueblos cercanos a la Ciudad de México como Chignahuapan, Tlalpujahua, El Oro y Xonacatlán se transforman en centros artesanales donde el vidrio soplado da vida a esferas únicas. Estas comunidades no solo ofrecen adornos navideños, sino también experiencias culturales y talleres abiertos al público que impulsan la economía local
Redacción Más
Con la llegada de la temporada navideña, varios pueblos cercanos a la Ciudad de México se convierten en destinos imperdibles para quienes buscan esferas únicas y artesanales para adornar sus hogares.
Chignahuapan, Tlalpujahua, El Oro y Xonacatlán encabezan la lista de comunidades dedicadas a la producción de estos adornos tradicionales, elaborados con técnicas como el soplado de vidrio. Además de adquirir esferas decorativas, los visitantes pueden conocer los talleres y participar en ferias temáticas que reactivan la economía local y preservan el patrimonio artesanal.
De acuerdo con un reportaje de Animal Político, estos pueblos ofrecen más que productos navideños: son espacios donde se vive el espíritu festivo a través del trabajo comunitario y la creatividad artesanal.
Chignahuapan, Puebla: la villa de la eterna Navidad
Este Pueblo Mágico es considerado el epicentro nacional de la producción de esferas. Cuenta con cerca de 300 talleres que fabrican millones de adornos cada año. Su especialidad es el cristal soplado, técnica que ha dado fama internacional al poblado.

En temporada decembrina, Chignahuapan se transforma por completo: las calles se llenan de luces, ornamentos gigantes y mercados navideños. La experiencia incluye recorridos por talleres, venta directa de esferas y decoraciones que evocan un ambiente de villa navideña.
Tlalpujahua, Michoacán: tradición y feria artesanal
Desde octubre y hasta el 16 de diciembre, Tlalpujahua celebra su tradicional Feria de la Esfera, evento que reúne a más de 180 talleres locales especializados en adornos de vidrio soplado y otras técnicas manuales.
Este Pueblo Mágico es reconocido a nivel nacional por su excelencia en el trabajo artesanal, lo que lo convierte en uno de los principales destinos para adquirir esferas navideñas auténticas. Además, la feria ofrece actividades culturales, exposiciones y venta de otros productos típicos de la región.
El Oro, Estado de México: esferas y mariposas
Vecino de Tlalpujahua, El Oro ha crecido discretamente como productor de esferas navideñas. Aunque muchos de sus productos se comercializan en la feria de su localidad vecina, en este pueblo también pueden encontrarse talleres abiertos al público, algunos de los cuales permiten a los visitantes decorar sus propias esferas.
El viaje a El Oro también puede incluir una visita al Santuario de la Mariposa Monarca La Mesa, lo que convierte la escapada en una experiencia completa de naturaleza y tradición.
Xonacatlán, Estado de México: del peluche a la esfera
Famoso por su industria de peluches, Xonacatlán ha diversificado su oferta artesanal en los últimos años con la incorporación de talleres dedicados a la elaboración de esferas navideñas.
Utilizando técnicas de vidrio soplado y vidriado, los artesanos locales han comenzado a distribuir sus productos en mercados del Estado de México y otras entidades del país. Aunque menos conocido, este pueblo ofrece una alternativa interesante para quienes buscan adornos originales y apoyar economías locales emergentes.
Un viaje entre luces, color y tradición
La cercanía de estos pueblos con la capital mexicana permite que la compra de esferas se convierta en una escapada ideal de fin de semana. Además de adquirir piezas únicas, los visitantes pueden disfrutar de paisajes montañosos, gastronomía regional y actividades culturales que enriquecen la experiencia. En cada taller y mercado navideño, el espíritu de la temporada se hace presente, reflejando el esfuerzo de cientos de familias que, año con año, mantienen viva la tradición de las esferas hechas a mano.