Los pobres te harán rico

Lic. Marco Campos Mena

“Lic. En derecho con especialidad en liderazgo efectivo en las organizaciones (EC 106) coach y logoterapeuta. Analista económico y político e impulsor del capital humano como motor de las empresas y del país.”

El capitalismo está metido en todas partes, y la frase “los pobres te harán rico” es una máxima que no puede ser obviada en ningún sentido, mucho menos en la política donde se les puede capitalizar mucho más para obtener un beneficio mucho mayor, sin embargo, me atrevo a decir que es también la ignorancia lo que se puede capitalizar incluso más, y en ese sentido no se necesita ser pobre para obtener beneficios (muchas veces indebidos, por manipulación), mas si podemos de hablar de un tipo de pobreza, la de discernimiento, capacidad de distinguir entre lo que está bien y lo que está mal.
Comencemos por analizarlo de esta manera y veamos cómo se capitaliza la pobreza:
¿quién gana más? Los sueldos han sido muchas veces objeto de críticas, incluso de envidias y utilizados para poner en contra a unos de otros, para ejemplo, “nadie puede ganar más que el presidente” y así es como una persona cuyo currículo se limita a una carrera terminada en 14 años con un promedio bajo, una jefatura y una dirigencia de un partido a nivel estatal se convierte en presidente de la república, sin hablar inglés y con un muy bajo conocimiento de muchos temas, con lo cual el mensaje a la nación se vuelve “no necesitas estudiar para ser alguien” aún que nos lleve a todos en la peor dirección.
No es de sorprenderse que gane más una persona con un oficio que muchos buscan que una persona con varios doctorados, el estudiar no es la respuesta a todo, se necesita saber hacer negocios, actitud y determinación. Le recomiendo mucho el libro “piense y hágase rico” de Napoleón Hill para ahondar en este tema.
Aclaro, muchas veces son los funcionarios los que mantienen el país a flote a pesar de quien ocupe la silla presidencial, pero no son omnipotentes como para mantenerlo al nivel que se debería.
Si bien es cierto que el mejor liderazgo es aquel en el que te rodeas de las mejores personas en su campo para que hagan lo que mejor saben hacer, este sexenio es muestra de que una obstinación por querer tener la razón puede alejarlos y convertirlos en adversarios, una total falta de liderazgo, se podría decir entre otras palabras, pero en realidad es un estilo autoritario, que si bien, funciona en determinados casos, para dirigir a los mejores en su campo y siendo reclutados al inicio de la gestión, es lo peor que puede haber.
Veámoslo así ahora, en el mismo entendido y con gran manera de comparar las cosas: el equivalente a México es que usted se encuentra abatido por enfermedades y los médicos anteriores no han logrado curarle por completo, incluso se han tomado malas decisiones que han mermado un tanto su salud… un día llega una persona que se graduó con mal promedio de la escuela de medicina y que tardó casi el triple en terminar la carrera diciendo que puede curarlo por completo en poco tiempo, asegurando que tiene la cura para todos sus males y que tendrá al mejor equipo médico para lograr soluciones que suenan incluso milagrosas, aceptémoslo, la desesperación y las malas experiencias convencen a muchos de que puede ser una opción que pudiera resultar, pero cuando lo contrata para llevar su caso, los especialistas, algunos de los mejores en su campo, comienzan a renunciar porque no los dejan hacer las cosas bien, el jefe de ellos cree que están mal y los obliga a tomar medidas que ellos saben que están mal… no obstante, contrata a otros nuevos que no cuestionan nada porque tienen un trabajo seguro a costa de usted. Tras años de tratamiento la situación está peor y el médico que contrato le echa la culpa a los médicos anteriores por lo que no ha sabido hacer y no acepta que sus remedios mágicos no funcionaron… aún así busca que por los siguientes años sean él y sus compañeros quienes sigan tratándolo con lo que ya sabe que lo está empeorando.
Ese es un claro ejemplo de capitalizar la ignorancia, la desesperación y la falta de discernimiento en una situación de crisis.
La capitalización la encontramos en todas partes y lo podemos describir como “un control de la narrativa” sea cual sea el caso, el punto es hablarles a las personas en su lenguaje, utilizando los conceptos, palabras e ideas que conocen.
Le comento dos ejemplos más:
La película de Barbie está causando una sensación tal que el moribundo negocio de los cines ha vuelto a tener más que un respiro, salas llenas, mercancías agotadas e incluso reventa de boletos para las funciones y de los vasos y palomeros conmemorativos… obviamente a un gran sobre precio.
¿Qué es lo que está logrando estos niveles de venta?
La respuesta es la narrativa que se logró con una campaña de marketing enfocada a las personas correctas y de la manera correcta para que todos buscaran ser parte de ello.
Recuerde que han sido varias películas las que han logrado esto, principalmente aquellas que venden un estilo de vida al que muchos quisieran aspirar o aparentar ser parte de él.
¿Qué vendes? ¿qué quiere escuchar, ver, sentir tu cliente? ¿qué esperas que te compren? No vendes un buen café, vendes un status de acudir a un lugar y presumir un vaso de precios altos, no vendes una película, vendes un estilo de vida, el ser parte de algo, y es esa pertenencia lo que hace que muchas personas paguen sobre precios por algo que no es para ese costo, ese es el precio de la pertenencia a un círculo controlado por una narrativa llamada “moda”.
La narrativa crea una identidad, la pertenencia, el creer que se puede ser aceptado, se venden “experiencias” y si bien es totalmente válido como negocio, muchas veces se puede caer en el lado negativo de esto, endeudarse de más por seguir el paso a la moda más que a un estilo personal, ansiedad, estrés y depresión por no tener lo que está de moda… como logoterapeuta le puedo decir que estamos hablando de un sentido de vida perdido, de llenar vacíos con una imagen que no se tiene realmente y que al verse incumplido los lleva a crisis existenciales, un punto en el que se requiere intervención terapéutica para tratar esa ambivalencia y reenfocar la autopercepción y el sentido personal.
El segundo ejemplo que le tengo es la razón del porque AMLO puede convencer más que la oposición y la SCJN a pesar de no tener la razón.
Los seres humanos somos seres lingüísticos, lo que quiere decir que creamos nuestra realidad a partir de lo que podemos interpretar con nuestras palabras que posteriormente se convierten en nuestra percepción.
Imagine que a un niño le enseña que el cielo es rojo a pesar de que lo vea azul y sepa bien los colores, la repetición del concepto y viniendo de alguien en quien confía hará que crea que efectivamente así es y lo repetirá con la clara convicción de tener la razón y sin importar que tenga las pruebas en su contra.
Lo mismo sucede con la narrativa que maneja AMLO y que lo convierte en la persona con mayor genio político o con mayor capacidad comunicativa.
Mientras que vemos a la oposición y a los ministros hablar con un lenguaje culto y propio de una persona con educación, vemos también a un AMLO hablar tan coloquial como le sea posible, dirían algunos, “común y corriente” ¡pero es eso precisamente lo que le funciona!
La mayor parte de los mexicanos no tienen una educación universitaria, sus necesidades se centran en sobrevivir un día más, en tener lo suficiente para lo que sus posibilidades lingüísticas (recuerde que hablamos de que somos seres lingüísticos que sólo buscamos lo que conocemos con palabras) les permiten y muchas veces también sienten un resentimiento por ver a otras personas crecer mientras ellos siguen batallando, es naturaleza humana y no todos tienen la misma capacidad para lograr levantarse y ser exitosos, por eso tenemos que hablar de equidad y no de igualdad.
AMLO conoce esto perfectamente y en el mismo lenguaje les dice que la culpa es de los otros y les promete lo que quieren, crea un enemigo para el pueblo y manipula los hechos a su conveniencia, a lo que “sus adversarios” responden pero en un lenguaje más elevado que la mayor parte de los mexicanos no entienden, por tanto, es como si no hubieran dicho nada y aceptaran como cierto lo que dijo AMLO.
No siendo suficiente, ante los ataques que pudieran afectar su imagen, también manipula los hechos, la mitad del trabajo fue hecho al crear una realidad con discursos repetidos una y otra vez, ahora solo tiene que reafirmar que lo que dijo antes es cierto y que lo atacan porque son los enemigos del pueblo y él está haciendo las cosas bien…
La gente no cree en las pruebas y en los hechos, muchas veces no lo entienden, pero si entienden los discursos de AMLO sobre la pobreza, la carencia y la promesa de una mejor vida.
En este sentido, ¿cuándo le van a ganar?
Si bien, la 4T se ha ido desmoronando porque la gente ya vio que no se han cumplido las promesas, a su vez es su mejor manera de capitalizar esta pobreza para hacerse rico políticamente, “es culpa del supremo poder conservador” y del mismo modo culpa a los ricos, a los estudiados y a quien se le oponga, el discurso de que son el enemigo del pueblo tiene efecto.
Hay mucho trabajo que se tiene que hacer para vencerlo en 2024, se ha hecho rico, muuuuuuuuuuuy rico políticamente gracias a que sabe hablarle a la gente mientras que los demás se centran solamente en mantener las formas.
Hice un sondeo con varios grupos de personas y la mayoría no conoce a algunas de las corcholatas y mucho menos a la oposición, conocen muy poco y menos les importa, incluso a nivel licenciatura, entonces, ¿Quién cree que controla la narrativa? El mínimo esfuerzo gana porque sabe llegar.
Recuerdo muy bien el consejo que me dieron cuando comencé con mi sección sobre economía y política en televisión, “habla en palabras que entienda hasta la persona con menor educación” y esa es la diferencia entre llegar a un 1 o 2 % de personas que lo van a entender y llegar al 100% porque van a entender lo que digo y ese 1 o 2% sabrá que domino tanto el tema que lo puedo traducir a las palabras más sencillas para que cualquiera entienda lo que realmente quiero decir.
No es ser vulgar ni escaso de educación como pensarían algunos, es saber comunicar en un mundo de seres lingüísticos, por eso hay una carrera de comunicación, saber hablar es una gran virtud, pero saber comunicar es el verdadero logro, eso mueve montañas y transforma el mundo, gana guerras y elecciones presidenciales.


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