Los países miembros de la Unión Europea acordaron este martes dejar de importar gas procedente de Rusia, en una decisión histórica que busca reducir la dependencia energética del bloque frente a Moscú. La propuesta, presentada por la Comisión Europea en mayo, contó con el respaldo mayoritario de los Estados miembros, con la excepción de Eslovaquia y Hungría, que votaron en contra. Ahora, el acuerdo deberá ser negociado con el Parlamento Europeo antes de adoptarse de manera definitiva.
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